Internacional  /  Rusia 13/05/2022

¿Por qué Finlandia es importante para Putin?

La posible incorporación de este país nórdico a la OTAN preocupa de manera especial al Kremlin

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El presidente Rus Vladimir Putin y el primer ministro finlandés Sauli Niinisto

Moscú / BarcelonaUno de los motivos que se esgrimieron para justificar lo que el Kremlin denomina “operación militar especial” en Ucrania fue la amenaza que le supone a Rusia el crecimiento de la OTAN. Y ahora es Finlandia quien apunta a ser uno más de la Alianza del Atlántico Norte. Desde hace años el presidente ruso, Vladímir Putin, insiste en que quiere que la OTAN vuelva a las fronteras de 1997, cuando los países que habían formado parte del Pacto de Varsovia o de la URSS quedaban fuera. Pero el miedo a potenciales agresiones rusas ha conseguido todo lo contrario: que Finlandia, y muy probablemente Suecia, haya decidido unirse a la organización militar.

Estas posibles nuevas incorporaciones a la OTAN preocupan a Moscú, que ve cómo podría pasar a duplicar la frontera que tiene con países de la Alianza, al añadirse los 1.300 km con Finlandia. A esto, además, se suma la proximidad del país nórdico con San Petersburgo, la segunda ciudad rusa con cerca de 5,5 millones de habitantes. Según el portal especializado Global FirePower, el ejército finlandés es el 53.º más poderoso del mundo a pesar de ser el 115.º en población. Esto es gracias, entre otros aspectos, al hecho de que es el cuarto país del mundo con más soldados reservistas y que está en el top 20 en cuanto a fuerzas navales y artillería. En el mismo ranking, Rusia es está en segundo lugar. Aun así, la diferencia de potencial no lo es todo, como se ve en Ucrania, que resiste más de lo que se pensaba a finales de febrero.

Semanas después de que se iniciara la intervención militar de Putin en Ucrania, el Gobierno finlandés decidió aumentar en un 70% su gasto militar respecto al que estaba previsto para este año. Esto se traduce en más de 2.000 millones de euros adicionales, destinados a comprar equipación militar y entrenar a sus ciudadanos. Anualmente, 27.000 finlandeses reciben esta formación. El servicio militar a partir de los 18 años es obligatorio y la mayor parte de los finlandeses lo han hecho. Por este motivo, en Finlandia hay cerca de 900.000 reservistas preparados, más que otros estados con mucha más población como China o la propia Rusia.

Además, Finlandia tiene una estrategia de "defensa total", según la cual todos los sectores de la sociedad están involucrados en la planificación de su defensa. La historia le da razones: Rusia ha estado en guerra con su vecino finlandés –que se independizó en 1917– en dos ocasiones en el siglo XX, en las guerras de Invierno (1939-1941) y de Continuación (1941-1944).

Este nuevo frente de tensión para el Gobierno de Putin en el norte de Europa se añadiría al de Ucrania, al de Georgia (donde Rusia apoya a los separatistas de Osetia del Sur y Abjasia), al de Japón (se disputan la soberanía de las islas Kuriles) y al de Azerbaiyán (donde Nagorno Karabaj es aliado de Rusia, pero Bakú lo reclama). Además, Rusia comparte frontera con cinco países que ya forman parte de la OTAN: Noruega, Polonia, Estonia, Letonia y Lituania. A pesar de las diferentes situaciones de cada uno de estos casos, es un quebradero de cabeza más para el Kremlin, que se siente más acorralado que hace solo unos meses, cuando ni Suecia ni Finlandia se planteaban formar parte de la Alianza.

"Miraos en el espejo"

Esta semana el presidente finlandés, Sauli Niinistö, dejaba claro que este cambio de postura de los finlandeses ha estado provocado por el comportamiento agresivo de Rusia. "Vosotros lo habéis provocado. Miraos en el espejo", dijo.

Durante décadas, Finlandia ha optado por no unirse a ninguna alianza militar –a pesar de la cooperación estrecha con la OTAN y la pertenencia a la UE– y cuidar las relaciones con la URSS y con Rusia. Este ha sido durante cerca de 80 años el dogma finlandés y, a pesar de que de vez en cuando aumentan las tensiones –como cuando los aviones rusos invaden el espacio aéreo vecino, lo que suele pasar varias veces cada año–, las relaciones hasta ahora se basaban en una cooperación fluida a varios niveles: Niinistö y Putin mantenían un diálogo cordial y los gobiernos, tanto nacionales como regionales, de los dos países tenían contactos frecuentes. Incluso, en una entrevista reciente, la cadena CNN había descrito a Sauli Niinistö como "el hombre que susurra a Putin" a pesar de que él dejó claro que era imposible saber qué pasa por la cabeza del presidente ruso.

Económicamente, Rusia también es un actor crucial para Finlandia: el principal emisor de turistas y el tercer socio comercial. A pesar de que las relaciones diplomáticas entre los dos países han pasado por altibajos, en general imperaba entre los finlandeses una "largamente preciada" creencia de que tenían una relación diferente y un conocimiento más profundo de Rusia que el resto de europeos, según apuntaba el diario de más circulación de Finlandia, el Helsingin Sanomat, en un editorial publicado el 28 de febrero, en el que constataba que el conflicto en Ucrania había hecho caer la venda de los ojos y había hecho perder la confianza en el país vecino.

La intervención de Putin en Ucrania ha provocado un cambio radical de la percepción de los finlandeses sobre la amenaza que supone su vecino del este. "Los finlandeses conocemos al oso ruso", se creía hasta ahora, según explicaba el diario, que llegaba a la conclusión de que no era cierto, porque nadie había anticipado una agresividad como la que se está viviendo en Ucrania. "Rusia no es el vecino que pensábamos que era", dijo la primera ministra, Sanna Marin, en marzo, cuando reconoció que era hora de que el país reconsiderara seriamente su posición sobre la OTAN.

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