De intrusos

3 min
Ilustración

Como si nada hubiera pasado. Es la fuerza que tiene el poder de la costumbre, de “es que esto siempre lo hemos hecho así”. Si el progreso es siempre costoso, las transformaciones sociales y políticas siempre encuentran una reacción más o menos fuerte y más o menos rancia para evitar que la fotografía se mueva. Es muy visible estos días la resistencia al cambio, el intento de volver a la “normalidad”, al statu quo que se rompió con la sentencia del Estatut, que ha llevado más de una década de tensión, frustraciones, movilización y enfrentamientos.

Algunos medios y algunos políticos representantes de lo que podríamos llamar el establishment dejan en evidencia la voluntad de volver atrás, a un país que ya no existe. No se trata de las élites en el sentido afrancesado del término, que representan unos valores de superación y excelencia, sino de los habitantes tradicionales del poder.

Para algunos actores de la sociedad catalana y española el túnel del tiempo es un pasillo natural que los retrotrae a un mundo más cómodo. El de las victorias del PP, la interlocución aduladora con Aznar y Ayuso, la dócil relación con la monarquía y con la gerontocracia. Una Catalunya que vivió su mejor día con los maravillosos Juegos Olímpicos y que los añora sin ser consciente de que se celebraron hace ya 30 años.

Como si el tiempo pasara en vano, como si las estructuras de poder no se hubieran agrietado, como si no se hubieran incorporado dos millones de ciudadanos a nuestra sociedad y como si nuevas generaciones no tuvieran otros intereses, puntos de vista, angustias y sueños que los de los protagonistas de los años ochenta. En España y Catalunya el relevo generacional es especialmente traumático.

Los hombres cuentan cosas

Podríamos decir que esta semana nos ha contado cosas desde el pasado. Nos han explicado la verdad revelada a las nuevas generaciones, y como no podía ser de otra forma, especialmente a las mujeres. A aquellas intrusas que se atreven a meterse en las cosas de hombres, en las cosas serias. En lo importante de la vida.

Era de esperar que Feijóo mantuviera su cruzada contra “los nuevos que están sentados en el consejo de ministros” y explore hasta el último momento la posibilidad de obtener el apoyo de varios tránsfugas. Feijóo sabe que si no hay una revuelta interna entre las filas socialistas, perderá el voto de investidura. Una derrota que lo dejará débil y cuestionado dentro de su partido. En la campaña contra un frente de izquierdas y nacionalmente plural que pueda mantener a Sánchez en la Moncloa, el PP ha contado con el apoyo inestimable del PSOE del inmovilismo. Felipe González ha hablado de "minorías en extinción" y Alfonso Guerra ha intentado menospreciar la credibilidad y la autoridad política e intelectual de la vicepresidenta del gobierno, Yolanda Díaz, reduciéndola a un estereotipo.

Los dos dinosaurios se equivocan. Precisamente, ellos son la garantía de la supervivencia del soberanismo y precisamente las mujeres fueron determinantes para los resultados electorales de Pedro Sánchez. Entre los votantes del PSOE, un 56,1% fueron mujeres y solo un 43,9% fueron varones, 12 puntos porcentuales de diferencia según los datos del CIS. Por el contrario, el voto de la extrema derecha es principalmente masculino: un 66% de los votantes de Vox fueron varones y solo un 34% mujeres.

La deslealtad de la vieja guardia del PSOE representa un país que va perdiendo influencia y que se resiste. En España hoy pueden hablarse las diversas lenguas, en el gesto más útil desde la Transición para explicar que las lenguas no se hablan para mortificar al otro sino como una seña natural de identidad. Hoy la justicia europea actúa como un acelerador de cambios legislativos, como en el caso del delito de sedición, y existen conversaciones sobre la amnistía con los independentistas.

Las futbolistas valientes

La misma semana de Guerra y su misoginia, las ganadoras de la Copa del Mundo de fútbol han mantenido el pulso con la Federación y han definido con precisión la situación en la que se encuentran. Alexia Putellas ha hecho diana cuando ha afirmado: "No podemos ser solo futbolistas". Es exacto. ¿Cuántas mujeres quisieran ser solo políticas, músicas, peluqueras o arquitectos y se encuentran inmersas en una batalla de género? ¿En qué momento decidieron ser feministas? Probablemente en el momento en el que tuvieron conciencia de sí mismas y de la percepción de los demás. Cuando se dan cuenta de que sus capacidades se menosprecian y su voz no se escucha.

España y Catalunya están en un momento de transformación y ya pueden irse los de la marca España. El marketing no acompaña a la realidad.

stats