Internacional 17/09/2021

Francia acusa a Australia de "traición" por haber roto un contrato millonario de submarinos

Canberra da marcha atrás y comprará los subacuáticos a los Estados Unidos, con quienes ha firmado una alianza militar en el Pacífico para frenar a China

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Emmanuel Macron y el primer ministro australiano Malcolm Turnbull de pie a la cubierta del HMAS Waller,

ParísEl "contrato del siglo", tal como los medios franceses lo habían bautizado, ha abierto una crisis diplomática sin precedentes entre Francia y Australia. El gobierno dirigido por Scott Morrison anunciaba, por sorpresa, este miércoles de madrugada que daba marcha atrás en el contrato firmado en 2016 entre Australia y Francia –a través de Naval Group–, que preveía la venta de doce submarinos convencionales por valor de 56.000 millones de euros. Australia ha decidido romper el contrato con Francia y negociar uno nuevo con los Estados Unidos después del anuncio de una alianza estratégica y militar entre los Estados Unidos, Australia y el Reino Unido para parar la expansión de China en el Pacífico

La ruptura del contrato ha caído como un jarro de agua fría al gobierno de Emmanuel Macron, que este jueves intentaba digerir la noticia sin disimular su enorme enojo y hablaba de “traición”. Para Francia no tiene solo consecuencias económicas para su industria naval, sino que es, sobre todo, una bofetada política a un país poco acostumbrado a las humillaciones. El ministro de Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, ha calificado la noticia de “puñalada por la espalda” y ha admitido estar “furioso”. Washington asegura que previno a París del anuncio, pero el Elíseo lo ha desmentido.

En una entrevista a RFI, Le Drian, que era titular de Defensa cuando los dos países firmaron el contrato, ha señalado a Washington como responsable de la decisión de Canberra y no ha ahorrado duras críticas al presidente de los Estados Unidos, Joe Biden. “Esta decisión unilateral, brutal e imprevisible se parece mucho a lo que hacía el señor Trump”, ha dicho. La ministra de defensa, Florence Parly, ha advertido de que es una decisión “grave” en materia de política internacional y ha asegurado que París toma nota de cómo los EE.UU. tratan a sus aliados. La ira del gobierno de Emmanuel Macron era evidente.

"Golpe de Trafalgar"

La decisión de Australia ha enfurecido tanto a Francia que incluso el Senado ha emitido un comunicado en el que subraya que un hecho así “no tiene precedente” y que los EE.UU. y Australia “han cambiado las reglas del juego”, mientras que los parlamentarios han denunciado “un golpe de Trafalgar por parte de los países aliados”, en referencia a la batalla de Trafalgar de 1805 en la que, en aguas de Gibraltar, las tropas británicas vencieron a la armada francoespañola con una estrategia inesperada. 

La ruptura del contrato traerá consecuencias políticas en las relaciones entre Francia y Australia y –sobre todo– entre Francia y los Estados Unidos. Este jueves la diplomacia francesa ha cancelado una gala que se tenía que celebrar en Washington para conmemorar la alianza política entre las dos potencias. Es el primer gesto, pero probablemente no será el único. La incógnita es hasta dónde estará dispuesta a llegar Francia para demostrar su profundo malestar. 

Australia ha decidido romper el contrato cuando el trabajo ya estaba muy avanzado. 650 personas trabajaban hasta este jueves en Francia en el proyecto, que tenía como fecha de entrega el 2023. Fuentes de Naval Group han asegurado que empresa y trabajadores están "consternados". La decisión se explica por el partenariado estratégico con los Estados Unidos, AUKUS, que incluiría un nuevo contrato todavía por concretar pero que incluiría la compra de submarinos a propulsión nuclear a Washington. De este modo, la flota australiana estará mejor dotada para actuar en aguas del Pacífico y aumentará su protagonismo en la región. Biden –demostrando que son los EE.UU. quien está detrás del cambio repentino de Canberra– ha matizado que los submarinos australianos no tendrán armas nucleares sino que estarán “potenciados” por reactores nucleares. 

Fuerza militar europea

La nueva alianza geoestratégica entre los tres países anglófonos firmada al margen de la OTAN y de espaldas a los países europeos supone un golpe político para la UE y para Francia especialmente. El ejecutivo de Macron había dejado entrever alguna vez su voluntad de estar presente también en el Pacífico. AUKUS aleja algo más la posibilidad y da alas al interés de Francia de impulsar una fuerza militar europea al margen de la OTAN. La crisis de Afganistán ha hecho reavivar el viejo proyecto europeo y la creación de AUKUS podría suponer el empujón definitivo.

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