La serie que revela el episodio más oscuro de la comunidad mormona
El 'western' 'American primeval' recrea desde la violencia extrema la poco conocida Guerra de Utah, que enfrentó a mormones, nativos, pioneros y al ejército estadounidense

'American primeval'
- Creada por Mark L. Smith
- En emisión a Netflix en VOSCat
"¿Por qué tu pueblo tiene tantas ansias de matar?", le pregunta una integrante del pueblo de los chojones a una colona blanca en el cuarto episodio deAmerican primeval. El western que triunfa en Netflix (en el Estado con el título deÉrase una vez el Oeste), y del que existe versión subtitulada en catalán, se apunta a la tradición de revisar el género fundacional por excelencia de Estados Unidos desde una óptica poco complaciente con los pioneros que llegaron de Europa, para dejar claro cómo la violencia forma parte intrínseca de la nación estadounidense.
Esta propuesta firmada por Mark L. Smith, que como guionista ya se recreaba en la vertiente más primitiva y salvaje de la historia de Estados Unidos en The revenant (2015) de Alejandro González Iñárritu, se inspira en un episodio tan significativo como poco conocido del pasado de ese país, la Guerra de Utah. Un brutal conflicto a mediados del siglo XIX entre el gobierno de Estados Unidos y la Iglesia mormona, que se trasladó a ese estado tras el asesinato de su fundador, Joseph Smith, en Illinois. Los mormones ocuparon las tierras proclamando su derecho divino a instalarse en él, incluso de forma violenta y expulsando a sus habitantes originarios o anteriores a su llegada. Hasta el punto de que acabaron masacrando a más de un centenar de otros colonos provenientes de Arkansas que se dirigían a California.
La serie recrea esta historia de violencia a través de unos protagonistas ficticios, Sara (Betty Gilpin), una mujer que huye con su hijo de su pasado y de varios cazarrecompensas, y se encuentra en medio del conflicto; y Isaac (Taylor Kitsch), el arquetipo de hombre duro, recto y solitario, que les acompaña en el periplo. Juntos forman una especie de familia no sanguínea en la que también se integra Two Moons (Shawnee Pourier), una joven nativa muda que huye de los abusos de su padre.
El director Peter Berg (Very bad things) orquesta una sinfonía caótica de violencia que tiene como vórtice el ataque de un grupo de mormones que se hacen pasar por nativos en la caravana de colonos. La serie dibuja el Oeste como un Cafarnaún de animosidades en el que todo el mundo puede morir de forma salvaje en cualquier momento. La sangre brota todo el rato en American primeval, mientras asistimos a aniquilaciones, amputaciones, ejecuciones, azotes y decapitaciones en primer plano. Tampoco falta la violencia sexual, aunque no se explicita por igual. Una estética digital acompaña al escenario. Lejos de la épica de los grandes horizontes, nos adentramos en un territorio oscuro, gris y fangoso, donde apenas brilla el sol.
Entre las series que marcaron los inicios de la nueva ficción, Deadwood ya proponía una revisión más sucia del western, que al mismo tiempo actualizaba la herencia de los filmes del Oeste más salvajes de los sesenta y setenta. American primeval sigue en parte esta línea, aunque no es capaz de conformar una narrativa tan sólida como la de la serie de David Milch. Pero el principal referente lo encontramos en Bone tomahawk (2015) de S. Craig Zahler, el cineasta contemporáneo que mejor revisita los géneros "duros" como el western desde una poética de la violencia sucia. Berg, sin embargo, también está lejos de generar una propuesta sólida en este sentido, y tiende a recrearse en la acumulación de imágenes choque agresivas justificadas por esta aproximación sin concesiones a la Guerra de Utah. Lo más convincente de la serie es esa visión tan poco halagadora de los mormones. También de su principal guía tras la muerte de Smith, Brigham Young (Kim Coates), que aparece siempre vestido de negro ala de cuervo proclamando sus discursos amenazadoramente mesiánicos entre llamas, como si predicara desde el infierno.