Medio ambiente

EE.UU. bloquea un acuerdo global contra la sequía

La ONU aprueba movilizar 1.300 millones de dólares para restaurar terrenos, especialmente de pastoreo

Rebaño de ovejas en el desierto de Gobi de Mongolia Interior, China.
31/08/2026 - 19:40 h.
3 min

BarcelonaLa sequía no es solo un problema en nuestra casa: es un fenómeno que se ha incrementado un 30% desde el año 2000 en todo el mundo. De hecho, se calcula que en 2050, tres de cada cuatro habitantes del planeta se verán afectados por la sequía. Aun así, los Estados Unidos han bloqueado un acuerdo global contra la sequía y han aplazado la negociación internacional sobre esta cuestión hasta 2028. Todos los gobiernos del mundo reunidos en Mongolia este agosto no han conseguido firmar un tratado vinculante al respecto, pero sí que han anunciado que movilizarán 1.300 millones de dólares para restaurar terrenos y combatir la desertificación en 23 estados. El protocolo para financiar estos proyectos, sin embargo, debía definirse dentro de este acuerdo global contra la sequía, que ha quedado pendiente.

Hasta 197 gobiernos del mundo estaban reunidos en Ulán Bator en la cumbre internacional organizada por la Convención de la ONU contra la Desertificación (UNCCD). Esta COP17 buscaba soluciones a la desertificación y la degradación de los suelos –un 40% de la tierra ha perdido su productividad biológica y económica–. Es uno de los pocos foros multilaterales donde todavía participan los Estados Unidos, pero en este caso lo han hecho para obstaculizar las negociaciones, alegando que las sequías son problemas nacionales que cada estado debe afrontar por sí mismo.

Washington se ha retirado de las cumbres de la ONU contra el cambio climático (la COP31 se celebrará en noviembre en Turquía) y sobre Biodiversidad (que reunirá su COP17 en octubre en Armenia), pero se mantenía todavía dentro de la UNCCD. Pero en esta cumbre –que debatía la sequía y la degradación de la tierra no solo desde el punto de vista medioambiental, sino también como problema económico– ha estado muy presente. Desde el principio, sin embargo, intervino para vetar los temas que las comunidades indígenas y la sociedad civil había propuesto dentro de la agenda.

Mientras el impacto de El Niño se está dejando notar ya en América Latina y está agravando la sequía extrema en la Amazonía, los gobiernos del mundo no han sido capaces de llegar a un pacto global contra la sequía y han postergado esta negociación hasta la próxima cumbre, la COP18 de la UNCCD que tendrá lugar en Egipto en 2028.

El avance de la desertificación en el mundo es uno de los efectos más preocupantes de la crisis climática. Cada año se pierden unos 100 millones de hectáreas de tierras productivas, una superficie equivalente a Egipto, y esto ya tiene impactos en el precio de los alimentos. La ONU calcula que las sequías generan pérdidas de unos 300.000 millones anuales en el mundo. Según estos cálculos, el planeta necesita una inversión de 355.000 millones de dólares anuales hasta 2030 para frenar la degradación de la tierra. Es por ello que el acuerdo de "movilización" de 1.300 millones acordado en Mongolia, a pesar de haber sido celebrado por las ONG y observadores internacionales, se queda bastante corto respecto a las necesidades reales.

Tierras de pastoreo

Además, de los 1.300 millones movilizados en la cumbre, la inmensa mayoría (1.200 millones) se destinarán a 45 proyectos de recuperación de tierras de pastoreo, dado que este 2026 es el Año internacional de las tierras de pastoreo y los pastores. Los pastos cubren el 54% de la superficie terrestre y sostienen a unos 2.000 millones de personas, pero sufren un abandono crónico. Por ello, las organizaciones observadoras daban la bienvenida a este paquete, aunque, tal como admitía la ONU, solo 650 millones de todos estos son "compromisos nuevos" de financiación, y no proyectos que ya existían.

Entre los pequeños logros de la cumbre, sin embargo, se cuentan la creación de un Fondo de Inversión para la Resiliencia a la Sequía (DRIF, en inglés), que aspira a movilizar 400 millones de dólares en capital privado para financiar proyectos contra los efectos de la sequía, y de un Índice de Resiliencia ante la Sequía que ayudará a los países a evaluar sus niveles de sequía.

Más de 3.000 millones de personas viven en zonas del mundo que experimentan desertificación y degradación de la tierra, incluido el Mediterráneo, donde las sequías son cada vez más frecuentes y más intensas. La ONU quería hacerle frente para combatir los efectos que esto tiene a escala global en la seguridad alimentaria, el acceso al agua y la estabilidad económica. Pero en Mongolia ha vuelto a quedar demostrado que el multilateralismo está en horas bajas, incluso para hacer frente a cuestiones que afectan a la economía global.

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