La matanza en Gaza agrava la crisis política en Países Bajos y fuerza la dimisión del ministro de Exteriores

Al menos ocho de las 61 víctimas en la Franja en las últimas 24 horas han muerto de hambre

Una explosión en Ciudad de Gaza, donde el ejército israelí continúa su invasión.
ARA
23/08/2025
3 min

BarcelonaLa matanza de Israel en Gaza ha acentuado aún más las divisiones políticas en Países Bajos y ha precipitado la dimisión del ministro de Exteriores, Caspar Veldkamp. Exembajador en Israel y hasta ahora jefe de la diplomacia neerlandesa, Veldkamp anunció este viernes que abandonaba el cargo después de que el gobierno en funciones no lograra pactar sanciones más duras contra el ejecutivo de Benjamin Netanyahu.

La decisión también ha sido secundada por sus compañeros del partido Nuevo Contrato Social (NSC), que han abandonado al ejecutivo acusando a los liberales y los populistas de "negar la alarmante situación en Gaza". "No era capaz de tomar medidas significativas", admitió Veldkamp en su carta de despedida, quien también recordaba que vivimos "en tiempos de tensiones geopolíticas sin precedentes".

El agravamiento de la crisis ha estallado justo después de que los Países Bajos se hayan adherido a una declaración conjunta con una veintena de estados europeos contra nuevos asentamientos ilegales en Cisjordania, y en medio de protestas masivas en varias ciudades del país que reclaman una posición más firme hacia Israel. El gobierno neerlandés se encuentra en funciones desde la salida de la formación de la extrema derecha de Geert Wilders a principios de junio y debe gestionar esta nueva crisis institucional con las elecciones previstas para el 29 de octubre.

Gaza, atrapada entre bombardeos y hambre

Mientras tanto, la guerra en Gaza continúa y el ritmo de la matanza israelí no tiene freno. Desde la madrugada del sábado, al menos 41 palestinos fallecieron en varios ataques del ejército hebreo en la Franja, según fuentes hospitalarias citadas por la cadena Al Jazeera. La cifra se suma a un balance devastador: desde el inicio de la ofensiva, en octubre del 2023, 62.622 palestinos han perdido la vida y 157.673 resultaron heridos, de acuerdo con el gobierno de Hamás. En sólo las últimas 24 horas, los pocos hospitales que todavía funcionan bajo mínimos han recibido 61 cadáveres y 308 heridos.

A la catástrofe del hambre que amenaza a generaciones de palestinos, especialmente a los más jóvenes –el IPC, el organismo que mide la seguridad alimentaria en el mundo que tiene el apoyo de Naciones Unidas, lo denunció oficialmente el viernes–, se le añade la incontable crisis sanitaria. El sistema sanitario está prácticamente colapsado.

Munir al Bursh, director general del ministerio de Sanidad en la Franja, explicó el viernes, también en Al Jazeera, el derrumbe total de la red hospitalaria y reclamó corredores seguros para la entrada de medicamentos y equipos internacionales. "No hemos visto ninguna acción real", advirtió, y confirmó que ocho personas –dos de ellas niños– habían muerto por desnutrición en las últimas 24 horas.

Por su parte, el doctor Ahmed al-Farra, director del hospital infantil del Complejo Médico Nasser, describió también en la cadena qatarí una situación desesperada. En su centro hay 120 menores en riesgo de muerte por desnutrición y "habrían falta diez hospitales para atenderles". "Los niños de Gaza van a sufrir las consecuencias toda la vida", añadió.

Según Save the Children, decenas de miles de niños desplazados sufren falta grave de alimentos y ningún dirigente mundial puede alegar desconocimiento. Las consecuencias también afectan a las mujeres. En Deir al Balah, una ciudad en el centro de la Franja de Gaza, más de la mitad de las embarazadas y madres tempranas están desnutridas, también según Save the Children.

Y en medio de este contexto de terror cotidiano, las colas para obtener comida siguen siendo colas donde se muere y no donde se come. En sólo 24 horas, de las citadas 61 personas que han perdido la vida, al menos 16 esperaban alimentos cuando fueron abatidas. Y otras 111 resultaron heridas. Desde finales de mayo, cuando se instauró el sistema de distribución bajo control israelí con apoyo de EEUU, los fallecidos en las llamadas colas del hambre superan los 2.076 y los heridos ascienden a más de 15.300.

Pese a todas las evidencias y la ya apuntada declaración formal de hambre por parte de la ONU, Israel niega la existencia de una crisis alimentaria y humanitaria y continúa con la ofensiva con la intención explícita de conquistar Ciudad de Gaza. Las imágenes de niños desnutridos y hospitales sin recursos alimentan la indignación internacional y acentúan la presión sobre gobiernos europeos como el neerlandés, obligados a posicionarse en medio de una nueva catástrofe humanitaria que lleva 22 meses.

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