Crisis en Cuba

Trump da permiso al petrolero ruso para romper el bloqueo de Cuba: "No tendrá ningún impacto, están acabados"

El Kremlin celebra como una victoria geopolítica el oxígeno a su último gran aliado en América Latina

El petrolero cargado de petróleo ruso de camino a Cuba visto desde una playa de Venezuela.
30/03/2026
3 min

MoscúDespués de tres semanas de travesía desde el mar Báltico, cruzando el océano Atlántico, hasta llegar al Caribe, finalmente el petrolero ruso Anatoli Kolodkin podrá atracar en un puerto cubano y romperá el bloqueo al que Donald Trump está sometiendo a la isla desde enero. “Si un país quiere enviar petróleo a Cuba ahora mismo, no tengo ningún problema, ya sea Rusia u otros países. No tendrá ningún impacto, Cuba está acabada.”, ha dicho el presidente de los Estados Unidos, a pocas horas de que la embarcación llegue a su destino. Los 730.000 barriles de crudo que transporta el buque –unas 100.000 toneladas– se calcula que aliviarán la crisis de combustible de La Habana durante un mes. Al mismo tiempo, ofrecerán a Vladímir Putin una victoria geopolítica en la disputa con Washington por las esferas de influencia.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, se ha mostrado “satisfecho” por la noticia, ha afirmado que es el “deber” del gobierno ruso proporcionar asistencia a los amigos cubanos y ha avisado de que lo seguirá haciendo. Peskov también ha admitido que la operación ha sido acordada con la Casa Blanca. A diferencia de los petroleros confiscados por la flota norteamericana durante el bloqueo de Venezuela, que se asaltaron con el argumento de que navegaban sin bandera y estaban asociados a sanciones antiterroristas, la embarcación cisterna rusa es copropiedad del estado ruso. Según los expertos, los Estados Unidos tienen muy pocos mecanismos legales para interceptar el buque fuera de sus aguas territoriales, y por eso no harán nada para evitar que atraque en el puerto de Matanzas. Además, un enfrentamiento con Rusia en pleno conflicto en Oriente Medio se podría traducir en aún más volatilidad en los mercados energéticos mundiales.

Desde la subida de los precios de los hidrocarburos por el ataque a Irán, Trump ha levantado parcialmente las sanciones contra el petróleo ruso y ha dado aire a Putin. Un aire que no es solo económico, en forma de más ingresos para el presupuesto estatal ruso, sino también geopolítico. Para Moscú, el rompimiento del bloqueo de Cuba es un golpe sobre la mesa que le permite cuestionar el paseo triunfal en que el presidente norteamericano quiere convertir su segundo mandato. Si la detención de Nicolás Maduro en Venezuela, sin oposición y ante la impotencia del Kremlin, parecía abrir el camino a la inevitable pérdida de la influencia rusa en la región, ahora Putin puede contribuir a ponerle freno temporalmente.

Los blogueros de guerra rusos también se fijan en la resistencia de Irán como un factor que ha obligado a Trump a aplazar la decisión de doblegar el régimen cubano. Así, de rebote, la asistencia militar que, según informes occidentales, el Kremlin está proporcionando a Teherán estaría ayudando a contener los embates norteamericanos contra los dos socios de Moscú. Además, los propagandistas celebran la singularidad de Rusia, el único país capaz de socorrer a Cuba, mientras otros gobiernos latinoamericanos y gobiernos de izquierda europeos no se atreven a desafiar los aranceles impuestos por Trump.

La isla se encuentra en una situación crítica. La falta de gasolina y gasoil ha provocado grandes apagones en el país, la parálisis casi total de la economía y graves problemas para la salud de las personas. Según el gobierno cubano, más de 100.000 ciudadanos, incluidos 11.000 niños, esperan en los hospitales para ser operados debido al bloqueo energético, y también faltan medicamentos y alimentos. China ha entregado un total de 30.000 toneladas de arroz a Cuba como ayuda humanitaria desde enero, y Rusia asegura que su petróleo entra también en la categoría de ayuda humanitaria.Un socio a tocar de los Estados Unidos

Para Putin, la asociación con Cuba es aún más importante que con Venezuela. El Kremlin se ha convertido durante los últimos 25 años en los salvavidas de la isla en medio del bloqueo de Estados Unidos. Siempre ha suministrado a los cubanos alimentos, combustible y equipamiento médico, y han desarrollado esquemas conjuntos de apoyo financiero para esquivar las sanciones. A cambio, las empresas rusas han podido invertir en la economía cubana y extraer materias primas, ambos países han profundizado en la cooperación en inteligencia y, con la invasión rusa de Ucrania, miles de soldados cubanos han combatido en las filas del Kremlin. Ahora bien, a pesar de los intereses de Rusia, la llegada de su petrolero a Cuba es solo un éxito momentáneo. Trump está decidido a privar a Moscú y Pekín de un punto neurálgico estratégico situado a una hora en avión de Florida, y Marco Rubio quiere convertir la caída del régimen cubano, casi 70 años después, en el legado para una futura candidatura presidencial. La incógnita es si Putin, con las manos atadas por la guerra en Ucrania, mostrará la misma determinación que sus rivales norteamericanos para mirar de influir en el destino de la isla.

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