El monasterio de Sijena
13/04/2026
Periodista
2 min

Veo por la tele al director general de Cultura en funciones del gobierno de Aragón felicitándose por el gran trabajo que dice que han hecho los abogados de "el equipo de Aragón", que dicho así suena a competición deportiva de selecciones autonómicas o al concurso Grand Prix del verano de TVE, con una vaquilla correteando por el plató.

Es bien cierto que hay a quien le gusta vivir contento y engañado, porque el equipo de Aragón ha sido en todo momento el equipo de España. El de la justicia española, el de la Iglesia española, el de los partidos españoles y el del gobierno español, a quienes aún no hemos oído aplicar a las pinturas murales de Sixena el mismo respeto patrimonial utilizado para negarse al traslado temporal al País Vasco del Guernica de Picasso.

Por mucho que el Gobierno se esfuerce en su política de reencuentro, los hechos son tozudos y lo continüan abarcando todo, desde la financiación a los trenes y ahora al patrimonio cultural. Las pinturas de Sixena, salvadas del fuego por la Generalitat en 1936 y conservadas en el mejor estado posible en Cataluña durante décadas, se irán de Cataluña porque Cataluña no es España. A ver, ¿lo es para pagar y callar y, últimamente, para decirte que te morirás siendo español (aquello que debería ser un orgullo es escupido como una maldición). Si realmente lo fuera, si se lo creyeran de verdad y con todas las consecuencias, nadie habría reclamado las pinturas y mucho menos la justicia habría entrado con el mismo placer salvaje con que troceó el Museo Diocesano de Lleida. Después, a final de semana, vendrá la internacional progresista a Barcelona a reflexionar sobre cómo parar la ultraderecha. El tema nacional, lo siento, pero no lo tocamos.

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