Internacional  /  Europa 12/05/2022

Le Pen se postula para ser la jefa de la oposición en Francia

La extrema derecha acusa a la alianza de la izquierda liderada por Mélenchon de ser una de las ideologías "más peligrosas"

3 min
Marine Le Pen en una imagen reciente.

ParísA pesar de los resultados históricos de Marine Le Pen en la elección presidencial de abril, la extrema derecha lo tiene más que complicado para conseguir una mayoría parlamentaria en las elecciones legislativas de junio. El sistema político francés –en el que cada escaño de la Asamblea Nacional se juega a dos vueltas– hace prácticamente imposible que Reagrupamiento Nacional se convierta en la primera fuerza. Le Pen ya no cree en milagros y este miércoles ha lanzado su campaña para las legislativas dando por sentado que su partido no será la fuerza mayoritaria, pero postulándose como jefa de la oposición “para liderar el combate contra la política social que Emmanuel Macron quiere poner en marcha”.

En realidad, sin embargo, la verdadera batalla de la líder de extrema derecha en las legislativas será mucho más modesta: conseguir grupo político propio. Según las encuestas, el impulso electoral de Le Pen le servirá para aumentar el número de diputados en la Asamblea, pero sería el cuarto grupo, lejos de sus aspiraciones de convertirse en jefa de la oposición. En la actual legislatura la extrema derecha es residual en la cámara francesa, con solo ocho diputados y sin grupo propio. En la presentación de los candidatos de Reagrupamiento Nacional en las elecciones este miércoles, la formación de extrema derecha ha evitado poner una cifra de escaños como objetivo para las legislativas. 

En su campaña para ser la jefa de la oposición, el principal oponente de Le Pen será el líder de la alianza de izquierdas, Jean-Luc Mélenchon. Reagrupamiento Nacional hará campaña no solo contra Macron, sino también, y especialmente, contra la Nueva Unión Popular Ecológica y Social (Nupes), “una de las ideologías más peligrosas para Francia”, según ha defendido la mano derecha de Marine Le Pen, Jordan Bardella. En una rueda de prensa este miércoles el responsable del partido de extrema derecha ha pedido el voto de los “franceses patriotas” y ha acusado al insumiso Mélenchon de “defender solo a los obreros y los inmigrantes clandestinos” y de ser un “totalitarista ideológico”. 

No de Le Pen a Zemmour

La mayoría de los partidos de izquierdas concurrirán conjuntamente. “Mélenchon transformará la Asamblea Nacional en una zona de zadistas con defensores del burkini en la piscina, con quien quieren desarmar la policía y abrir las prisiones”, ha asegurado Le Pen en una entrevista a la cadena RTL después de días de silencio. La líder de extrema derecha ha estado días fuera de combate, apartada del foco mediático, para digerir el resultado electoral y descansar antes de la campaña de las legislativas. En su regreso, ha dejado claro que no habrá alianza electoral con el partido ultraderechista de Éric Zemmour. 

Mientras los partidos empiezan la campaña para las elecciones de junio, el presidente de la República, Emmanuel Macron, prepara un cambio de gobierno. El ejecutivo del primer ministro Jean Castex se ha reunido por última vez este miércoles y se espera que dimita en bloque antes de que se acabe la semana, un gesto protocolario habitual después de una elección presidencial. Macron tendrá que nombrar a un nuevo primer ministro o primera ministra –algunas voces apuntan a que podría ser una mujer– y anunciará también cambios de carteras en los próximos días. Si la alianza electoral de La República en Marcha, integrada también por pequeños partidos de centroderecha, no consiguiera repetir la mayoría parlamentaria actual, el presidente se vería obligado a nombrar después de las elecciones legislativas otro primer ministro surgido de la nueva mayoría de la Asamblea. 

Poder adquisitivo

Aunque no se conozca el nombre de los futuros ministros, Macron ya ha anunciado que una de las primeras cosas que hará después de las elecciones legislativas es aprobar una ley con nuevas medidas para garantizar el poder adquisitivo de los ciudadanos, en riesgo por el aumento de la inflación. La ley podría incluir un cheque alimentario para los hogares vulnerables, la prórroga de la reducción de los precios de los carburantes y alargar, con modificaciones, el tope de los precios energéticos. 

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