Crisis climática

El planeta está agotando las reservas de agua dulce

La Tierra acumula diez años de pérdida hídrica y un ciclo cada vez más imprevisible debido a la crisis climática

Cascada en Islandia.
17/09/2026 - 13:55 h.
3 min

BarcelonaEl planeta lleva una década gastando sus reservas de agua dulce. Así lo advierte el informe sobre el estado de los recursos hídricos mundiales de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), publicado este jueves. El estudio concluye que el almacenamiento de agua continental –en aguas subterráneas, ríos, lagos, suelo, vegetación, nieve y hielo– mantiene una tendencia descendente desde el periodo 2014-2016. Y no es solo una cuestión de sequía: el ciclo del agua es cada vez más irregular, con periodos alternos de falta y de exceso.

“Estamos gastando nuestras reservas”, ha explicado en la presentación del informe la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo. Según el organismo, las reservas lentas –aguas subterráneas, glaciares y nieve estacional– funcionaban como una “cuenta de ahorros” del planeta: acumulaban agua durante años y actuaban como colchón ante las sequías. Ahora este margen de seguridad también se está reduciendo. Casi dos tercios de los pozos monitorizados en todo el mundo presentaban en 2025 unas condiciones fuera de su normalidad histórica.

El 2025 fue, además, uno de los años más secos para los caudales de los ríos de los últimos 35 años. El 36% de la superficie de las cuencas hidrográficas mundiales registró caudales por debajo de la normalidad. Por séptimo año consecutivo, las cuencas con caudales considerados normales fueron minoritarias: entre el 34% y el 38%, por debajo de la media del 46% del periodo 1991-2020. "Lo anómalo se está convirtiendo en la nueva normalidad", señala Wayne Jenkinson, director de Hidrología y Criosfera de la OMM.

Una de las señales más visibles es el retroceso de los glaciares. El 2025 fue el cuarto año consecutivo con pérdidas generalizadas de hielo en todas las grandes regiones glaciales del planeta. Solo el año pasado se perdieron 408 gigatoneladas de masa, equivalentes a 1,1 milímetros de aumento del nivel del mar. Y entre el 2023 y el 2025 la pérdida acumulada llegó a 1.400 gigatoneladas de agua, equivalente a unos 560 millones de piscinas olímpicas.

El informe también muestra que la falta de agua no es uniforme y vive episodios cada vez más extremos a causa de la crisis climática, con sequías extraordinarias en algunas regiones e inundaciones extremas en otras.

Todo ello provoca cada vez más víctimas mortales. Asia y África han concentrado la mitad de los episodios extremos mundiales relacionados con el agua durante los últimos cinco años y más del 80% de las muertes asociadas. Y en algunos territorios, el intervalo entre una inundación y una sequía ya no deja suficiente tiempo para la recuperación. Ante este escenario, la organización reclama datos compartidos, estándares comunes y sistemas de alerta temprana.

Los efectos en nuestro país

En los últimos años hemos visto estos extremos climáticos incrementados en nuestra casa, con lluvias cada vez más torrenciales, olas de calor históricas y sequías extraordinarias. “El régimen de lluvias está cambiando y cada vez son más frecuentes las llamadas sequías exprés, de corta duración (2 o 3 meses), pero muy intensas y con valores de temperatura elevados que aumentan la evaporación del agua; es lo que ha pasado en gran parte de Europa este verano”, asegura Jorge Olcina, catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Alicante.

En este sentido, Olcina alerta de que zonas como el Pirineo o el Cantábrico son las “menos preparadas” para estos episodios de sequías de corta duración con calor extremo como el que hemos vivido los últimos meses, ya que son áreas con lluvias regulares y abundantes. “No tienen los sistemas de abastecimiento urbano preparados para esta nueva realidad climática”, afirma.

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