Análisis
Internacional 31/01/2022

El gran triunfo de Costa obvia una tendencia: en Portugal, quien más sube es la derecha

Chega pasa de 1 a 12 escaños con su discurso de odio contra los gitanos y el ataque a los partidos tradicionales

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El primer ministro portugués António Costa celebra su victoria en las elecciones legislativas de 2022.

BarcelonaLa estrategia de António Costa ha tenido éxito : el adelanto electoral y el esperpento de la extrema derecha le han permitido concentrar prácticamente todo el voto de la izquierda y conseguir así la mayoría absoluta que tanto deseaba para poder gobernar sin vínculos. De rebote, ha conseguido el segundo mejor resultado en escaños del Partido Socialista (PS) en unas legislativas (el cuarto en votos), con 117 diputados (uno más de la mayoría absoluta), cuando todavía quedan por asignar 4 escaños del voto del extranjero. Solo José Sócrates obtuvo una mayoría socialista más amplia en 2005, con 121 escaños. Cuando acabe su nuevo mandato en 2026, Costa será ya el primer ministro portugués que más tiempo habrá estado en el cargo desde el regreso a la democracia, por delante los 10 años del gobierno conservador de Aníbal Cavaco Silva (PSD) entre 1985 y 1995.

Pero el mismo Costa reconocía el domingo por la noche que su gran victoria se asienta en votos "prestados" por sus ex socios de gobierno, el Bloco de Esquerda (BE) y los comunistas de la Coalición Democrática Unitaria (CDU), que han caído estrepitosamente. "Ha sido la combinación de los dos factores: el voto útil contra la amenaza de la ultraderecha y el castigo a estos dos partidos por no haber apoyado los presupuestos de Costa ", remarca el analista del Cidob Héctor Margalef.

La misma candidata del BE, Catarina Martins, se excusaba la noche electoral dejando claro que "el rechazo a los presupuestos nunca fue una estrategia electoral, sino por la convicción de que el proyecto del PS era perjudicial para el país". Tenía claro, decía, que aquello le comportaría un coste electoral. Quizás no se imaginaba que fuera tanto: han perdido 14 escaños (de 19 han pasado a 5).

"El mapa parlamentario ha cambiado totalmente: el PS tiene más de la mitad del hemiciclo, pero la otra mitad es prácticamente toda de la derecha", remarca la analista de relaciones internacionales y especialista en Portugal Clara Tur. Pero tanto Tur como Margalef creen que la izquierda alternativa del BE, ahora con 5 escaños, tiene margen todavía para revivir de cara a las próximas elecciones. "Los comunistas, en cambio, tienen que hacer un trabajo serio de actualización" si no quieren desaparecer, dice Tur, mientras que Margalef les da muy poca esperanza de vida, "hasta que desaparezcan sus electores, que continúan siendo gente muy mayor". Han pasado de 12 a 6 escaños.

Traspaso de votos de izquierda a derecha

La mayor parte de los 340.000 votos que han perdido estas dos fuerzas han ido al PS, que sube al menos en 379.000 votos respecto al 2019 (hasta 2,2 millones de papeletas), pero la asignación de diputados por la regla de D'Hondt les ha jugado en contra y de los 20 escaños que han bajado en conjunto BE y comunistas no han ido solo a Costa, que ha subido 9. De hecho, el análisis de los resultados por distritos deja claro que parte del voto de izquierda ha pasado a la derecha.

Los partidos de derecha portugueses, de hecho, han captado medio millón de votos más que en 2019 y se han beneficiado también de la alta participación. Esta subida ha ido prácticamente toda hacia la extrema derecha, puesto que el centro derecha del PSD ha subido poco más de 44.000 votos y ha perdido 3 escaños (se queda con 76). La ultraderecha de Chega. sin embargo, se ha colocado como tercera fuerza al subir de 1 a 12 escaños, pero también Iniciativa Liberal (IL), otro grupo a la derecha del PSD, ha subido de 1 a 8 escaños y se ha situado como cuarta fuerza, por ante del BE y los comunistas.

"Los que decían que Portugal era el oasis del sur de Europa y que después de la Revolución de los Claveles la memoria del fascismo estaba muy presente, que miren ahora. Muchos dicen que Chega se deshinchará, pero yo a la extrema derecha no la ningunearía nunca", apunta Tur, y destaca la gran subida también de IL, que "es la derecha neoliberal y del capitalismo salvaje". Chega e IL se han llevado los votos del desaparecido CDS, la derecha tradicional cristiana, que se ha quedado sin representación.

"Portugal no es inmune a las tendencias globales, como es el alza de la extrema derecha. Allí era más un problema de oferta que de demanda, porque demanda para partidos así siempre hay cuando llega el emprendedor político habilidoso para articular el proyecto. El candidato de Chega, el ex comentarista deportivo de televisión André Ventura, no tiene la imagen de violencia asociada con los grupos neonazis de principios de los 2000. Proviene de las filas del PSD igual que Santiago Abascal viene del PP: son candidatos que vienen del sistema", explica la analista del Cidob.

El candidato de la ultraderechista Chega, André Ventura, celebra su ascenso a tercera fuerza del Parlamento en las elecciones del 2022.

Ventura ha conseguido mejores resultados de lo que se esperaba con un discurso centrado sobre todo en el ataque a la comunidad gitana y a las élites políticas, que acusa de corruptas. Según análisis de elecciones anteriores, el perfil de votante de Chega "es del mundo rural, bastante joven, que sigue la tendencia presente en toda Europa, donde la ultraderecha son los nuevos rebeldes que se sienten perdedores de la globalización no en el sentido económico, sino cultural", explica Margalef. "Igual que pasa con Vox en España, en Portugal hay poco euroescepticismo y por eso Chega centra su ataque en las élites y los partidos tradicionales", además de la inmigración y la comunidad gitana, muy presente en el país.

Pero a pesar de sus 12 flamantes diputados, que ahora tiene que llenar con candidatos desconocidos porque "el partido es Ventura", dice Margalef, "su impacto será muy relativo" dada la mayoría absoluta socialista, opina el analista. Eso sí, puede modular el discurso de la derecha tradicional, como pasa en España.

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