Polémica por los nuevos letreros en castellano en la AP-7: el ministerio revisará si ha habido "anomalías"
Junts recoge las quejas de diversos usuarios y denuncia la castellanización de la toponimia catalana en la autopista estatal
BarcelonaJunts ha denunciado en el Congreso la castellanización de la toponimia catalana en los carteles de la AP-7. Recogiendo la queja de diversos usuarios en las redes sociales, que han hecho fotografías con ejemplos concretos, como Barberá (con acento cerrado), Montornes (sin acento) o bien la salida Girona Sud/Sur u Oest/Oeste (ahora bilingüe), el martes ya presentó una batería de preguntas sobre los cambios en la señalización viaria, que en algunos casos ha pasado del catalán al castellano. Pasa lo mismo en el País Valencià, con Valencia (sin acento) y Alicante (por Alacant). De hecho, la batalla por la toponimia del País Valencià es uno de los caballos de batalla del gobierno actual de PP y Vox.
A este miércoles el diputado Isidre Gavín ha denunciado "la españolización del espacio público" y ha afirmado en RAC1: "Nos están volviendo al franquismo". Gavín asegura que hay "sustitución de carteles para añadir el topónimo en castellano cuando es totalmente innecesario, absurdo e inútil". Lo enmarca, además, en la situación crítica del uso social del catalán. "¿Ahora es el momento de hacer esto? No se entiende. ¿Se catalaniza el segundo canal de Televisión Española y se castellanizan las carreteras?", ha planteado. Por eso han pedido al ministerio de Transportes, que es el titular de la AP-7, que explique por qué se han hecho estos cambios. También ha hecho referencia Miriam Nogueras en la sesión de este miércoles dirigiéndose directamente a Pedro Sánchez.
El ministerio ha confirmado a elARA que se han renovado algunos carteles "porque estaban en mal estado y para cambiar la numeración de salidas que estaban mal kilometradas". La AP-7 era una autopista que tenía una concesión con Abertis (Acesa) hasta el 2021, año en que se rescató. Desde entonces ha pasado a depender de la dirección general de Carreteras, la actual responsable. El ministerio afirma que se han renovado 22 carteles, de los cuales 20 son exclusivamente en catalán porque son toponimia oficial y sólo en dos se ha hecho el desdoblamiento bilingüe. La DGC asegura que cumple con los criterios establecidos en la norma (8.1 IC) y que "está evaluando si se ha producido algún incumplimiento". "En caso de detectar alguna anomalía trabajará inmediatamente para solucionarla".
¿Por qué hay carteles bilingües?
¿Pero por qué la rotulación en las carreteras del Estado es bilingüe? Pues porque es lo que fija el reglamento español. Según el artículo 56 de la ley de tránsito, que hace referencia a la lengua, las señales con textos "deben figurar en castellano y, además, en la lengua oficial de la comunidad autónoma reconocida en el respectivo Estatuto de Autonomía, cuando la señal esté ubicada en el ámbito territorial de la comunidad mencionada". La instrucción 8.1 para señalizar verticalmente las carreteras indica que los nombres propios se deben escribir con el topónimo oficial, y que en primer lugar se debe poner en la lengua propia de la comunidad y a continuación en castellano. La ley de tránsito se modificó el 2021 y entró en vigor en marzo del 2022, fruto de la negociación con ERC para incluir la señalización en lenguas cooficiales. La versión anterior de la ley, del 2015, sencillamente afirmaba que las indicaciones escritas de las señales debían estar "al menos en la lengua española oficial del Estado".
Ahora bien, la toponimia ya aparecía en catalán antes del 2022, porque la ley de carreteras catalana dice que las señales deben estar como mínimo en catalán y, en Aran, también en occitano. Además, desde la Generalitat en 2017 se emitió un informe en el que se avalaba jurídicamente el uso exclusivo del catalán en las señales en cumplimiento de la legislación sobre oficialidad de la lengua y defendiendo la competencia exclusiva en materia de carreteras y rotulación urbana. En la práctica, en las vías de las que son administradores los entes locales y la Generalitat, en general han aplicado el criterio de usar únicamente la lengua propia, en vez de rotular en bilingüe o trilingüe, por economía de espacio y porque no induce a ningún error de los usuarios.
La cuestión, pues, es por qué ha habido ahora este cambio en la rotulación, cuando hasta ahora Barberà o Montornès aparecían en catalán.
Vox tiene una auténtica cruzada contra los topónimos en catalán y ya presentó una proposición en el Congreso en 2024 para que se recuperasen topónimos como Gerona y Ourense. También es una ofensiva para cambiar la rotulación que, a escala municipal, han ido moviendo periódicamente entidades unionistas como Convivència Cívica Catalana, que en 2023 en L'Hospitalet denunció los rítulos que estaban escritos sólo en catalán.