Juegos Olímpicos
Deportes 25/07/2021

El increíble triunfo de Anna Kiesenhofer, la austríaca de Arenys de Mar que se doctoró en la UPC

Se ha llevado la medalla de oro en la prueba de ciclismo en ruta a pesar de no ser profesional

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La austríaca Anna Kiesenhofer, medalla de oro en ciclismo

BarcelonaEl 21 de diciembre de 2016, Anna Kiesenhofer defendió su tesis doctoral del Doctorado en Matemática aplicada en la UPC. La austríaca ya llevaba unos años en Catalunya, donde era habitual verla rodar por carreteras del Empordà y del Maresme con su bicicleta. Cinco años después, Kiesenhofer ha ganado la medalla de oro de ciclismo en ruta sorprendiendo a todo el mundo. Especialmente a la neerlandesa Annemiek Van Vleuten, una de las favoritas. La corredora de Movistar había liderado los ataques del gran grupo para neutralizar unas corredoras que llevaban todo el día escapadas. Una tras la otra, las han pillado. Y al cruzar la llegada, Van Vleuten ha celebrado la medalla de oro, sin darse cuenta que en verdad, tenía una plata. En un rincón del asfalto del circuito donde finalizaba la cursa estaba Kiesenhofer, sin aire en los pulmones, recuperándose. Era ella la campeona.

A los 30 años, Kiesenhofer ha escrito una de las páginas más bonitas de la historia del ciclismo olímpico. Ha ganado la medalla por delante de Van Vleuten y la italiana Elisa Longo, cuando ni tanto solo es profesional. La vienesa siempre ha competido. Primero, en el triatlón y el biatlón, deportes que abandonaría en parte por las lesiones. Y después con el ciclismo, está claro. En 2016, justo el año en que preparaba el doctorado en la UPC, llegó a ganar la Copa de España de ciclismo compitiendo con el equipo gerundense Frigoríficos Costa Brava-Naturalium. Su pasión por la bicicleta la llevó a cruzar España arriba y abajo, pasando semanas con la selección catalana en la Cerdanya, conociendo cada rincón de una tierra que quería puesto que "los paisajes son preciosos. La gente piensa en las cumbres de Austria, pero yo soy de una zona llana cerca de Viena. Y tener el mar aquí me encanta" explicaba entonces. Como recuerda la ciclista Marta Vilajosana, "competió con la selección catalana durante aquella época en algunas competiciones".

Y de hecho, sus buenas actuaciones le permitieron llegar a competir brevemente como profesional con el equipo Lotto, pero lo dejaría pues le afectaba demasiado a la salud. Durante aquellos años tenía un blog donde explicaba sus sueños como ciclista mientras estudiaba, pero rápidamente cambió el tono de los textos, narrando los problemas de salud y la presión que sentía. Kiesenhofer explicaría que sufría amenorrea, ya no le venía la regla, y problemas en los huesos.

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En 2017, decidió alejarse de esta estilo de vida, volviendo a casa para seguir investigando. Desde entonces, ha pasado por Cambridge y por universidades suizas como Lausana, donde ahora realiza su investigación postdoctoral. Siempre sin dejar de rodar, pero con una mentalidad diferente. "En el ciclismo muchas veces la obsesión por ganar hace que te olvides de cómo de bonita puede ser la vida" decía en 2018 una mujer que vuelve constantemente a Catalunya, especialmente a Arenys de Mar. En sus aplicaciones para controlar las rutas que hace de hecho, aparece así: como una ciclista de Arenys.

Los últimos años, liberada de presión y de competencia en Austria, se ha proclamado campeona nacional tanto en contrarreloj como en ruta, ganándose el derecho de estar en unos Juegos Olímpicos donde buena parte de sus rivales no la conocían. Era un rostro más dentro del gran grupo. Un grupo que antes de salir de Tokio rumbo al Monte Fuji ha visto cómo un grupo de valientes atacaba. Kiesenhofer se ha sumado, seguramente pensando en disfrutar de la experiencia. Y como nadie era favorita, las han dejado hacer. Y cuando las candidatas al título han reaccionado, les ha costado muchísimo atraparlas. A todas, menos a Kiesenhofer. "No la conocíamos, no sabíamos cómo rodaba. Por instantes pensábamos que ganaríamos el oro pero ella estaba por delante" se quejaba la neerlandesa Van der Breggen. En la era de los GPS y de los datos que tanto domina Kiesenhofer, la austríaca ha conseguido por instantes desaparecer. Esfumarse. Y cuando sus rivales la han visto de nuevo, ya estaba en el suelo del circuito, intentando recuperar el aire para celebrar una medalla que le demuestra que también en el ciclismo, la vida puede ser bonita, a veces.

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