22/08/2022

El acceso a la vivienda se complicará todavía más

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Barcelona es la ciudad más envejecida en cuanto a las viviendas destinadas a venta y alquiler

BarcelonaEl acceso a la vivienda se ha convertido en un problema endémico en Catalunya, donde cada vez los jóvenes tienen más dificultades tanto para alquilar como para comprar debido a los precios elevados. Ninguna de las soluciones que se han planteado desde las administraciones han conseguido resolver la cuestión, en cualquier caso solo mitigarlo. Y el problema se puede agravar todavía más en el futuro debido a las subidas de tipos, que encarecerán los préstamos hipotecarios. Los datos de los registradores del segundo trimestre indican que mucha gente está anticipando las compras de vivienda en previsión a que en el futuro será mucho más difícil acceder a una hipoteca con un tipo de interés asumible. Así en el segundo trimestre el número de hipotecas se ha disparado un 10% respecto al primer trimestre y más de un 30% respecto al mismo periodo del año pasado. En paralelo, los precios también han subido, un 5,6%, pero no tanto como la inflación. La conclusión es que los consumidores ven que las hipotecas están a punto de encarecerse y que, por lo tanto, hay que correr para firmar una mientras todavía estén a tiempo.

El aumento, pues, tiene fecha de caducidad y no responde a una dinámica de burbuja, sino a una previsión sobre el futuro. Y es que en efecto el euríbor, el principal indicador para las hipotecas de tipo variable, sigue su escalada y se sitúa en su nivel más alto desde hace una década. Los expertos avisan de que es cuestión de tiempo que los bancos repercutan los precios en los préstamos y cada vez sea más difícil acceder a financiación. Además, los consumidores piden cada vez más dinero. La hipoteca media actualmente en Catalunya es superior a los 160.000 euros, de forma que, si las cosas van mal muchas familias en el futuro afrontarán el problema del sobreendeudamiento y de rebote puede aumentar la morosidad. Este punto sí que coincide con el de la crisis financiera de 2008.

Por lo tanto, existe el peligro de que el doble fenómeno de precios de viviendas altos e hipotecas caras acabe asfixiando el mercado inmobiliario y provocando un cuello de botella y un frenazo en seco del sector. Habrá que ver cómo responde a este escenario la otra pata del mercado inmobiliario, el alquiler, pero de momento nada hace pensar que los precios tengan que bajar. Afortunadamente, el tope del 2% en la subida de los alquileres ha servido para amortizar el efecto de la inflación. Pero en algún momento este tope también desaparecerá.

El cuadro de futuro, pues, resulta extremadamente preocupante y haría falta, desde las administraciones, anticiparse para evitar que una porción cada vez mayor de la población no pueda acceder a la vivienda. La necesidad de enfriar la economía para controlar la inflación, que es la lógica que subyace detrás las subidas de tipos, tiene efectos colaterales que pueden resultar socialmente muy perjudiciales. En el caso de la vivienda, además, llueve sobre mojado, puesto que parece que no se haya aprendido nada de la crisis de 2008. Mientras tanto, los privilegiados que todavía pueden contratar una hipoteca hoy, quizás son los últimos que podrán hacerlo en condiciones relativamente ventajosas.

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