Cuando el hijo se come a la madre: Cupra hace el 'sorpasso' a Seat
La marca joven ya supera a la histórica que motorizó España hace más de 70 años
BarcelonaEn el año 2018, con Luca de Meo como presidente y Wayne Griffiths como vicepresidente de marketing y ventas, Seat dio el paso: lanzó una nueva marca, Cupra. Solo dos años después, Griffiths, ya presidente de Seat, decía que la nueva marca cerraría aquel ejercicio, el 2020, con una facturación de 1.000 millones de euros, prácticamente el 10% de todo el grupo. Los periodistas lo recibimos con escepticismo, pero así fue. Desde aquel momento, Cupra no ha dejado de crecer. Y el año pasado, el 2025, la nueva marca ya vendió más coches que la histórica –tiene más de 70 años– Seat.
Detrás de este crecimiento imparable de Cupra hay diversos factores. La marca supo deshacerse de las críticas a los acabados que arrastraba, posiblemente de forma injusta, Seat. También supo captar a un comprador más joven, más emocional, que quería una estética más moderna y más dinámica. Pero no solo pesa la parte de la demanda, también la oferta. Cupra ha hecho más marketing, ha promocionado más sus modelos y ha visto cómo su gama ha ido creciendo, mientras que la de Seat va menguando.
Una decisión empresarial que tiene un objetivo claro: los modelos Cupra dejan un margen más grande que los de Seat. Y en Wolfsburg, donde está la sede del Grupo Volkswagen, más que las grandes cifras de facturación y de beneficio global, lo que más se mira es el margen por cada coche vendido. Y en este aspecto, Cupra supera con creces a Seat. Otro aspecto que hay que tener en cuenta son los mercados. Y Cupra ha abierto nuevas fronteras a la empresa de Martorell, como Australia o México, que estaban prácticamente vetadas para la marca Seat. Además, el primer mercado de Cupra es Alemania, donde el comprador aprecia mucho la marca, y donde tiene la sede el Grupo Volkswagen.
La compañía se defiende diciendo que Seat todavía tiene recorrido. Y lo tendrá mientras dure el motor de combustión y el mercado continúe apreciando los modelos masivos como el Ibiza, el León o el Arona. Pero en el camino hacia la electrificación, Cupra ha ido por delante de Seat siempre. De hecho, mientras hay tres modelos Cupra 100% eléctricos –el Born, el Tavascan y el Raval–, y el resto de la gama –Formentor, Terramar y León– disponen de tecnologías híbridas, en el caso de Seat, solo el León tiene motorización híbrida, y se prepara el lanzamiento de modelos microhíbridos del Ibiza y el Arona.
Capacidad de producción
Un tema aparte, sin embargo, es el industrial. Seat consiguió salvar la planta de El Prat, donde se fabricaban cajas de cambio –un componente que desaparece en los coches eléctricos e híbridos enchufables– reconvirtiéndola hacia componentes necesarios para la electrificación. Y en la planta de Martorell ya se fabrican dos modelos 100% eléctricos, el Cupra Raval y el Volkswagen ID Polo, después de importantes inversiones en electrificación, especialmente en la planta de montaje de baterías para estos modelos.
Pero para asegurar el futuro de la planta del Baix Llobregat, si finalmente la marca Seat (y sus modelos) desaparece, hará falta una segunda plataforma eléctrica del grupo. En caso contrario, sobraría capacidad en una planta. Y uno de los argumentos que la dirección de Volkswagen ha esgrimido para los grandes recortes que ha anunciado es que tiene una sobrecapacidad de producción de 500.000 vehículos al año.