Europa
Internacional 10/12/2020

Bruselas y Londres se dan hasta el domingo

Johnson y Von der Leyen pactan intentarlo durante cuatro días más a pesar de que persisten las disputas

Júlia Manresa Nogueras
3 min
El primer ministre britànic, Boris Johnson, i la presidenta de la Comissió, Ursula von der Leyen ahir.

BruselasNo ha habido milagro y quedan muy pocos días para que pueda producirse. La reunión de tres horas en formato de cena entre el primer ministro británico, Boris Johnson, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, no fue bien. Las grandes fuentes de disputa se mantienen y esta vez se dan hasta el domingo para tomar una decisión firme, cuando quedarán solo 18 días para la fecha en la que el Reino Unido dejará de estar definitivamente bajo el marco legal europeo. Las posibilidades de que se llegue al 1 de enero con un paracaídas mínimamente estable para parar el golpe de una salida sin acuerdo se desvanecen un poco más cada minuto que pasa. Pero, aún así, se dan cuatro días más para que los dos equipos negociadores lo sigan intentando.

“Miráculo” es la palabra que una fuente diplomática europea usaba ayer para ilustrar lo que hacía falta para desencallar la situación. Aún así, había moderadas esperanzas puestas en la reunión que se celebró ayer, sobre todo después de que Johnson hubiera movido ficha horas antes con un gesto de buena voluntad: comprometerse a retirar los artículos de la ley de mercado interior que violaban el acuerdo de retirada que él mismo había firmado a principios de año. “Pondría una vela para que Johnson muestre algún tipo de movimiento que nos permita aclarar si vale la pena seguir negociando”, decía una segunda fuente diplomática pocas horas antes del encuentro en Bruselas. Aún así, una segunda fuente ya dejaba claro que tenía pocas expectativas: “No creo que la cena resuelva la negociación, pero esperemos que dé un impulso político para seguir negociando”.

Pero el impulso político que sale del encuentro es poco esperanzador. Ayer no hubo comunicado conjunto, sino dos brevísimos comunicados de cada una de las partes y con tonos muy diferentes. El lado británico exuda pesimismo: “El primer ministro y la presidenta Von der Leyen han tenido una discusión muy franca sobre los obstáculos significativos que todavía persisten. Se mantienen diferencias muy grandes entre los dos lados y no está claro que se puedan superar”.

En cambio, en Bruselas la conversación no fue “franca” sino “interesante y animada”. Y Von der Leyen continúa: “Hemos entendido las posiciones de cada cual. Continúan alejadas. Los equipos se tienen que reunir inmediatamente para intentar resolver estos problemas”. El tono muy diferente de las dos comunicaciones es una prueba más del abismo que separa a Londres de Bruselas en las negociaciones, sobre todo en cuanto a la cuestión de la igualdad de condiciones en la competencia de las empresas británicas que quieran hacer negocios dentro del mercado único, el arbitraje que tiene que gestionar futuras disputas entre el Reino Unido y la Unión Europea y los derechos de pesca.

Nueva cumbre a la sombra del Brexit

Y así es como, de nuevo, a pesar de su obcecación por irse de la UE, el Reino Unido vuelve a impregnar la agenda comunitaria, a desgana de la Unión. Hasta el último momento, líderes, diplomáticos y asesores reiteraron que el Brexit no está en la agenda de la cumbre de este jueves, cargada de cuestiones urgentes como la coordinación por el coronavirus, el desbloqueo de los fondos europeos, los objetivos de emisiones, Turquía o las relaciones con los Estados Unidos. Pero una fuente diplomática admitía ayer que “obviamente el Brexit sobrevolará la cumbre”. Efectivamente, no está en la agenda, pero la sombra del Brexit sobrevuela toda la Unión y se espera que Von der Leyen ponga al día a los líderes sobre la cuestión y que algunos, como franceses y belgas, pidan acelerar los planes de contingencia. La nueva fecha clave del Brexit es este domingo, cuando, aunque haya acuerdo, será de mínimos e imposible de ratificar completamente a tiempo. Lo único que está claro es que las consecuencias del Brexit no se acabarán con el 2020.

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