Asia
Internacional 20/06/2021

El músculo militar de China que preocupa a la OTAN

Expansión militar, arsenal nuclear, ciberseguridad y éxito en la carrera espacial convierten a Pekín en "una amenaza"

5 min
Tropas del ejército chino en un desfile en Pekín en una imagen de archivo de finales del 2019.

PekínLa batalla dialéctica de los últimos días demuestra que el tablero internacional se mueve. China ha pasado de ser, en pocos años, el socio comercial deseado, e incluso alabado por defender el multilateralismo, a convertirse en un peligro. El lunes, en la cumbre de la OTAN en Bruselas, el organismo subrayaba un mensaje por encima de los otros: declaraba que Pekín es una “amenaza sistémica” para el orden internacional y el gobierno chino respondía, rápidamente y contundentemente, que no se dejará intimidar y acusaba a la Alianza Atlántica de exagerar. Lo que queda claro es que, a ojos de Occidente, el gigante asiático ya no es solo una amenaza comercial: también su poder militar y su influencia generan preocupación. Porque Xi Jinping ha empezado a ejercer sin complejos de potencia internacional.

Es la primera vez que una cumbre de la OTAN, que reúne a treinta países europeos y norteamericanos, señala oficialmente a China como una amenaza militar. El comunicado final de la cumbre del lunes fue claro y advertía sobre “la opaca” modernización del ejército chino, el aumento de su arsenal nuclear y la peligrosa cooperación militar con Rusia. Mostraba inquietud por la falta de transparencia de Pekín y la utilización de armas de desinformación. Y dejaba un mensaje político nítido: “Nos preocupan estas políticas coercitivas que contrastan con los valores fundamentales consagrados en el tratado”. A pesar de esto, dejaba la puerta abierta a la cooperación en materias como el cambio climático y optaba por “fomentar” la confianza.

La respuesta china no se hizo esperar, con una combinación de descalificaciones y de indignación. Los diplomáticos chinos han denunciado que los Estados Unidos y la Unión Europea intentan crear una alianza contra China recuperando estrategias de la Guerra Fría. Han insistido en su argumento de que la modernización del Ejército Popular de Liberación solo tiene motivaciones defensivas y han recurrido al orgullo nacional para advertir, en palabras del portavoz del ministerio de Asuntos Extranjeros, de que “el pueblo chino se ha levantado” y no tiene miedo de las amenazas.

China no es un peligro militar directo para los países de la OTAN, pero sí puede desestabilizar la región de Asia-Pacífico con sus reclamaciones en el mar de China Meridional, la reunificación de Taiwán y los enfrentamientos con Japón y Corea del Sur. Los acuerdos de defensa firmados con algunos países pueden arrastrar a los Estados Unidos en caso de una escalada militar. La OTAN también teme desacuerdos en el Ártico o que el gran despliegue económico, social y cultural chino en África se traduzca también en cooperación militar. De momento, Pekín ya tiene una base en tierras africanas, en Yibuti, uno de los territorios más estratégicos del mundo. También preocupa la red de alianzas con países del Europa del Este que pueden ir acompañadas de venta de armas. La iniciativa conocida como la Nueva Ruta de la Seda ha permitido a Pekín controlar puertos comerciales en el Mediterráneo, donde también podrán tener acceso sus barcos militares.

El presidente de China, Xi Jinping, interviniendo en un acto en Shanghái, este mes.

Gasto militar y armas nucleares

Es cierto que las advertencias del secretario general de la OTAN, Jens Stolberg, sobre el gasto militar de China no son una novedad. El Pentágono publica desde el año 2000 informes anuales sobre la capacidad del ejército chino en los que destacan un gran desarrollo. En 2020 ya reconocían que China superaba a los Estados Unidos en la medida de la flota. Esta primavera los militares norteamericanos alertaban de que China conseguiría la capacidad militar para invadir Taiwán en seis años. El presupuesto militar que ha presentado China este año prevé un incremento del 6,8%, hasta llegar a los 209.000 millones de dólares. El año 2020, marcado por el covid-19, el incremento respecto a 2019 había sido del 6,6%. Pero lo que preocupa es la vaguedad de las cifras y que muchas partidas relacionadas con el ejército no se incluyen en el presupuesto oficial. Por ejemplo, el cuerpo de guardacostas. También hay opacidad en los conglomerados público-privados que desarrollan tecnología y armamento.

El Instituto Internacional de Investigación por la Paz de Estocolmo (SIPRI) calculó que en 2019 el gasto real del ministerio de Defensa chino superaba en un 40% el presupuesto oficial. En 2020 el presupuesto militar chino se convertía en el segundo más alto del mundo, con 252.000 millones de dólares.

El armamento nuclear también es otra fuente de conflictos. La República Popular, según datos del SIPRI, dispone de 350 ojivas nucleares, una cifra muy alejada de las 5.550 de los Estados Unidos y las 6.255 de Rusia, pero ya es el tercer país en armas atómicas. Un informe de inteligencia publicado en los Estados Unidos en abril preveía que China duplicaría al menos el arsenal nuclear durante la década próxima y que desplegaría misiles balísticos intercontinentales, bombarderos con armas nucleares y submarinos capaces de disparar misiles balísticos. El presidente Xi Jinping, de hecho, ha impulsado la reforma del ejército con el objetivo de conseguir la modernización total en 2035 y convertirlo en unas fuerzas armadas de primer nivel en 2049. Para conseguirlo no se ahorra medios. El ejército chino es considerado un pilar en la construcción de la República Popular, pero hasta ahora en sus enfrentamientos fuera de sus fronteras, como la invasión de Vietnam en 1979, había sido derrotado.

Ciberseguridad

El otro gran tema es la ciberseguridad, que se ha convertido en una nueva arma de guerra y China, en este campo, ya dispone de una gran ventaja. La Universidad de Harvard sitúa actualmente a China en segundo lugar en poder cibernético. Los Estados Unidos hace años que denuncian los ataques de hackers chinos a instituciones y organismos, ante los cuales Pekín siempre ha negado cualquier responsabilidad. En marzo, Microsoft denunció un ataque especialmente agresivo que ponía en peligro centenares de organizaciones y no dudó en señalar a China. También se han denunciado interferencias en las campañas electorales desde la era Obama, y la Unión Europea ha advertido a Xi Jinping por ataques relacionados con información sobre vacunas. El problema para la OTAN es que China pueda atacar la seguridad de instalaciones militares o incluso de armamento nuclear.

Y, todo ello, mientras Pekín puede presumir de haber desarrollado con éxito un programa espacial que le permite competir con las primeras potencias mundiales. Esta semana la Shenzhou-12, con tres tripulantes, ha llegado a la estación espacial china en construcción, donde los astronautas pasarán tres meses. El gobierno chino reitera, orgulloso, que está desarrollando su propia estación espacial. ¿Uno de los motivos de fondo? Los Estados Unidos, por miedo al robo de tecnología, no permitieron que el gigante asiático colaborara con la Estación Espacial Internacional, junto a Rusia, Canadá, Europa y el Japón.

Otros "retos sistémicos "
  • 5G El gigante tecnológico chino instala la red 5G en muchos países. Los EE.UU. y otras potencias ven un peligro de espionaje.
  • Ruta de la Seda La nueva Ruta de la Seda es una vía de extensión de la influencia china y el G-7 la combatirá con su propio plan de infraestructuras para los países pobres.
  • Propiedad intelectual Los EE.UU. acusan a China de actuar de forma desleal con las empresas extranjeras en materia de propiedad intelectual y de secretos industriales.
  • Tierras raras China tiene el monopolio de la producción de estos minerales, las tierras raras, indispensables para las nuevas tecnologías de la comunicación y verdes.
  • Democracia Xi Jinping ha reforzado la autocracia, la represión de las minorías como los uigures y el retroceso de libertades democráticas en Hong Kong.
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