Sobre la "rigidez" del sistema de pensiones español
Titular de The Huffington Post: "Los Países Bajos dan una lección en España en materia de pensiones y dicen adiós a la pensión garantizada, marcando el camino a Europa". En el subtítulo se explica que las prestaciones se vincularán a los mercados financieros –es decir, los trabajadores tendrán que invertir sus cotizaciones, por decirlo simplificadamente– y aplaude que este pragmatismo supone "un contraste directo con la rigidez del esquema español de reparto". Me sorprende (bueno, es un decir) que un medio que pertenece a Prisa haga una noticia tan decantada editorialmente de manera grosera hacia una posición ultraliberal: si quieres una buena pensión, tendrás que jugarla en el casino. Y más vale que aciertes, porque el banco difícilmente le convencerás para que no sea tan rígido y te cobre la mitad de la cuota de la hipoteca porque el fracaso de una empresa sobre la que no tienes ningún control ha volatilizado tus recursos. Yo mismo he ido al Almendro a ver si me dejaban llevar un par de mangos a cambio de mi interpretación a capella deEl cóndor pasa y han sido extrañamente rígidos a la hora de exigir que les pagara el precio fijadísimo que indicaba el cartelito.
La sostenibilidad del sistema de pensiones preocupa, pero antes de recetar remedios creativos importados es necesario un análisis muy fuerte de la realidad social de cada lugar. Porque la mediana del salario bruto mensual se mueve entre los 3.875 y los 4.000 euros mensuales, según el Centraal Planbureau, mientras que en España la cifra es de 2.001 euros, calculada por el INE. Esa ligereza de venderlo como "una lección" quizás sólo sea parte del estilo pescaclicaire del medio, pero también se puede interpretar como una campaña para hacer que los trabajadores españoles vayan asumiendo, a golpe de relato, que lo de la pensión garantizada no es un derecho adquirido (y una cobertura social básica), sino una graciosa concesión de los mercados.