Aunque todavía no hay fecha para que el Tranvía Azul vuelva a circular, sobre la mesa sí que hay un compromiso público del alcalde, Jaume Collboni. El pasado mes de marzo, el alcalde aseguró que este 2026 pondría en marcha un proceso participativo para acabar de definir el proyecto de recuperación del tranvía y la reurbanización de la avenida Tibidabo que lo acompañará. El objetivo, dijo, es poder aprobar el proyecto ejecutivo durante el 2027 y, "si todo va bien", comenzar las obras ese mismo año. Además de renovar la infraestructura tranviaria, el proyecto implicará también reurbanizar la avenida Tibidabo entre la plaza Kennedy y la plaza del Doctor Andreu y remodelar el depósito pluvial que hay debajo. Todo ello requerirá un presupuesto de entre 40 y 45 millones de euros.
El último conductor del Tranvía Azul: "Intenté que aquel viaje no se acabara nunca"
El emblemático transporte vuelve a la calle este fin de semana para celebrar su 125 aniversario
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BarcelonaViéndolo acariciar la palanca que activa el mecanismo para arrancar el Tranvía Azul, podría parecer que no ha pasado el tiempo. Lauren Quer fue el conductor del último viaje de este emblemático transporte el 28 de enero de 2018. "Intenté que aquel viaje no terminara nunca", rememora más de ocho años después en conversación con el ARA. Lo hace desde la cabina de aquel vehículo, que este fin de semana vuelve a pisar simbólicamente las calles de la ciudad, pero que sigue esperando el regreso definitivo.
La vida de Quer es inseparable de la del Tranvía Azul. Durante 22 años, recorrió diariamente el trayecto entre las plazas de Kennedy y del Doctor Andreu. Poco más de un kilómetro donde, sin embargo, cabían todas las historias posibles. En los bancos de madera noble de estos vehículos, Quer conoció a infinidad de personas. También a su mujer, que después de un primer viaje con él volvía a menudo a verlo hasta que acabaron formando una familia.
Sus hijos nacieron casi nueve meses después de aquel último viaje. Forman parte de la generación de barceloneses que nunca ha visto circular el Tranvía Azul. Muchos, sin embargo, hacían cola este sábado para poder subir a un transporte que no ha perdido la etiqueta de emblema de la ciudad. Durante todo el día de hoy y también este domingo se podrá visitar. Ahora que reaparecen los detractores del tranvía por la Diagonal, es curioso constatar que su hermano azul de la avenida Tibidabo sí genera unanimidad.
Al escuchar a Lauren Quer hablar de ello con pasión, es fácil entender la popularidad de estos magníficos convoyes. Destaca su olor, "mezcla de madera antigua y grasa". Y, sobre todo, su azul. "Es preciosísimo, precioso. Un color único", afirma. Camina por dentro del convoy como si tuviera que validar una vez más los billetes. Acaricia los bancos de madera, las luces de época, las ventanas, la campanilla. El cajón secreto detrás del conductor. El cartel que recuerda que está prohibido escupir.
Además de a su mujer, Quer conoció a mucha más gente conduciendo el tranvía. También a algunos famosos, que querían subir en este icono de la ciudad. Con una sonrisa de confidencialidad, enumera algunos de los nombres destacados. Mel Gibson, Carlos Ruiz Zafón, Ariadna Gil, Chenoa... Pero el que más ilusión le hizo es Johan Cruyff, que vino un día con su hijo y al bajar le firmó un billete de tranvía que Quer todavía guarda en su museo particular.
Pero durante los 22 años que condujo el Tranvía Azul, Quer hizo felices sobre todo a los fans más pequeños del tranvía. Hacía las delicias de estos regalándoles un puñado de la arena que había debajo de los asientos del tranvía para cuando llovía y era necesario dejar caer un poco sobre el raíl para mejorar la adherencia. En el último viaje también hubo muchos niños.
Mecánicos que son lutieres
Fernando Reyero también estaba allí aquel día de finales de enero de 2018. Él cerró por última vez la puerta del taller dejando el último vehículo dentro. "Fue muy duro, emotivo", dice, y recuerda que muchos vecinos se reunieron fuera para decir el último adiós al Tranvía Azul. Reyero es uno de los pocos afortunados que ha continuado viendo el tranvía prácticamente cada día. Trabaja en las cocheras de la plaza Central, que el fin de semana que viene también se podrán visitar.
Aunque los tranvías que repara Reyero hace más de ocho años que no circulan, reivindica el trabajo que se hace en los talleres. "Tienes que ser meticuloso y aplicar mucha mecánica preventiva", dice. Y habla también del cuidado con el que se deben tratar todos los materiales del tranvía azul, especialmente delicados. "Eres casi más un lutier que un mecánico", resume. En las últimas semanas, Reyero y su compañero han trabajado de firme para que el Tranvía Azul pudiera volver a salir este sábado y domingo del taller.
Quer todavía se emociona cuando recuerda aquel último viaje. Aquel día se vistió de gala. "Fue el único día que llevé americana", rememora. Con el cierre del tranvía, él se recicló como conductor de autobús. Ahora se encarga de la línea H4, que pasa muy cerca de la parada de inicio del Tranvía Azul que él condujo durante 22 años y que, confía, pronto podrá volver a ver circular.