Rusia se compromete a no atacar a Kiiv hasta el domingo

Putin acepta la iniciativa de Trump, mientras Zelenski dice que actuará de forma recíproca

Vecinos de Kiiv se calientan con fuego en el suelo en medio de los cortes de suministro por culpa de los bombardeos rusos.
30/01/2026
3 min

MoscúUna vez más, se repite el guión: Donald Trump pide una tregua a Vladimir Putin y, en lugar de rechazarla, el presidente ruso le estrafano y acepta una versión diluida para hacerle contento. Mientras, el presunto beneficiado de la iniciativa, Volodímir Zelenski, se entera por sorpresa de la noticia y se ve obligado a poner buena cara, consciente de que se trata de una medida puramente cosmética, pero que debe mostrarse agradecido al gesto del presidente de Estados Unidos.

Esto es exactamente lo que ha pasado. Por último, el Kremlin ha confirmado un acuerdo con la Casa Blanca para, a petición de Trump, no bombardear a Kiiv hasta el domingo. Ahora bien, el portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, no quiso especificar ni si se trata de una tregua sobre infraestructuras energéticas, si solo afecta a la capital ucraniana, ni desde cuando está en vigor (el último ataque contra la ciudad fue el miércoles). Simplemente, se limitó a explicar que busca "crear condiciones favorables para las conversaciones" de paz de Abu Dhabi, previstas para el mismo domingo si no hay ningún percance.

Antes, Zelenski ha querido dejar claro que no se trata de una pausa pactada ni oficial. "No es un acuerdo, sino una oportunidad. Si Rusia no nos ataca, nosotros no vamos a contraatacar", apuntó. Pero Moscú ha atacado este viernes: ha lanzado un misil y más de un centenar de drones contra territorio ucraniano. Eso sí, lo ha hecho principalmente contra zonas fronterizas y cercanas a la primera línea, pasando de golpear las instalaciones energéticas a hacerlo con los trenes y la logística. Por tanto, amparándose en la vaguedad del compromiso con el presidente estadounidense, Putin puede argumentar que no ha bombardeado Kiiv ni las ciudades del oeste de Ucrania.

Otra paradoja de la tregua es que Trump la propuso en previsión del "frío extraordinario" que debe llegar en los próximos días a la región. Y, sin embargo, expira el domingo, justo cuando se espera el mayor descenso de las temperaturas, que se mantendrán con mínimas por debajo de los 20 grados negativos hasta el miércoles. Además, es imposible que en un período tan corto de tiempo las autoridades ucranianas tengan tiempo de restaurar el suministro de calefacción, luz y agua a los miles de afectados.

Ante los rumores que empezaron a correr el jueves por la mañana de una pausa en los bombardeos contra las infraestructuras energéticas, los blogueros probélicos rusos se indignaron. No entendían que Putin renunciara a la principal palanca de presión sobre Zelenski. Sin embargo, su punto de vista ha cambiado al darse cuenta de que la tregua tiene los días contados y que no servirá ni siquiera para que el bando enemigo coja aire. Mientras, algunos analistas sostienen que, una vez destrozado el sistema de energía ucraniano, abstenerse de atacar a Kiiv a cambio de que Ucrania deje de enviar drones contra refinerías, depósitos y barcos de petróleo rusos podría ser una jugada beneficiosa para el Kremlin.

La última tregua unilateral quiebra

En el último año, Trump, con el apoyo de Zelenski y de los aliados europeos, ha intentado sin éxito, aunque de forma intermitente, que Putin se aviniera a un alto el fuego temporal. Sin embargo, desde el verano, Estados Unidos ya no aboga por una tregua, sino que se ha alineado con Rusia en la defensa de una solución del conflicto a largo plazo previa al fin de las hostilidades. Este enfoque resta ambición a cualquier propuesta para detener los combates o bombardeos, aunque tampoco anteriormente habían dado resultados.

En marzo de 2025, el líder de la Casa Blanca invitó a su homólogo a una moratoria de ataques contra las infraestructuras civiles y contra los barcos en el Mar Negro. El presidente ruso no se negó, pero lo que anunció unilateralmente fue un alto el fuego de treinta días sólo sobre las instalaciones energéticas. Durante las siguientes semanas, rusos y ucranianos se acusaron sistemáticamente de violar la iniciativa. En abril y mayo, Moscú también impulsó dos treguas de corta duración sin avisar a Ucrania: la primera, de 36 horas, coincidiendo con la Pascua, y la segunda, de tres días, para que los drones de Kiiv no pudieran estropear en el Kremlin la celebración del Día de la Victoria.

En todos los casos, al igual que en la situación actual, las treguas no tuvieron ningún impacto en el transcurso de la guerra: no favorecieron la rotación de los soldados ni el rearme, no fueron fruto de una negociación, ni favorecieron los mecanismos de confianza entre bandos. El único objetivo para Putin era y es demostrar a Trump el mayor grado de compromiso con la paz sin levantar el pie del acelerador en el frente. Zelenski, por su parte, no tiene otro remedio que saludar a la medida pese a desconfiar enormemente de las intenciones de Moscú, y dejar claro que Ucrania siempre ha sido partidaria de un alto el fuego.

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