‘Manairons’, el nuevo videojuego en catalán inspirado en las leyendas del Pirineo
3Cat coproduce con el estudio catalán JanduSoft una aventura de acción y plataformas que reivindica el folklore catalán
- Lanzamiento: 19 de febrero
- Plataformas: PC, PS5, XSeries (próximamente también en Switch)
- Género: Acción y plataformas en 3D
- Clasificación: +7
- Desarrollo: JanduSoft y 3Cat
- Publicación: JanduSoft
3Cat redobla la apuesta por los videojuegos en catalán con el lanzamiento de un título para todas las plataformas vigentes: se trata de Manairons, un juego de acción y plataformas en tres dimensiones que da vida a estos seres fantásticos de la cultura popular. El proyecto se ha llevado a cabo junto a JanduSoft, un estudio barcelonés con un largo recorrido que, además de desarrollar, también edita videojuegos. Fundado en 2011 por José Antonio Andujar, el estudio acumula decenas de títulos publicados, algunos con resonancia internacional.
¿Pero qué son exactamente los manairons, que dan nombre al juego? Los manairons –o minairons, menairons u otras variantes según la región– son parientes de la gran familia de los duendes, de tamaño diminuto y propios del imaginario popular catalán. “¿Qué haremos? ¿Qué diremos?”, exclaman los curiosos duendes cuando se les invoca, y es entonces cuando necesitan recibir una tarea muy concreta o pueden ponerse traviesos.
La trama y el objetivo de ‘Manairons’
El protagonista de la aventura, el Nai, es un manairó que se despierta después de siglos encerrado dentro de un canut, un artefacto mágico antiguo y poderoso. Su liberación, gracias a un hada, va ligada a una tarea muy concreta: detener el proceso de industrialización forzada que amenaza el pueblo de Vilamont. El responsable del lío es Llorenç, un terrateniente ambicioso y con muy mala uva, que ha utilizado el poder de otros manairons para llenar el pueblo de máquinas y fábricas.
Los comercios de toda la vida han bajado la persiana, los vecinos viven atemorizados y los pequeños duendes trabajan sin descanso bajo las órdenes del nuevo amo del pueblo. El conflicto narrativo resuena con problemáticas muy actuales, como el auge de la gentrificación o la irrupción de la inteligencia artificial, que han inspirado a los desarrolladores a la hora de construir la historia.
Puzles y combates a golpe de flauta
En cuanto a la jugabilidad, la propuesta combina plataformas, exploración y puzles con mecánicas basadas en el ritmo musical. La flauta mágica del protagonista es una herramienta central en la aventura: permite controlar a otros manairons, resolver enigmas y superar combates, incluidos algunos enfrentamientos contra enemigos finales inmensos. De hecho, el mundo está diseñado a escala gigantesca y el jugador se siente constantemente como un pequeño duende, en entornos muy verticales y llenos de secretos.
El juego llega traducido al catalán, como cada vez pasa con más títulos desarrollados en Cataluña, pero en un caso más excepcional también presenta un doblaje entero en nuestra lengua. Además, la banda sonora es obra de Victormame, un músico catalán conocido, entre otras cosas, por ser el teclista de Doctor Prats.
La apuesta de 3Cat por los videojuegos en catalán
La CCMA ha tenido un vínculo histórico con los videojuegos, ya sea con títulos como el mítico Espai8 o con programas longevos como el Generació digital, e incluso el podcast más joven Tres vides, donde hace poco se habló de Manairons. Más recientemente, destaca el videojuego de 2024 Crims: casos oberts, desarrollado por los igualadinos Cubus Games para plataformas móviles, así como el próximo Dracamar, que 3Cat coproduce con Petoons Studio y también se pudo ver en el BCN Game Fest y en el SAGA.
Manairons ya está disponible en PlayStation 5 y PC (a través de Steam), a partir de este jueves en Xbox Series X|S y, próximamente, en Nintendo Switch. También cuenta con una versión demo para que los jugadores puedan experimentar la aventura sin barreras. Con esta propuesta, el nuevo juego de 3Cat y JanduSoft convierte la mitología catalana en una experiencia interactiva pensada para todos los públicos.