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Deportes  /  Barça 23/09/2022

La renovación que Piqué no quería firmar

El último contrato firmado en 2020 difería su salario total y establecía una cláusula de rescisión automática por parte del club

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Gerard Piqué, contra los paparazzis

BarcelonaEn octubre de 2020, pocos días antes de dimitir, Josep Maria Bartomeu, el entonces presidente del Barça, cerró la renovación de cuatro futbolistas. Era una vía para conseguir una rebaja salarial de algunos de los jugadores, que renunciaban a parte de sus emolumentos en aquella temporada (2020-21) a cambio de cobrar más dinero en el futuro. En los casos de Ter Stegen, De Jong y Lenglet, esta fórmula les permitía doblar casi el sueldo en el futuro. En cambio, solo Piqué –que había renovado dos años antes– mantuvo las retribuciones pactadas. El central, que en condiciones normales hubiera acabado su contrato en 2022, alargaba el acuerdo hasta 2024. En total, cobraba lo mismo que ya tenía firmado, pero repartiendo las cantidades en forma ascendente.

Las cifras del acuerdo que firmó Piqué en 2018, desveladas por El Mundo, han levantado polvareda en el entorno azulgrana. No tanto por la cantidad –a pesar de estar muy por encima del precio de mercado– como porque el jugador se ha convertido en un suplente de lujo en el Barça. Piqué, uno de los capitanes, ha pasado de ser titular indiscutible a quinto central de la plantilla, por detrás de Araujo y Eric Garcia, y de los fichajes Christensen y Kounde. Sus días en el Barça, sin embargo, pueden estar contados. Y es que, como informaba Mundo Deportivo, el club tiene una cláusula según la cual puede prescindir de sus servicios si juega menos del 35% de los partidos. Una situación que, ahora mismo, se está produciendo. El único gran interrogante es saber qué supondría esto en el terreno contractual. En su último año, el central tendría que cobrar alrededor de 40 millones de euros brutos. La duda es si, ante una rescisión anticipada, el jugador cobraría o no esta cantidad. El ARA se ha puesto en contacto con el club y con el entorno al jugador, pero no ha podido averiguar la respuesta.

Bartomeu persuadió a Piqué para renovar en 2020

La renovación de Gerard Piqué de 2020, sin embargo, fue una renovación forzada. El futbolista ha defendido que él, en realidad, no quería firmar el contrato. Y que únicamente lo hizo a instancia del presidente, para ayudar a la entidad, después de que Bartomeu insistiera. De hecho, fuentes del club explican que el jugador se mostró muy escéptico ante la propuesta inicial, sobre todo en un momento en el que estaba a punto de ponerse en marcha la mesa de negociación para negociar, precisamente, una reforma laboral en todo el club –jugadores y resto de empleados–. Piqué aceptó, en parte porque desde el club se le garantizó que, en el ámbito mediático, se haría hincapié en el hecho de que había echado una mano a la entidad. Ahora bien, esto le supuso muchos reproches por parte de un sector del vestuario.

"Piqué siempre ha tenido en la cabeza ser presidente. Quizás nunca se presenta, pero si algún día lo quiere hacer, sabe que es muy importante el recuerdo que haya dejado en los aficionados. Y estos gestos, si se venden bien de cara a la galería, ayudan mucho", apunta un ejecutivo que trabajaba en el club en el momento de esta renovación. En efecto, de puertas afuera la renovación de Piqué tuvo el mismo trato que las otras. Pero, internamente, la entidad devolvió el favor al central vendiéndolo como un gran salvavidas. De hecho, y a pesar de algunas informaciones contrarias, desde el Barça –tanto en el palco como el entorno del vestuario– se ha defendido la tesis de que la relación entre Piqué y la directiva, y en concreto Bartomeu, era "muy buena".

El futbolista siempre ha dicho que su deseo es retirarse en el Barça y que, una vez acabe el contrato, no irá a hacer las Américas ni a buscar el último contrato en alguna liga exótica. Pero también había dicho que, si tenía que suponer un estorbo, daría rápidamente un paso al lado. La deshonra de verse relegado al ostracismo y el sueño de sentarse algún día en la silla principal del palco del Camp Nou hacen presagiar un final de la historia plácido. Xavi ya le dijo en verano que sería suplente, pero aún así aceptó el reto de continuar en el club. De momento, se abstiene de hacer declaraciones y aspavientos. Y esto que, en paralelo, el club ya le ha encontrado sustituto.

El Barça quiere fichar a Iñigo Martínez

El nombre que tiene más números es el de Iñigo Martínez. De hecho, tal como informó el ARA en julio, el central del Athletic Club era el plan B en el supuesto de que no llegara Jules Koundé. El Barça exploró esta vía en el momento en el que se complicó la contratación de Koundé, pero finalmente se descartó con el acuerdo definitivo por el jugador francés. En verano, el Barça habría tenido que pagar por Iñigo –que tenía una cláusula de 80 millones–, pero ahora llegará libre, puesto que acaba contrato. Es un jugador veterano, de 31 años, pero que le gusta a Xavi porque, entre otras cosas, es zurdo. Sería, pues, el único central zurdo del equipo. Además, y como llegaría a coste cero, encajaría perfectamente en el límite salarial.

Iñigo, titular indiscutible en Bilbao e internacional español, ya habría podido fichar por el Barça el verano de 2017. De hecho, su contratación estaba muy avanzada, pero la junta, entonces presidida por Bartomeu, se hizo atrás por el veto de los capitanes: se pusieron de acuerdo para frenar su llegada e impedir así que Javier Mascherano tuviera competencia en su posición, en una temporada que se acababa con el Mundial. Ahora son otros tiempos.

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