El caos ferroviario bloquea las mercancías de los puertos de Barcelona y Tarragona
Los retrasos a la alta velocidad entre Barcelona y Madrid disparan los vuelos y viajes en coche
BarcelonaEl caos ferroviario que vive Catalunya desde hace una semana amplía su incidencia. El cierre del túnel de Rubí ha dado la vuelta al tráfico de mercancías que salen del puerto de Barcelona con destino a Francia. Tras detectar una grieta en la vuelta del túnel, el puerto ha tenido que interrumpir completamente el tráfico desde este lunes. La afectación en Rubí desde hace días impide que los convoyes procedentes de Barcelona y el sur de Catalunya puedan avanzar hacia el resto del continente, así como que lleguen otros provenientes del país vecino.
Una afectación que se suma a la que desde hace días impacta en la operativa del Puerto de Barcelona por el accidente de Cercanías en Gelida, cuando un tren chocó contra un muro de contención que se había caído a la vía por las fuertes lluvias y provocó la muerte de un maquinista en prácticas y 37 heridos. La restricción del tráfico por esta línea está afectando a la circulación de los trenes de ancho ibérico de mercancías hacia el Ebro, que sólo pueden circular por la vía de la costa en horario nocturno, desde las 11 de la noche hasta las 6 de la mañana. El único tráfico que no se ve afectado es el que corresponde a las mercancías que llegan a través de la red de Ferrocarriles de la Generalitat (FGC), que no ha sufrido ninguna incidencia.
En una jornada sin incidencias, el puerto de la capital catalana recibe tres trenes internacionales. Por otro lado, en cuanto al tráfico nacional, la cifra se sitúa en las 22 circulaciones diarias.
Un bloqueo que también afecta al Puerto de Tarragona, que ha dejado de mover entre 12.000 y 15.000 toneladas diarias desde la semana pasada, según Efe. Según la Autoridad Portuaria de Tarragona (APT), la falta de trenes ha afectado, sobre todo, al movimiento de entrada y salida de cereales, productos químicos y siderúrgicos. A diario, la infraestructura registra una media de trece trenes de mercancías.
Para el economista y presidente de la Comisión de Economía Catalana del Colegio de Economistas de Cataluña, Josep Reyner, es demasiado pronto para poder cuantificar qué impacto económico tiene este bloqueo en las mercancías, así como en el servicio de Cercanías. "Una cosa es el impacto inmediato que puede tener estos días y la otra, el impacto estructural que puede significar el hecho de tener un servicio que va perdiendo credibilidad y confianza. Los usuarios padecen retrasos y pierden horas y los empresarios, mercancías. No se trata sólo del coste inmediato, sino que, si se cronifica la visión de que servicios como Cercanías de nuestra país, es pre para la prosperidad del territorio", defiende.
Sin fecha de reapertura
El secretario de estado de Transportes, José Antonio Santano, ha descartado en una entrevista en el Café de ideas de RTVE confirmar una fecha de reapertura del túnel de Rubí, pero aseguró que será una cuestión de días. El gobierno estatal prevé realizar una "primera actuación" para poder abrir el paso de las mercancías. Se está trabajando en definir las obras de emergencia a realizar, que serían compatibles con el paso de los convoyes.
En agosto del año pasado Adif pujó la ejecución de los trabajos de mejora en el túnel de Rubí, por un importe de 23,3 millones de euros. En el informe técnico, se apuntaba que el túnel presentaba "grietas sin tratar en tramos sin refuerzo existente", "humedades, filtraciones y eflorescencias", así como "poco recubrimiento" en zonas "de armaduras". Ante el colapso de este martes, Santano ha señalado que "no se puede esperar" a los trabajos de mejora que estaban planificados.
Se disparan los aviones y los coches compartidos entre Barcelona y Madrid
Toda esta situación de bloqueo también está afectando a los usuarios que cogen trenes de alta velocidad entre Barcelona y Madrid. Las limitaciones de velocidad que se han establecido en algunos tramos del trayecto por seguridad, tras las denuncias de los maquinistas, están volando por los aires la puntualidad que siempre ha caracterizado este servicio. Durante el día, cada viaje va más lento que de costumbre y llega al destino más tarde, lo que provoca que no salga a la vez. Esto va sumando retrasos entre todos los operadores, que pueden terminar llegando hasta las seis horas al final del día, cuando se acumulen las demoras de todo el día.
Todo esto hace que los usuarios que deben desplazarse entre las dos capitales estén buscando alternativas. Tras años de caídas de viajeros a favor del tren, los vuelos entre el aeropuerto de El Prat y Barajas están registrando un repunte en estos días, mientras que operadores ferroviarios como Ouigo ya han detectado "una contracción de la demanda, que se debe tanto por el shock entre los viajeros tras el accidente de Adamuz como por el alargamiento de la duración del trayecto, tal y como explican fuentes de la empresa francesa. "Mantenemos la confianza en el futuro de la alta velocidad en España y esperamos una próxima recuperación de la demanda", exponen. Iberia es la aerolínea que más frecuencias ofrece de esta conexión, su principal ruta al Estado. La compañía aérea programa 14 vuelos por sentido todos los días, con vuelos que llegan a salir cada media hora en las horas punta. Una ruta que también cubre Air Europa, con dos vuelos diarios por sentido. Vueling dejó de ofrecerla a mediados del año pasado por el bajón de usuarios.
Los pasajeros que salen del aeropuerto de Barcelona han crecido un 30% en la última semana, si se compara con el mismo periodo de 2025, según datos de la plataforma de reservas de vuelos Kiwi. En sentido contrario, los viajeros que vuelan desde el aeropuerto de Madrid han aumentado un 54%. Los billetes también se han encarecido, en ambos sentidos, con un aumento en torno al 20%.
No sólo se llenan más los aviones, sino que también se disparan los viajes en coche. Así lo detectó BlaBlaCar, que vio que las reservas se dispararon un 130% esta última semana entre Barcelona y Madrid en comparación con la misma semana de enero de hace un año.
Un trayecto de más de 600 kilómetros que se acerca a las 7 horas, poco competitivo en comparación con las dos horas y media de la alta velocidad cuando funciona con normalidad, pero con un precio claramente inferior, de apenas 34 euros de media, según la plataforma de viajes compartidos.