Laboral
Economía 12/08/2021

La 'ley rider' entra en vigor entre dudas, disconformidad y subterfugios

Deliveroo pretende irse de España, Uber Eats subcontratará a sus repartidores y Glovo prepara un modelo híbrido

4 min
Un repartidor de Glovo, en Barcelona.

BarcelonaLos noventa días de margen han expirado: en cuestión de horas, las empresas de reparto de comida a domicilio ya no podrán operar utilizando trabajadores autónomos. Esta es una de las claves de la ley que regula la situación laboral del sector y que, una vez superados todos los trámites, entra mañana jueves en vigor, exactamente tres meses después de que el texto se publicara en el Boletín Oficial del Estado (BOE). 

Agotado el plazo, el cambio más inmediato es que desde este jueves los inspectores de Trabajo están legalmente amparados para presentarse en las oficinas de Glovo, Deliveroo o UberEats y comprobar si las personas encargadas de los repartos son efectivamente trabajadores asalariados. Y si no lo son, sancionarlas. Pero más allá de esto, todo apunta a que estas primeras semanas a la práctica no cambiará nada y que la mayoría de riders que trasladarán los pedidos seguirán siendo autónomos: la entrada en vigor de la ley coge a las empresas que operan en España en pleno proceso de adaptación y reestructuración.

Empresas

Contratación, subcontratación y cierre

Cada una de las compañías afectadas por esta ley ha tomado decisiones diferentes. La más drástica es la de Deliveroo, que ha anunciado que se va de España y que probablemente empezará el proceso para hacerlo de cara a otoño, según fuentes del sector. Esta empresa británica aduce que España les aporta poco valor y que les es muy difícil mantener una posición de primer nivel, pero los riders están convencidos de que la gota que ha hecho colmar el vaso ha sido la ley rider. Para sobrevivir aquí, reconoce la empresa, se tendría que hacer una inversión “muy elevada con un rendimiento potencial muy incierto a largo plazo”. Contratar a trabajadores no haría más que incrementar esta inversión.

Su principal competencia, Glovo y Uber Eats, ya han manifestado que tienen intención de seguir trabajando. Ninguna de las dos ha dado mucho detalles sobre la fórmula escogida, pero se entiende que utilizarán maneras alternativas a la contratación directa. La catalana Glovo ha comunicado recientemente que antes de que acabe el año contratará a unos 2.000 repartidores, pero entre los riders cuentan que será en supermercados y para el reparto de paquetería. En el resto de verticales, como en el reparto de comida, lo que hará es aplicar “un nuevo modelo inédito en España”. Lo único que ha avanzado la empresa sobre este modelo es que permitirá a los trabajadores preservar su autonomía y trabajar para diferentes aplicaciones. Los sindicatos ven en todo esto una subcontratación fraudulenta y que no cumple lo que dice la ley.

En cuanto a Uber Eats, hasta mañana no explicará abiertamente cuáles son sus planes. Pero de un comunicado que ha enviado a sus repartidores se deduce que la intención es también ceder los trabajadores a otra empresa para después subcontratarles.

Sindicados

Exigencias de control y de ir todavía algo más lejos

CCOO de Catalunya se ha anticipado esta semana a la entrada en vigor de la ley denunciando a Glovo ante la Inspección de Trabajo por los subterfugios que, entiende, ha decidido aplicar. De hecho, el sindicato ha emitido un comunicado este miércoles centrado en exigir al gobierno español que se garantice el cumplimiento de la ley. “Se tienen que llevar a cabo los procesos necesarios de seguimiento, evaluación e información”, ha reclamado el sindicato, que ha puesto como ejemplo Just Eat, empresa de reparto con quien están precisamente ahora negociando un convenio colectivo para su plantilla. UGT se ha pronunciado en términos similares y ha avisado que adoptará las medidas legales necesarias para que se cumpla la ley, dejando claro que seguirá trabajando para que llegue todavía algo más lejos. Por ejemplo, como se reclamaba de entrada, que cubra a trabajadores otros sectores de la economía digital.

'Riders'

Opiniones de todo tipo

La entrada en vigor de la ley rider tampoco acaba con la confrontación que se vive entre los mismos riders. Brian González, repartidor de Glovo en Madrid, explica que la música que siente le suena bien y que, por lo que ha explicado la empresa, ve mejoras en su situación. Brad Eddine, rider en Barcelona, asegura que la mayoría no están contentos y que se preparan para seguir movilizándose.

En realidad, los dos están en contra de ser asalariados, porque consideran que esto hará bajar drásticamente sus ingresos, pero el primero está contento con el medio camino que ha elegido Glovo y las mejoras que les propone: "La sensación es que a partir de mañana sí que seré de verdad mi propio jefe". El segundo, sin embargo, ve todavía más problemas. Según Eddine, con Deliveroo marchándose y Uber Eats sin operar con autónomos, todos los repartidores intentarán ir a Glovo. “Esto hará que haya un monopolio”, augura. En resumen, dice, en referencia a la titular de Trabajo, Yolanda Díaz, no se ha conseguido "nada de lo que pretendía la ministra". 

Desde el lado de los que querían ser trabajadores asalariados tampoco están contentos, porque dan por hecho que no lo serán. “La subcontratación mediante una ETT es una medida pensada para momentos muy puntuales y que si es permanente en realidad es una cesión ilegal de trabajadores”, defiende Daniel Gutiérrez. Ellos también prevén seguir empujando, pero para que se vigile de cerca los movimientos de las empresas.

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