Tren de Córdoba: no buitres, pero tampoco avestruces

Minuto de silencio en la estación de Córdova.
20/01/2026
Jefe de Media
2 min

Los días inmediatamente posteriores a una catástrofe como la del último accidente ferroviario en España son delicados. Aún prosiguen las labores de búsqueda de posibles víctimas mortales y parece poco delicado empezar a exigir responsabilidades. Pero al igual que hay medios a los que se notan las ganas de escarbar en las explicaciones para hacer derivar consecuencias políticas –los buitres– también puede haber avestruces que escondan voluntariamente la cabeza bajo tierra para no ver la evidencia de que algún protocolo ha fallado y dejar que el suceso quede encuadrado en el paradigma de los la aleatoriedad de la vida. Lo digo porque, junto a los titulares quirúrgicos y los fondos de color negro para expresar el duelo ya comienzan a emerger enunciados como "Los investigadores analizan cómo pudo romperse la vía en el kilómetro 318,7 cuando la renovación terminó en mayo y el tren fue revisado cuatro días antes" (Abc), "Los maquinistas advirtieron del deterioro del raíl y pidieron bajar la velocidad en este corredor" (editorial de La Razón) o "Que la tragedia se politice (bien)", artículo de David Jiménez Torres en El Mundo. En cambio, en El País, ninguno de los tres subtítulos apunta a nada que pueda ligarse a una negligencia, un mantenimiento insuficiente o la vieja práctica de mirar hacia el otro lado cuando te avisan de que algo no funciona. Quizá sea involuntario, pero la sospecha es que ya están haciendo contención de daños.

Precisamente por respeto a las víctimas –incluidas las que aún no se han encontrado– es necesaria una investigación rigurosa y frontal del asunto. Y la prensa debe liderar la exigencia. Habrá quien sacará rédito egoísta –yo, de momento, no he detectado en la prensa impresa ninguna salida de tono clamorosa– pero en este caso mejor pecar de voltorismo que deestrucidad.

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