Cinco claves para entender lo que ha pasado en las elecciones europeas

Los liberales caen, los socialdemócratas salvan los muebles y los conservadores suman apoyos pese al auge de la extrema derecha

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Una sesión del Parlamento Europeo en Estrasburgo.

BarcelonaEl resultado de las elecciones europeas del domingo confirma el giro a la derecha del continente, pero no tanto hacia la ultraderecha como preveían las encuestas. Los conservadores del Partido Popular Europeo han tenido una victoria clara (184 escaños de 720), mientras que los socialdemócratas y los liberales han perdido fuerza. La ultraderecha sale reforzada. Von der Leyen podría asegurarse la reelección y seguir profundizando en su agenda conservadora, sin tener que depender de los votos de la ultraderecha, pero, si conviene, puede recorrer. Al final no hay ningún cambio espectacular en el Parlamento Europeo, pero estas elecciones sí han tenido un impacto político a nivel nacional sobre los dos países más importantes de la Unión Europea: Francia y Alemania. Emmanuel Macron y Olaf Scholz han quedado por detrás de los partidos de la extrema derecha respectivos. Todo un terremoto.

La ultraderecha, en auge

Encabezada por el triunfo de Reagrupament Nacional, el partido de Marine Le Pen, que ha obligado a Macron a convocar elecciones anticipadas y la victoria de los Hermanos de Italia de la primera ministra Giorgia Meloni, y su inédita victoria en Austria, la ultraderecha avanza en Europa. Ambos grupos ultras del Parlamento, los Conservadores Reformistas Europeos e Identidad y Democracia, tendrán 131 eurodiputados. Eso sin contar a los más ultras, que nadie quiere a su grupo: los 15 de Alternativa para Alemania, los 10 del Fidesz de Orbán, los 6 de Confederación en Polonia y los 3 de Renacimiento, el partido pro-Putin de Bulgaria .

La extrema derecha también se divide y se fagocita: es lo que le ha ocurrido en la Liga de Salvini, que Meloni se ha comido, oa Vox, que ha visto como la fiesta de Alvise Pérez le ha quitado tres diputados: Vox ha doblado representación (6) pero podría haberla triplicado sin esta competencia. También es significativo que los ultras han perdido apoyo en los países nórdicos (Dinamarca, Suecia y Finlandia) y los malos resultados de Orbán en Hungría ante el nuevo partido de Péter Magyar. Si todos los ultras lograran unirse formarían la segunda fuerza en el Parlamento Europeo, sólo por detrás de los populares. Pero no parece que nadie pueda disciplinar al gallinero. En cualquier caso, las voces ultras se harán oír más en la Eurocámara y marcarán aún más la agenda, como ya ocurrió el año pasado con el pacto migratorio.

Von der Leyen podría ser reelegida

El proceso de elección de cargos de la UE lo determinan los estados miembros, pero los eurodiputados deben ratificarlo. Si Ursula von der Leyen logra el apoyo de los Veintisiete necesitará al menos 361 votos a favor en Estrasburgo para ser elegida. El 2019 le bastó con los de los populares, los socialdemócratas y los liberales, pero vistas las encuestas preparó el terreno para ganarse a los de Meloni que, al no ser prorrusa, le facilitaba romper el cordón sanitario.

Tal y como han quedado los números en estas elecciones, Von der Leyen le basta con los mismos apoyos de hace cinco años para salir adelante (los tres grupos suman más de 400 escaños), pero la cuestión es algo más complicada, porque la votación es secreta: de los 440 eurodiputados que en el 2019 tenían las tres familias políticas que la avalaron, sólo tuvo los votos, finalmente, de 383. También puede tener deserciones en sus mismas filas.

Los verdes se desinflan

La ola verde que recorrió Europa hace cinco años, impulsada por el voto joven y la emergencia climática, se ha desinflado y ha perdido un 40% de los votos que propiciaron un triunfo histórico en el 2019. El Plan Verd que impulsó la misma Von der Leyen y que daba a la UE un papel pionero en el mundo frente a Estados Unidos y China ha quedado muy tocado. La propia presidenta de la Comisión Europea, que le impulsó, no le ha lucido en campaña.

Los verdes han tenido batacazos justamente en el motor europeo, Francia y Alemania, que hace cinco años aportaron la mitad de los eurodiputados ecologistas. Aunque en Países Bajos y Dinamarca han avanzado, el grupo perderá más de una decena de escaños y cae del cuarto al sexto puesto en la nueva Eurocámara.

Los liberales no se renuevan

Los liberales de Renovar Europa, que son el tercer pilar de la gran coalición junto a los socialdemócratas, caen también arrastrados por el voto de castigo a Macron y, entre otros, la desaparición de Ciudadanos, que pierden apoyos hacia la derecha y la extrema derecha. También retroceden a Rumanía, Dinamarca y Estonia. El papel de bisagra que podían jugar hasta ahora queda más diluido, y el batacazo en Francia les resta más centralidad.

En cambio, los socialdemócratas han evitado el bajón de apoyos que auguraban las primeras proyecciones actuales y sólo han perdido dos escaños. Más allá de Scholz, han salvado los muebles en Portugal, España y Países Bajos, y aunque en porcentajes más bajos han mejorado en Francia y en Italia. Así, alcanzaron los 137 eurodiputados y seguirán siendo claves en el Parlamento Europeo y en la próxima coalición.

Voto de castigo a los gobiernos

Al final las elecciones europeas se siguen jugando sobre todo en clave nacional, y el voto de castigo a los gobiernos, en un momento de superposición de crisis (económica, democrática, climática, migratoria y de seguridad, con dos guerras a sus puertas), ha estado clave. Lo han sufrido los gobiernos de Francia y Alemania, por lo que el eje clave de la Unión Europea se tambalea. Los socialdemócratas Pedro Sánchez y Mette Frederiksen, danesa, aunque aún en menor grado, también notan la erosión.

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