Deportes 26/11/2020

De la 'mano de Dios' a la adicción a las drogas. La vida de Maradona en 10 momentos

Martí Molina
5 min
"Eternes gràcies": El món de l'esport plora la mort de Diego Armando Maradona

BarcelonaLa muerte de Diego Armando Maradona ha conmocionado a Argentina y a todo el mundo del fútbol. El Pelusa se ha ido a los 60 años dejando atrás una vida que tuvo momentos gloriosos y grandes descensos a los infiernos. Estos son los 10 grandes momentos de su carrera, dentro y fuera de los terrenos de juego.

Un debut precoz

Maradona debutó en el fútbol profesional con solo 15 años, en 1976, con Argentinos Junior, entrando en la segunda parte y haciendo un túnel en la primera pelota que tocó. Su primer gol llegó un mes después, contra San Lorenzo. Su proyección y talento le valieron un lugar en la selección, con la que debutaría en 1977. Pero Maradona, demasiado joven todavía, no jugó el Mundial de 1978, en el que Argentina consiguió su primer título. En cambio, el Pelusa fue decisivo en el Mundial Juvenil del 79, donde fue campeón. En febrero de 1981 firmó por el Boca Juniors, el club donde jugó un año y medio, hasta que fue al Barça. El verano de 1982 se estrenó en un Mundial absoluto, el de España, pero sin mucho éxito: la albiceleste cayó en la segunda ronda.

El fichaje por el Barça

Maradona empezaba a despuntar en Argentina y el Barça estuvo muy atento a la progresión de esa joven promesa. En 1980, dos años después de que Josep Lluís Núñez accediera a la presidencia del club azulgrana, la entidad intentó el fichaje sin fortuna. Dos años más tarde lo volvió a intentar, pero entonces las fronteras las puso la AFA, que no quería que el jugador abandonara Argentina hasta el Mundial de 1982. Finalmente, a pocos días del inicio de la competición, el Barça cerró la operación por 1.200 millones de pesetas (7,2 millones de euros), una cifra récord en esa época.

La entrada criminal de Goikoetxea

Si Maradona no pudo brillar más en el Barça no fue solo por los conflictos por su vida nocturna, de lo más activa, sino sobre todo por la lesión que lo dejó cuatro meses sin jugar. Fue el día de la Mercè de 1983, en un Barça-Athletic: Goikoetxea, que también había lesionado a Schuster, entró con los tacos por delante, sin opción de jugar la pelota, y rompió el tobillo izquierdo del Pelusa. Maradona fue operado esa misma noche, estuvo dos meses con la pierna escayolada, sin poder poner el pie en el suelo, y después hizo dos meses de recuperación hasta poder volver a jugar en enero. Goikoetxea, lejos de arrepentirse, sacó pecho. Los dos se volverían a ver las caras en la final de Copa, el último partido de Maradona con el Barça, que acabó como el rosario de la aurora.

Cuando dejó clavado a Sandokán

El paso de Maradona por el Barça no dejó grandes títulos (una Copa, una Copa de la Liga y una Supercopa de España). En dos años jugó 75 partidos y marcó 45 goles. Algunos, sin embargo, serán recordados eternamente. Como el que marcó en el Bernabéu: recibió en medio del campo, encaró al portero y, justo antes de rematar, hizo una finta que provocó que Juan José Sandokán quedara clavado en el palo de la portería. Un gol tan espectacular que los forofos del Madrid no pudieron hacer mucho más que levantarse y aplaudir.

La fuga a Nápoles y la adicción a la cocaína

Maradona dejó el Barça en 1986 para ir en a Nápoles, donde convirtió lo que hasta entonces era un equipo de segunda fila en una de las referencias del país transalpino. Ahí fue considerado como un dios por los forofos. Eso, sin embargo, le pasó factura. Maradona se convirtió en adicto a la cocaína, una sustancia que ya había conocido en Barcelona pero que hizo que tocara fondo en Nápoles. No solo eso: también se vio rodeado de polémica por sus contactos con la Mafia, a la cual recorrería después de ser víctima de un gran robo en el que perdió algunas de sus pertenencias, como la Pelota de Oro de 1986.

La 'mano de Dios' y el gol del siglo contra Inglaterra

El Mundial del 86 pasó a la historia no solo porque Argentina consiguió el título sino por el partido de cuartos de final en el que la albiceleste derrotó a Inglaterra. Ese triunfo, que fue bautizado como la venganza de las Malvinas, dejó dos goles para el recuerdo. El primero, conocido como la mano de Dios, porque Maradona usó el brazo para superar al portero en un remate afortunado que no vio el árbitro. Después del partido dijo, bromeando, que esa pelota había entrado "medio con la cabeza, medio con la mano". Pero el espectáculo no se había acabado. Faltaba el que también sería conocido como el gol del siglo: recibió la pelota en medio del campo, esquivó a todos los rivales y acabó marcando de un remate cruzado. Una diana mítica que Leo Messi emularía, tres décadas después, en el Barça contra el Getafe en la Copa.

El ocaso de un mito y el positivo en el Mundial del 94

Maradona acabó yéndose de Italia con una sanción por dopaje y probó fortuna en Sevilla, en 1992, sin mucho recorrido. En 1993 volvió a Argentina, al Newell's. Ese regreso le valió de nuevo un lugar en la selección, con la cual jugó la repesca y el Mundial del 1994, donde anotó su último gol con la albiceleste. Maradona, sin embargo, volvió a dar positivo por haber consumido efedrina y fue sancionado 15 meses. Después de un primer intento de ser entrenador, decidió volver a los terrenos de juego en 1995, con Boca Juniors. Un trayecto intermitente que tuvo el punto final en 1997, cuando colgó definitivamente las botas.

El salto a los banquillos

Todo lo que Maradona había sido en el terreno de juego no lo pudo ser en los banquillos. El Pelusa no tuvo la magia para poder conseguir grandes éxitos, sobre todo con la selección argentina, que dirigió durante el Mundial de 2010. Ni revolución en el juego ni cordialidad en los banquillos, hasta el punto de que en octubre de 2010 fue destituido. Pasó por los Emiratos Árabes, por Bielorrusia, por México y, finalmente, en Argentina, como técnico de Gimnasia, equipo al cual conseguiría salvar in extremis del descenso de categoría.

La Iglesia maradoniana

Maradona ha sido visto en Argentina como una religión, en el sentido literal. Tan es así que el 30 de octubre de 1998 se llegó a fundar la Iglesia maradoniana, que empezaba a contar los años a partir de 1960, el de su nacimiento (actualmente, año 60). Alejandro Verón, uno de sus fundadores, expresó: "Tengo una religión racional, que es la Iglesia católica, y una religión en mi corazón, que es Diego Maradona". Esta Iglesia cuenta con más de medio millón de seguidores en todo el mundo y tiene su propia Biblia, denominada Yo soy el Diego de la gente. Además de esto, se han hecho decenas de canciones en homenaje a Maradona.

Un personaje eternamente polémico

Fuera de los terrenos de juego, Maradona ha destacado por las muchas polémicas en las que se ha visto implicado: la vida nocturna, las adicciones a las drogas y también la necesidad de meterse en todos los temas que tenían que ver con el fútbol o con la política. En Argentina, muchos programas de radio reconocen que Maradona llamaba a media emisión para dar su opinión de lo que estaban hablando. Había tenido enfrentamientos verbales con muchos personajes públicos, y se posicionó públicamente a favor de Nicolás Maduro y en contra de Donald Trump, unos comentarios que le habían valido varias querellas.

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