Fútbol
Deportes 11/09/2021

Estadios nuevos para un fútbol convertido en un negocio

El Real Madrid vuelve a un Bernabéu remodelado mientras que el Camp Nou continúa como siempre

4 min
Las obras al nuevo Santiago Bernabéu

Barcelona560 días después de aquel clásico en que el Madrid de Zidane derrotó por 2-0 al Barça de Setién, el Santiago Bernabéu vuelve a abrir las puertas. Un año y medio sin fútbol por culpa de la pandemia y de las obras para remodelar de arriba abajo el recinto del club blanco, que decidió aprovechar un problema, como era jugar sin público por culpa del covid-19, en una oportunidad para avanzar las obras que tenía previsto hacer en su campo. Obras que todavía no han acabado, pero que no evitarán que 20.000 aficionados sean presentes en el partido contra el Celta de Vigo (21 h / Movistar Partidazo).

Mientras el Madrid ha avanzado mucho en su proyecto para modernizar el Bernabéu, el Camp Nou sigue como siempre. El proyecto del Espai Barça no avanza y cuanto más tarde en tener un nuevo estadio, más tardará en obtener beneficios. “El Barça necesita un nuevo estadio, puesto que hoy en día entre el 5% y el 10% de las localidades tienen que ser para vips. Estas entradas multiplican 4 veces el precio normal y tienen mucha salida, especialmente en un club con una marca consolidada como el Barça”, dice el especialista en marketing deportivo Esteve Calzada. “Todos los clubes europeos están modernizando o construyendo estadios, para ingresar más en taquilla, en concepto de publicidad, en organizar eventos o transformar el recinto en un punto de actividad económica todo el día”, añade. Cuando el nuevo Bernabéu esté a punto, podrá organizar conciertos musicales apenas 45 minutos después de un partido, con un césped que se puede mover y capacidad para dividir los espacios, siguiendo el modelo de los pabellones norteamericanos.

El Barça llegó a hacer un informe interno para comparar los dos proyectos, que tenían un presupuesto inicial inferior a los 500 millones, una cifra que se ha disparado en los dos casos. De hecho, las estimaciones que hacen en los despachos del Camp Nou los actuales directivos de Joan Laporta calculan que el total del Espai Barça costará entre 1.200 y 1.250 millones de euros. Es decir, el doble de lo que los socios votaron en referéndum en 2014.

La mala gestión económica de la directiva de Josep Maria Bartomeu, sumada a problemas con los permisos de obras, ha provocado que las obras más importantes todavía no hayan empezado, cuando estaba previsto tenerlas acabadas este 2021. Más allá de derribar el Miniestadi, donde se tendría que levantar el nuevo Palau Blaugrana, y modernizar parte de la estructura eléctrica, no se ha hecho nada más. Las grúas todavía no han aparecido en un Camp Nou que ha quedado como uno de los recintos más grandes de Europa, pero también uno de los más viejos. El Madrid, en cambio, empezó a trabajar en abril de 2020, pocas semanas después del inicio de la pandemia, cuando el presidente Florentino Pérez consiguió desbloquear los permisos para hacer las obras pactando con el gobierno de Madrid. Así, el club blanco podía afrontar la parte más complicada de la obra, la de la instalación de un tejado retráctil donde habrá un marcador de 360 grados, sin perder espectadores. Dado que había que jugar en estadios vacíos por la pandemia, era el momento de modificar el calendario de las obras y ganar tiempo. El Barça, en cambio, no pudo avanzar las obras del Camp Nou aprovechando los partidos sin espectadores, y ahora queda condenado a jugar en el Estadi Olímpic Lluís Companys cuando se quiera rehacer la estructura central de su estadio. 

Las obras en el Santiago Bernabéu.

Según los datos que tenía el Barça, los dos clubes creían que podrían generar unos ingresos superiores a los 125 millones de euros cada temporada gracias a tener un estadio moderno, una carrera a la que llegará antes el Madrid, que ha hecho jugar a su primer equipo un año en la ciudad deportiva, mientras los trabajadores hacían la parte más compleja de la reforma del recinto del paseo de la Castellana. Las obras todavía tienen que durar más de un año, pero los tres diferentes turnos de trabajo que han hecho los obreros en el Bernabéu estos últimos meses le permitirán al Madrid no tener que jugar más fuera de un estadio que ahora también quiere ser sede de partidos de la liga de fútbol americano, la NFL, partidos de la NBA, partidos de tenis y conciertos. De hecho, la experiencia del club blanco le podría servir al Barça. La anterior junta no pudo sacar adelante el proyecto y ahora el actual lo quiere hacer suyo analizando si se han cometido irregularidades, pero también añadiendo un toque propio. Por eso, expertos del Barça han visitado otros estadios, como el OS Bank de Minneapolis y el nuevo estadio del Tottenham, para sacar conclusiones sobre cómo tendría que ser el futuro Camp Nou.

Mientras el Madrid saca pecho con el regreso en un Bernabéu donde han usado tanto acero como en toda la Torre Eiffel para convertir el recinto en uno de los más modernos de Europa, el Barça ha quedado como uno de los pocos clubes de la Liga de Campeones que no han construido un estadio nuevo o han hecho grandes remodelaciones en los últimos 20 años. Clubes como el Atlético, la Juve, el Arsenal o Bayern tienen casa nueva. Otros han hecho gradas nuevas, como el Liverpool o el Manchester United. Y los pocos que no han hecho el cambio lo negocian, como el Inter, el Milán, el Roma o un PSG que no puede hacer obras en el Parque de los Príncipes porque es edificio histórico de la ciudad y está protegido.

Quien fue delegado general de la Juve, Giuseppe Marotta, lo resumía afirmando que "una de las grandes fuentes de ingresos para clubes de primer nivel es un estadio nuevo". "Si no tienes un estadio nuevo, tienes un problema". El PSG lo sabe y por eso remueve cielo y tierra para invertir en el Parque de los Príncipes. El Barça también lo sabe, pero los tres proyectos de las últimas directivas –el Barça 2000 de Núñez, el proyecto de Norman Foster de Laporta y el Espai Barça– no pudieron salir adelante. Y el club azulgrana sabe que ya va tarde, mientras las grúas siguen sin llegar al Camp Nou.

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