¿Quién mató al arquitecto económico de la Europa actual?
La miniserie 'Herrhausen, el banquero y la bomba' recupera una figura clave de la historia contemporánea

'Herrhausen, el banquero y la bomba'
- Dirigida por Pia Strietmann
- En emisión a Filmin en VOSCat
El 30 de noviembre de 1989, una bomba mató a Alfred Herrhausen, portavoz único del Deutsche Bank y en buena parte impulsor del nuevo paradigma económico que regiría en Alemania, Europa y buena parte del mundo a partir de los años noventa. Aún ahora no se ha esclarecido quién estaba detrás de su asesinato. La mano ejecutora correspondería a la RAF, la Fracción del Ejército Rojo, todavía muy activa entonces a través de la llamada tercera generación. Pero, en medio de las tensiones y del conflicto de intereses del fin de la Guerra Fría, el espectro de posibles instigadores de la muerte de Herrhausen se amplía a otros posibles agentes, de la Stasi en Estados Unidos.
Esta es la tesis que plantea Herrhausen, el banquero y la bomba, una miniserie dramática de cuatro episodios, "realizada con el mayor rigor histórico posible", según declaran a los créditos, que recupera una figura clave en las transformaciones políticas y económicas de la Europa contemporánea. La ficción arranca con una pesadilla del protagonista en la que ya se contempla como víctima de un asalto terrorista, un miedo que pone en evidencia el clima de amenaza en el que vivían las figuras de poder de la República Federal de Alemania en aquella época. Al día siguiente, el banquero causa un estruendo en el escenario financiero mundial cuando declara que debería condonar la deuda a los países pobres. Su postura no tiene que ver tanto con el altruismo como con la convicción de que de esta forma será más fácil mantener activas las dinámicas capitalistas en un futuro mercado global.
La serie presenta a Herrhausen como un visionario. Por su posicionamiento respecto a la deuda, por concebir la economía alemana desde una perspectiva globalizada, por el impulso que otorgó a la digitalización del Deutsche Bank ya en los años ochenta, por la preocupación por la crisis medioambiental como uno de los grandes problemas de un futuro inminente, por la defensa de la unidad de Alemania y por cómo salió adelante unos vínculos con la Unión Soviética que facilitaron la perestroika. La serie defiende que el desmantelamiento de la URSS tiene más que ver con las estrategias económicas que con la política. Es decir, que Herrhausen tuvo más peso que el canciller alemán Helmut Kohl. En una conversación con Gorbachov, el protagonista hace también un símil entre las reticencias de la Unión Soviética a renovar su sistema económico y las dificultades que él mismo tiene para modernizar desde dentro las anquilosadas estructuras del Deutsche Bank.
'Thriller' político
A pesar de este planteamiento cercano al drama biográfico, Herrhausen, el banquero y la bomba avanza al ritmo de un thriller político. La serie entrelaza de forma frenética (en algún momento, incluso confusa) las distintas negociaciones del protagonista con las preparaciones para un próximo atentado de una célula de la RAF en Beirut, y las escuchas telefónicas y espionajes en diferentes bandas de la Stasi y la CIA. Mientras se profundiza en el perfil profesional y psicológico de Herrhausen, toda la subtrama en torno a estos últimos movimientos de la RAF, sus conexiones internacionales y las posibles infiltraciones, queda demasiado desdibujada, quizás porque se mueve en el terreno de especulación. El atentado contra Herrhausen se produjo a las pocas semanas de la caída del Muro de Berlín. La euforia ante este hecho histórico arrinconó la repercusión del crimen, condenando al rápido olvido la figura del banquero y el misterio en torno a la identidad de los asesinos. La serie pretende así repescar la importancia de un personaje que contribuyó a ese nuevo escenario mundial.