Los fabricantes catalanes de ropa ciclista aguantan el pulso a los gigantes de la industria
Las marcas locales se consolidan dentro del segmento de las prendas técnicas personalizadas mientras exploran nuevas oportunidades de negocio
BarcelonaLa Titan Desert de Marruecos es una de las carreras más duras dentro del mundo del ciclismo de resistencia. A lo largo de seis etapas, los participantes cruzan la cordillera del Atlas y las dunas del desierto del Sahara para completar un recorrido de casi 600 kilómetros y más de 6.000 metros de desnivel positivo. Y la edición de este 2026, celebrada entre finales de abril y principios de mayo, tenía sello catalán. La marca Inverse, con sede en Mollet del Vallès, fue la escogida para diseñar y fabricar el maillot oficial de la competición, una pieza adaptada para resistir el calor, el viento y la arena del paisaje y que varios de los 475 ciclistas que emprendieron el reto se enfundaron.
En una actividad de gran popularidad como el ciclismo, la presencia de fabricantes catalanes dentro del sector de la ropa técnica es mucho más que testimonial. A diferencia de otros deportes de masas como el fútbol, el baloncesto y el atletismo, en los que colosos como Nike, Adidas y Puma se reparten buena parte del pastel, el ciclismo se caracteriza por una mayor atomización. En este escenario, que ya viene de hace años, las marcas locales han sabido encontrar sus nichos de mercado y aguantar el pulso a los gigantes de la industria.
Según datos del Registro Mercantil, los tres principales fabricantes de ropa ciclista con sede en Cataluña –Tactic, Inverse y Hoko (esta última también ofrece productos para correr)– alcanzaron una facturación agregada de 13,1 millones de euros en el año 2025, una cifra que se ha mantenido estable durante los últimos cinco años. Aparte de estos tres nombres propios, el país tiene una amplia red de empresas con taller propio (véase el mapa), a las que hay que sumar marcas del territorio que externalizan la producción. En comparación con los titanes del sector, el contraste entre pequeños y grandes es mucho menos acentuado que en otras disciplinas. A modo de ejemplo, el grupo italiano Manifattura Valcismon –que agrupa las marcas Castelli, Sportful, Karpos, Zoot y Tailfin– facturó 110 millones de euros en el año 2025. Además, hay que tener en cuenta que la compañía también está presente en segmentos como la ropa de esquí. Otras marcas como la británica Rapha, actualmente en horas bajas, cerraron el ejercicio con ventas alrededor de los 100 millones de euros, mientras que la marca española de referencia, la murciana Gobik, sumó unos ingresos de 51,4 millones de euros.
Los ingredientes del éxito de los fabricantes catalanes son principalmente tres, tal como apuntan los académicos y profesionales del sector consultados por el ARA. En primer lugar, Cataluña es un referente a escala europea y mundial, con una alta capacidad de atraer visitantes por la idoneidad del paisaje, el clima y las infraestructuras. El segundo motivo tiene que ver con su trayectoria industrial y su conocimiento técnico, una historia que se remonta al siglo XIX, con todos los avances que trajo el textil y que convirtieron al país en un referente de la confección. Y finalmente la capacidad de crear comunidades organizadas que impulsan la proliferación de fabricantes especializados.
Motores de crecimiento
Es fácil que, circulando por carreteras catalanas un fin de semana de verano, cualquier conductor se encuentre con grupos de ciclistas, todos vestidos a conjunto con el mismo maillot. Lo que antes eran clubes federados, ahora han adoptado una nueva forma, y es aquí donde los fabricantes catalanes han sabido encontrar su hueco. "La gente ya no se asocia tanto a clubes tradicionales; ahora se encuentran en grupetas con diversos intereses, desde los jubilados que se paran a almorzar hasta los que quieren entrenarse a buen nivel", comenta el director de ventas de exportación de Tactic, Marc Carbó, una de las empresas referentes de la industria catalana, fundada a finales de la década de los noventa y con instalaciones en Bescanó (Gerona).
Tanto para esta compañía como para otras ubicadas en el territorio catalán, la personalización se ha convertido en su principal fuente de ingresos. Con el tiempo los fabricantes del país han visto las dificultades de competir en la ropa de colección –prendas producidas en grandes cantidades, destinadas a clientes individuales y para las épocas de primavera-verano y otoño-invierno– y han optado por este segmento: pedidos más complejos para grupos de unas pocas decenas de personas y en los que la personalización no tiene límites. Desde el diseño de logotipos y su ubicación en la ropa hasta el tipo de tejido, la adaptabilidad de la badana y el material que forma las bandanas. Desde el sector apuntan que los tejidos personalizados representan, de media, al menos tres cuartas partes de la facturación total de los negocios.
"Nuestros clientes nos conocen, ven y tocan el producto, les enviamos tallas para que se las puedan probar, les asesoramos en el diseño y les ofrecemos un servicio de posventa", explican desde Tactic. Entre el inicio de un pedido y la entrega pueden pasar un mínimo de seis semanas, para ofrecer la máxima calidad posible y reducir al mínimo cualquier margen de error. Para la empresa, además, la proximidad –buena parte de los compradores son catalanes– es un elemento fundamental. "Comprar en casa siempre da más seguridad", comenta Carbó. Opina lo mismo Quim Cassany, uno de los responsables de Quetzal, una empresa con sede en Gerona especializada en ropa ciclista y de correr fundada después de la pandemia.
Para Cassany, el sentimiento de comunidad en el mundo del ciclismo es mucho más fuerte que en otros deportes, como el fútbol. Él, que es aficionado a la bici y al trail running, lo corrobora. "Al final, conocemos el deporte desde dentro porque mantenemos un contacto directo con él. Salimos a pedalear con nuestros clientes, estamos mucho más presentes en su día a día", comenta. Al mismo tiempo, Cassany ve en la personalización un factor clave que ha contribuido a impulsar todavía más el negocio. "Estos últimos años ha aparecido el perfil de ciclista que quiere ir guapo a tomar el café. Hasta hace relativamente poco el ciclismo no se concebía como un sector de moda, pero ahora la cosa ha cambiado", observa.
¿Un mercado saturado?
La creciente popularidad del ciclismo en Cataluña también se ha traducido en la proliferación de nuevas marcas de ropa deportiva en el territorio. Especialmente después de la pandemia, las voces consultadas coinciden en señalar que el sector ha experimentado un boom sin precedentes que ha llegado a saturar el mercado. Buena prueba de ello es la evolución de las ventas de los tres grandes talleres catalanes. Del año 2013 al 2020, justo cuando estalló la crisis de la covid-19, sus ingresos se dispararon un 53,6%, mientras que entre los ejercicios 2021 y 2025 las cifras agregadas apenas han variado, y se ha estabilizado por encima de los 13 millones de euros (véase el gráfico), todo ello coincidiendo con el surgimiento de nueva competencia.
"Nos encontramos en un mercado bastante maduro, con un número de usuarios que es el que es", apunta Joaquim Sabater, el director de marketing de Inverse, la empresa vallesana pionera de ropa ciclista en Cataluña, con unos orígenes que se remontan al año 1969. Compañías como la suya ya se han anticipado a la situación y han entrado en nuevas líneas de negocio. Si bien la personalización sigue siendo un pilar fundamental, la empresa ha empezado a diversificar fuentes de ingresos y a convertirse en una marca multideportiva. Inverse es el proveedor oficial de la colección de ropa de la Federación Catalana de Triatlón y se ha adentrado en el mundo de las equipaciones personalizadas en deportes como el baloncesto y el voleibol.
Otra vertical de crecimiento pasa por la internacionalización, sobre todo en busca de mercados de mayor poder adquisitivo que sigan valorando la calidad por encima del precio. Desde Tactic, por ejemplo, ya miran sobre todo hacia el mercado francés, y Inverse también está presente, además de en Francia, en países como Suiza y en algunas zonas de Alemania y del Benelux.
A pesar de la saturación del mercado catalán, el recorrido del sector todavía es amplio, según los expertos. "El crecimiento no depende de que haya más ciclistas, sino de entender al consumidor", señala el doctor en gestión deportiva y profesor del Johan Cruyff Institute Edgar Romero. Para este académico especializado en marketing deportivo y desarrollo de negocio, el mercado seguirá este proceso "de estabilización", pero las empresas que consigan "jugar bien sus cartas" seguirán consolidando su actividad.
Además de los nuevos mercados internacionales, las voces consultadas citan diversos segmentos con un fuerte potencial de crecimiento, especialmente dentro de la personalización. Prendas adaptadas para perfiles que apuestan por la bici eléctrica, más innovación en la línea de la ropa femenina y disciplinas que ganan adeptos, como la modalidad gravel –un modelo de bici pensado para rodar tanto en asfalto como en pistas de tierra y vías verdes–, son solo algunos ejemplos. "El ciclismo es deporte, es salud, es sostenibilidad. Hay un buen futuro, sencillamente hace falta que algunas cosas se terminen de poner en su sitio", resume Carbó. Lo que parece indudable es que Cataluña y sus fabricantes seguirán jugando un papel fundamental dentro de una industria con sus gigantes particulares. De momento el pelotón avanza con decisión, el objetivo será no quedar descolgado.