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Internacional  /  Asia 05/10/2022

¿Qué busca Kim Jong-un incrementando el lanzamiento de misiles?

Tokio y Washington acuerdan fortalecer la respuesta militar ante la amenaza "grave e inminente" de Pyongyang

3 min
Una televisión a una estación de tren de Seúl emite una noticia sobre el lanzamiento de un misil de Corea del Norte

PekínSon una especie de "juegos de guerra" que hace tiempo que se viven en el mar de Japón y que ahora han hecho crecer de manera considerable la tensión en la región de Asia-Pacífico. Corea del Norte ha lanzado este lunes un misil balístico que ha sobresaltado a las autoridades de Japón, que han instado a los residentes de Hokkaido y Aomori, en el norte del país, a refugiarse dentro de edificios "o bajo tierra", ante el temor de que el proyectil pudiera caer sobre el archipiélago nipón. El misil cayó en el mar, pero el impacto simbólico y político es descomunal. Kim Jong-un tensa más la cuerda: a pesar de que este es el primer misil que sobrevuela Japón desde 2017, hace meses que Pyongyang ha intensificado los lanzamientos para dejar clara su voluntad de intensificar los desafíos a la comunidad internacional y, especialmente, a los Estados Unidos y a sus aliados en la región, Corea del Sur y Japón. De hecho, los gobiernos de EE.UU. y de Japón han acordado este martes fortalecer las capacidades disuasorias y de respuesta militar de su alianza, al considerar a Corea del Norte "una amenaza grave e inminente" para la seguridad del archipiélago asiático y "un claro y serio desafío a la comunidad internacional".

Y es que el de este martes no era un misil cualquiera: consiguió una altura de cerca de 1.000 kilómetros –superior a la distancia de la Estación Espacial Internacional–, y la distancia recorrida es la más larga que ha conseguido hasta ahora un misil norcoreano, unos 4.600 kilómetros. Es posible, pues, que el proyectil, lanzado en otra dirección, tuviera capacidad para impactar en la isla norteamericana de Guam, en el Pacífico. Es el quinto lanzamiento de misiles en diez días y el 23º desde que empezó el año. Y la amenaza no se para, puesto que la inteligencia de Corea del Sur también ha advertido de que Pyongyang está dispuesto a hacer una prueba nuclear entre el 17 de octubre y el 7 de noviembre. Hace unas semanas, el régimen de Kim Jong-un aprobaba una ley por la que se autodeclaraba un estado con posesión de armas nucleares. El líder norcoreano recordaba que el país necesita reforzar sus defensas y que no renunciará nunca a las armas nucleares.

La gran pregunta es clara: ¿Qué busca el régimen norcoreano con este incremento de lanzamiento de misiles? Muchos coinciden en que podría estar intentando crear una crisis, que incluya algún ensayo nuclear, para forzar una nueva negociación con Washington y conseguir levantar alguna de las sanciones que ahogan su economía.

Mesa de negociaciones

Toda esta actividad militar sugiere, pues, que Kim Jong-un podría estar intentando poner a su país en la mesa de negociaciones, en un momento en el que la invasión de Ucrania y la amenaza de un conflicto militar en el estrecho de Taiwán –donde Pekín y Washington protagonizan escaladas de tensión recurrentes– difuminan la amenaza nuclear de Pyongyang.

Corea del Norte se ha cansado de utilizar la capacidad nuclear como la más grande de sus amenazas. En este sentido, el régimen podría buscar una posición de fuerza para que Washington acepte el país como potencia nuclear y negociar ayudas económicas para frenar las severas sanciones que hace años que soporta y que repercuten duramente en la población.

Hay antecedentes, de hecho. Antes de las negociaciones de 2017 y del histórico encuentro entre Donald Trump y Kim Jong-un, el régimen norcoreano también optó por presionar con una escalada militar. Incluso probó un misil intercontinental que aseguraba que podría transportar ojivas nucleares y llegar con facilidad a las costas norteamericanas. 

El mundo ha cambiado

Ahora, además, hay otro factor interesante que engloba a China y Rusia: las dos potencias están más preocupadas por sus propios enfrentamientos con los Estados Unidos y Occidente que por promover nuevas negociaciones. Con Pekín y Moscú enfrentados abiertamente con el bloque occidental –no hay que olvidar que son aliados de Pyongyang–, es mucho más difícil conseguir una resolución de las Naciones Unidas que condene a Corea del Norte, puesto que ni los chinos ni los rusos, con derecho a voto, parece que estarían muy dispuestos a sumarse a la comunidad internacional.

Y es que el momento histórico ha cambiado. No solo porque el mundo ha sufrido una pandemia global de la que todavía sufre las consecuencias, sino porque a raíz de la ofensiva rusa contra Kiev, la amenaza nuclear de Vladímir Putin preocupa más que la norcoreana. Joe Biden también es un presidente muy diferente de Donald Trump, que se abrazaba con Kim. Biden aspira a ampliar su presencia en la zona Asia-Pacífico y debilitar a China. Las amenazas de Pyongyang, pues, también empujan a un rearme de Japón y de Corea del Sur.

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