Barça Femenino

El falso mito de Claudia Pina

La inteligencia de Claudia Pina le ha permitido consolidarse en el once titular del Barça

Claudia Pina celebra un gol con el Barça
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BarcelonaClaudia Pina (Montcada i Reixac, 2001) es uno de los nombres propios de este curso en el Barça femenino. La jugadora catalana –que en diciembre renovó hasta 2029– ha ido creciendo con el paso de los años hasta ganarse un puesto en el once titular. “Es fruto de la evolución. Era una niña, despuntó en el Sevilla, volvió, pero hacerse un sitio en el mejor equipo es complicado”, explica a el ARA Miguel Llorente, que dirigió a la futbolista en el filial azulgrana. Hasta el momento, esta temporada ha disputado 36 partidos, 26 de ellos como titular, con 19 goles con el Barça.

Siempre se ha tenido la idea de que Pina era una revulsiva excelente, y es una realidad, pero los números evidencian que en los últimos tres cursos ha sido titular en gran parte de los partidos que ha disputado. Ya en el último año de Jonatan Giráldez, el 2023-24, la futbolista de Montcada fue titular en 27 de los 44 duelos que disputó. Además, destaca que completó los 90 minutos en 14 ocasiones, la cifra más alta hasta el momento en una temporada como jugadora azulgrana. Con la llegada de Pere Romeu se ha acabado de consolidar en el once inicial. El curso pasado partió de inicio el 67% de los partidos que disputó, mientras que este año lo ha hecho el 72% de los enfrentamientos. “Ahora soy una jugadora más completa y con más confianza, pero con ganas de seguir creciendo y trabajando”, asegura Pina.

“Cuando estaba compitiendo con Oshoala, le dije que sería mejor que ella. Conmigo ya jugaba de pivote, de interior y de delantera. Era la jugadora que entendía mejor el juego que queríamos hacer en el Barça. Fue muy fácil conectar con ella porque con pocas palabras entendía qué tenía que hacer”, recuerda Llorente, que remarca su inteligencia. “Sabe qué tiene que hacer y cuándo lo tiene que hacer, con quién relacionarse, dónde situarse… Si Pere le dijera que hiciera lo que quisiera, Pina acertaría”. Romeu también ha elogiado en diversas ocasiones el talento de la montcadense. “Es una jugadora muy completa, nos ayuda a jugar bien y a organizar el juego. Cuando se acerca a los metros finales tiene mucha facilidad para el gol y para dar pausa a una jugada donde, normalmente, es difícil tener calma porque llegan muchas defensoras y tienes que finalizar rápidamente”. 

La capacidad goleadora

Siempre, eso sí, con un gran rendimiento goleador. La confianza y los minutos que los diversos técnicos le han dado a Pina han tenido el retorno esperado por parte de la futbolista. Desde que volvió al Barça –después de una temporada, la 2020-21, cedida al Sevilla–, la catalana no ha bajado de los 13 goles por temporada. Cuando faltan seis jornadas para acabar la Liga, Pina es la máxima goleadora de la competición con 17 dianas, una más que Ewa Pajor, con quien lucha por ser la pichichi. El año pasado, la montcadenca ya fue la máxima goleadora de la Champions League con 10 goles. 

Este incremento a la hora de ver portería es, en parte, gracias a la modificación táctica que implementó el actual técnico azulgrana. Con la salida de Mariona Caldentey en verano de 2024, Pina ha asumido el rol de extremo izquierdo. “Me siento más cómoda en la banda, que es donde estoy jugando ahora mismo. Tengo más libertad para ir hacia dentro o quedarme fuera”, confiesa la futbolista. “Nos puede hacer las dos posiciones, pero yo la veo más de extremo viniendo hacia dentro. Tiene mucho talento en los metros finales, nos da muy buen juego interior y muchísima finalización”, añade Romeu.

Sin embargo, no todo son flores y violetas. Una de las cosas en las que Pina ha tenido que trabajar a lo largo de estos años es controlar las emociones dentro del terreno de juego. “Cuando estaba en el Barça B era una niña, se enfadaba porque la provocaban y le costaba gestionar las emociones. Es una persona con mucho carácter, muy temperamental y muy luchadora”, admite el técnico que la tuvo en el filial azulgrana. Una actitud que ha ido madurando con el paso del tiempo. “La motivación es buena si la utilizo dentro del campo para cosas que benefician al equipo, pero también la tengo que canalizar para que no haya peleas que no aportan nada ni al equipo ni a mí”, reconoce Pina.

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