Crimen organizado
Internacional 07/07/2021

La Mocro Maffia, la mafia holandesa que mancha de sangre las calles de Ámsterdam

Esta organización es la principal sospechosa del tiroteo contra el periodista Peter R. de Vries

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El periodista holandés Peter R. de Vries, durante una conferencia el mes pasado

SabadellEl periodista holandés Peter R. de Vries se debate entre la vida y la muerte desde que el martes por la tarde recibiera cinco disparos, uno de ellos en la cabeza, en una calle del centro de Ámsterdam. La policía mantiene detenidos a dos sospechosos (entre los cuales estaría el autor material del ataque), pero de momento no ha revelado su identidad. En cualquier caso, todas las miradas apuntan hacia la Mocro Maffia, un conjunto de organizaciones criminales que basan su negocio en el tráfico de drogas (especialmente la cocaína) y que en los últimos años habían estado en la diana de las investigaciones periodísticas de De Vries. Estas bandas, formadas principalmente por personas de origen marroquí, tienen su epicentro en el puerto de Rotterdam (a través del cual importan las sustancias que después distribuyen por Europa) y operan sobre todo en los Países Bajos y en Bélgica, pero sus tentáculos llegan hasta América Latina y también la Costa del Sol, una de las puertas de entrada tradicionales de droga en Europa.

Al frente del principal clan de la Mocro Maffia, conocido como Ángeles de la Muerte, está Ridouan Taghi, un hombre con doble nacionalidad neerlandesa y marroquí que, antes de ser detenido en Dubai en 2019, era considerado el criminal más buscado de los Países Bajos. Taghi está siendo juzgado por su presunta implicación en once asesinatos, entre ellos el del abogado Derk Wiersum, que fue tiroteado en septiembre de 2019 cuando salía de su casa en Ámsterdam. Wiersum era el representante legal de Nabil B., un miembro arrepentido de la Mocro Maffia que había aceptado dar testimonio contra Taghi y se había convertido, por lo tanto, en una pieza clave del juicio. Dos años antes, el hermano de Nabil B., que no tenía ningún vínculo con el crimen organizado, también había sido asesinado de un disparo en la cabeza.

De Vries también tiene una relación muy estrecha con Nabil B.: era su "persona de confianza", una figura jurídica orientada a asesorar a una persona durante un proceso judicial y a hacerle de portavoz. En 2019 el periodista había revelado que su nombre aparecía en la lista negra de Taghi como persona a eliminar, a pesar de que el presunto criminal lo negó. "No tengo miedo, pero el hermano del Nabil y su antiguo abogado fueron asesinados, o sea que vale más no ponerse histérico pensando que podría pasar algo. Forma parte del trabajo", declaró De Vries, hace apenas cinco semanas, en una entrevista a la revista holandesa Vrij Nederland.

Más de cien víctimas

La Mocro Maffia (bautizada así por el escritor holandés Marijn Schrijver en un libro homónimo sobre estas bandas publicado en 2014) empezó a operar durante los años 90, pero fue a partir de 2012 cuando consolidó su poder. Aquel año, el robo de un cargamento de 200 kilos de cocaína en el puerto belga de Amberes fue el origen de un enfrentamiento entre bandas que manchó de sangre las calles de Ámsterdam y otras ciudades neerlandesas y que no bajó de intensidad hasta 2017, cuando empezó el ascenso de Taghi. El número de víctimas mortales de esta guerra (que cruzó fronteras y llegó incluso a Barcelona, donde hubo un asesinato vinculado a la Mocro Maffia en julio de 2018) supera el centenar, e incluye algunas personas inocentes que fueron asesinadas por error. Uno de los episodios más truculentos de esta batalla fue la aparición de una cabeza decapitada ante un bar del centro de Ámsterdam.

La gravedad de la situación quedó recogida en un informe que el Sindicato Nacional de Policía holandés hizo llegar al Congreso del país en 2018 en el cual alertaba de que los Países Bajos presentaban "muchos rasgos de un narcoestado". "Los pequeños delincuentes de la droga se transforman en ricos empresarios de la hostelería y del mercado inmobiliario y recreativo. El tráfico de estupefacientes prolifera y con los efectivos [policiales] actuales solo se puede detener uno de cada nueve grupos criminales del sector", decía el documento.

Un año más tarde, la situación no había mejorado."Tenemos, indudablemente, las características de un narcoestado –dijo el presidente del sindicato policial, Jan Struijs, a la BBC–. No somos México, claro. No tenemos 14.400 asesinatos. Pero si miras la infraestructura, la gran cantidad de dinero que ingresa el crimen organizado y la economía paralela, sí, tenemos un narcoestado".

El secuestro de Heineken

La Mocro Maffia ha sido hasta ahora el último de los objetivos de Peter R. de Vries, que tiene 64 años, pero su larga trayectoria como periodista de investigación ya lo había llevado a enfrentarse a otros grupos criminales organizados, en este caso de origen holandés, conocidos como penose. El caso más emblemático fue el del secuestro, en 1983, del empresario Freddy Heineken, presidente y principal accionista de la compañía cervecera fundada por su abuelo y que lleva su apellido. De Vries publicó varios artículos sobre el caso para el diario De Telegraaf, escribió dos libros e incluso consiguió localizar a uno de los responsables del secuestro, que había huido a Paraguay, y llevarlo ante la justicia. En 2014, otro de los secuestradores, Willem Holleeder, uno de los criminales más conocidos del país, fue condenado por amenazas a De Vries, que había colaborado en la investigación de los cinco asesinatos de los que se le acusaba, entre ellos el de su antiguo amigo, cuñado y socio en el secuestro de Heineken, Cor van Hout. Holleeder fue condenado a cadena perpetua por estas muertes.

El periodista se hizo muy popular en los Países Bajos gracias al programa de televisión Peter R. de Vries, misdaadverslaggever [reportero criminal], que se emitió entre 1995 y 2012 y que se dedicaba a investigar casos de crónica negra.

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