Anna Martin, la emprendedora que llevó un proyecto de la universidad a Silicon Valley
Atom H2, una de las emergentes con más potencial del sector energético del país, fue cofundada por cuatro jóvenes estudiantes catalanes
BarcelonaEl sector tecnológico catalán suele presumir de la cantera de talento que ofrece el ecosistema universitario del país. Cualquier empresa tecnológica que se mantenga en Cataluña explica buena parte de su éxito por el fundamento que ofrecen allí los centros de investigación y formativos, que permiten acceder a ideas y profesionales de alto nivel sin moverse de casa. Atom H2, una de las estrellas nacientes del tejido emergente del país, es un ejemplo: la start-up ha desarrollado una alternativa a los generadores diésel que genera y almacena energía para dar soporte a infraestructuras estratégicas. Y lo hicieron, como recuerda Anna Martín (Barcelona, 2001), cofundadora y directora ejecutiva de la empresa, los viernes después de clase.
Atom H2 es obra de la misma Martin junto con sus compañeros en el grado de diseño industrial en Elisava Marcel Rovira y Mariona Figueras, y del entonces estudiante del Instituto Químico de Sarriá Lucas Vicén. En primera instancia, Martin y Rovira se encontraban "cada viernes por la tarde para trabajar en un proyecto propio". "Nos dimos cuenta de que se generaba mucha energía renovable, pero el almacenamiento es un cuello de botella importante", recuerda la cofundadora. Entonces se añadió Vicén, que aportó la "visión" química a una solución que se fundamenta en el hidrógeno, "una muy buena opción para mantener energía de larga duración".
En 2022 los tres estudiantes ya contaban con un prototipo de lo que después se convertiría en el producto de Atom H2: un contenedor de ocho pies que integra placas solares, baterías de litio y su sistema de hidrógeno en estado sólido, el núcleo innovador de la empresa. Es entonces cuando se presentan al ImaginPlanet Challenge de CaixaBank, que les permitió incubar el producto en Silicon Valley. "Ya teníamos un prototipo, pero nos faltaba la parte de negocio, y allí encontramos una parte industrial muy interesante", observa Martin.
Al volver de los EE. UU. convierten la iniciativa en su proyecto de final de grado, fase en la que se les añade Figueras. "Trabajamos en ello como producto, pero también en la validación de mercados: hablamos con empresas, y vimos que el sector más necesitado era el de las telecomunicaciones", rememora la cofundadora. En 2024, de hecho, es una de las emergentes seleccionadas por la Fundación Cellnex, con una prueba piloto exitosa en sus instalaciones. Más tarde se añade al equipo fundador Marc Perales, encargado del software.
Desde entonces los reconocimientos se han alineado ante la compañía: el mismo 2024 Atom se llevó la fase nacional del prestigioso premio de diseño James Dyson. Este año han recibido uno de los premios EmprènXXI, que entrega CaixaBank DayOne, y la revista Forbes ha incluido a los cuatro fundadores en su lista de los 100 más creativos del mundo de los negocios.
El potencial de la solución es extremadamente amplio: "Ya cuando estábamos creando el producto teníamos una visión escalable, modular, adaptable a diferentes lugares y emplazamientos", recuerda Martin. El encaje en un ámbito tan estratégico como es el de las telecomunicaciones ofrece un mercado casi sin límites. De hecho, el año 2028 la empresa espera movilizar un centenar de unidades de su generador, e aspiran a llegar a 700 operativas en el año 2030, tanto dentro del estado español como fuera. "El producto encaja en el mercado: hay clientes que piden nuestra solución", celebra la directora ejecutiva.