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Internacional  /  Estados Unidos 27/08/2022

Se publica (a medias) el documento que justificó el cacheo del FBI en casa de Trump

El departamento de Justicia ha eliminado todo lo que consideraba que se tenía que mantener en secreto

Marta Campabadal
3 min
La residencia de Mar-a-Lago, propiedad de Donald Trump

Nueva YorkTal como se había anunciado, el departamento de Justicia de Estados Unidos ha publicado este viernes una versión redactada del documento legal que permitió al FBI registrar la lujosa mansión de Donald Trump en Mar-a-Lago, en Florida, como parte de la investigación para determinar si el expresidente se llevó documentos clasificados de la Casa Blanca. Hasta ahora, solo se había hecho pública una orden no sellada de la orden de registro, que simplemente daba una justificación jurídica al cacheo. Pero el documento hecho público ahora saca a la luz –pero de una manera muy parcial, puesto que parte del contenido aparece tachado– los motivos de la inspección del FBI.

"El gobierno está llevando a cabo una investigación criminal sobre la eliminación y el almacenamiento inadecuado de información clasificada en espacios no autorizados, así como la ocultación o eliminación ilegales de registros gubernamentales", empieza el atestado, que tiene un total de 38 páginas. Se confirma, pues, que la acción del FBI formaba parte de una investigación federal sobre si el expresidente de Estados Unidos había retirado ilegalmente documentos cuando dejó el cargo en enero de 2021, después de perder las elecciones presidenciales ante el demócrata Joe Biden, y si intentó obstruir la investigación del actual gobierno.

El atestado –y esto ya es más nuevo– explica cuál fue el motivo principal para poner en marcha esta investigación: según dice el documento, firmado por un agente del FBI de quien también se oculta la identidad, el Archivo Nacional de Estados Unidos recuperó en enero 15 cajas del domicilio de Trump en las que descubrieron "documentos con marcas de clasificación" que contenían "información de defensa nacional". En concreto, el expresidente devolvió 184 documentos clasificados: 67 marcados como confidenciales, 92 como secretos y 25 como alto secreto.

Este hallazgo hizo pensar que había razones para creer que Trump había guardado más documentos clasificados en su casa y, por lo tanto, decidieron ordenar la investigación y el posterior cacheo. “Hay una causa probable para creer que otros documentos que contienen información de defensa nacional clasificada o que son documentos presidenciales sujetos a requisitos de retención de registros permanecen actualmente en las instalaciones. También hay una causa probable para creer que se encontrarán pruebas de obstrucción”, añade el texto. Y así fue.

En el cacheo en Mar-a-Lago, el FBI se llevó más de 20 cajas que contenían 11 conjuntos de registros gubernamentales clasificados, algunos de los cuales fueron etiquetados como "alto secreto". Hace unos días, The New York Times explicaba que desde que se fue de la Casa Blanca, el expresidente había acumulado más de 300 documentos clasificados.

En este sentido, y según el atestado, el FBI temía que con la retención de los archivos por parte de Trump se estuviera poniendo en peligro la identidad de "fuentes humanas de inteligencia clandestina".

Información a medias

Pero hay que tener en cuenta que el documento que ha salido este viernes es la versión no confidencial, puesto que el departamento de Justicia eliminó todo lo que consideraba que se tenía que mantener en secreto. Buena parte de los detalles, pues, aparecen tachados y no se pueden leer. En un principio el departamento de Justicia se había opuesto tanto a la difusión del atestado –porque podía comprometer la investigación– como a la difusión parcial –porque creía que sería incomprensible–, pero el juez federal Bruce E. Reinhart, que fue quien aprobó la orden de cacheo, apostó porque se publicara aunque fuera con partes tachadas. "El público tiene que tener tanta información como sea posible", decía hace unos días Reinhart, una afirmación que aplaudían los grandes medios de comunicación del país. Es cierto, sin embargo, que se trata de una decisión totalmente excepcional, puesto que este tipo de atestados nunca se publican cuando un caso todavía está en curso.

Tanto la Fiscalía como Trump estuvieron de acuerdo con que se publicara la orden de registro con sus anexos y el inventario de bienes confiscados por los agentes del FBI. Esto permitió saber, por ejemplo, que al expresidente se lo investiga por supuestos delitos de obstrucción a la justicia, destrucción de documentos y violación de la ley de espionaje. Son delitos que pueden comportar multas o penas de prisión.

Pero el republicano defiende que ya había "desclasificado" estos documentos, un trámite que puede ejercer sin muchos problemas un presidente –sin tener que dar explicaciones– y a partir del cual el expresidente querrá basar su cobertura legal. Pero con las elecciones de medio mandato a la vuelta de la esquina y las presidenciales de 2024 en el horizonte –donde toma cada vez más fuerza la opción de un Trump–, el trumpismo está intentando sacar rédito político de todo. ¿Cómo? Apostando por el papel de víctima y señalando que todas estas investigaciones se están llevando a cabo para debilitar políticamente al expresidente y evitar así un posible retorno a la Casa Blanca en 2024.

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