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Deportes  /  Barça 27/10/2022

Adiós a la Champions, adiós a 21 millones, adiós a las primas

La eliminación prematura supondrá una bajada de ingresos para un Barça que está cambiando la política de bonificación a los futbolistas

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Ousmane Dembélé y Gerard Piqué, durante el Barça-Inter

BarcelonaLa victoria del Inter de Milán contra el Viktoria Plzen (4-0) ha eliminado matemáticamente al Barça de la Champions League. Los goles de Mkhitaryan, Dzeko (2) y Lukaku en el Meazza patrocinan un adiós prematuro que supondrá un golpe a todos los niveles. Más allá del estado anímico del club azulgrana, del vestuario y de la afición, volver a jugar la Europa League por segundo año consecutivo implicará que la entidad deje de ingresar unos 21 millones de euros, cosa que también afectará al bolsillo de los jugadores. Solo en primas, dejarán de cobrar aproximadamente 9 millones.

Estas bonificaciones por rendimiento, sin embargo, tienen las horas contadas en el Camp Nou. Con Mateu Alemany, el responsable de fútbol desde que Laporta volvió a la presidencia, ha cambiado la política contractual. Si hasta ahora era habitual ir cobrando a medida que el Barça se clasificaba para jugar la Champions y, después, obtenían dinero a medida que se avanzaba ronda, el club ha cambiado el modelo y solo se cobra más en función de dos parámetros: el rendimiento personal y los títulos. "Somos el Barça, aquí no se vale ir pasando ronda. El objetivo es ganar campeonatos, y los premios solo se pueden conseguir cuando esto pasa", argumentaba Mateu Alemany en la última asamblea, en la que también defendía las bonificaciones en función del trabajo individual y específico de cada jugador. "Por más joven que sea un futbolista, tiene derecho a tener un salario alto si se lo merece. No puede ser que alguien que cobre 10 solo rinda por 1, y que el que cobre 1 rinda por 10".

Un nuevo paradigma que ya se ha aplicado en las renovaciones y los nuevos fichajes (Dembélé, Araujo, Lewandowski, Raphinha, Kounde...) pero que se mantiene vigente en los contratos heredados como los de Piqué, Jordi Alba, Busquets, De Jong o Ter Stegen, para poner algunos ejemplos.

La política salarial se había establecido en el Barça en 2003

La nueva política salarial supone una revolución, un cambio en un sistema que se había implementado en 2003, el año en el que Laporta ganó por primera vez las elecciones. Ferran Soriano, entonces vicepresidente económico del club, ya instauró la meritocracia particular y colectiva. Raül Sanllehí, director de fútbol de 2006 a 2017, perfeccionó este sistema, que se había usado hasta ahora en el Barça. Y no solo en el conjunto azulgrana; cada vez estaba más extendido en los clubes grandes. De hecho, también servía para negociar los contratos de los nuevos fichajes. Se les garantizaba un sueldo base y, con los premios extras, podían llegar a doblarlo.

"Pero la situación se pervirtió y perdió el espíritu inicial", dicen desde el área deportiva: "Se había llegado a un punto en el que las bonificaciones estaban garantizadas". Mateu Alemany considera que un jugador no puede tener un premio extra por clasificarse para jugar la siguiente edición de la Champions, hecho que "se da por sentado en el Barça". También había cláusulas que exigían jugar un mínimo de partidos, pero solo contaban aquellos en los que el futbolista estaba disponible (no lesionado). Mateu ya intentó quitar esta cláusula a los capitanes el año pasado, pero no lo consiguió.

Cambiar este modelo, aparte de potenciar la meritocracia, también implica ajustarse al fair play de la Liga. Y es que la patronal, en su famoso límite salarial, interpreta como fijas aquellas variables que son fáciles –"Si el Barça se ha clasificado siempre para la Champions, una prima extra por volverse a clasificar no se puede considerar un extra, sino un ingreso garantizado", argumentan en la Liga–. "Por lo tanto, no genera ningún beneficio al club", rematan desde el Camp Nou.

El Barça podría recuperar 14,9 millones si gana la Europa League

Sea con contratos viejos o con contratos nuevos, el Barça está condenado a jugar la Europa League a partir de febrero. Y, estando en la segunda competición europea de clubes, también dejará escapar una suma de dinero muy elevada. De entrada, los 21 millones que tenía presupuestados, pero que quedan muy lejos de los 100 que se habría podido embolsar en el caso de llegar a la final de la Champions y ganarla. En la Europa League, a lo sumo, puede aspirar a 14,9 millones de ingresos si llega a la final de Budapest y la gana. En comparación, una cifra muy pequeña, a pesar de que sería muy bienvenida en la tesorería de un club que, a pesar de activar "palancas", todavía va muy justo de dinero.

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