21/06/2022

Jordi Bonet: una generación

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El director de las obras del templo de la Sagrada Familia, el arquitecto Jordi Bonet, en una imagen del año 2004

Ha muerto Jordi Bonet Armengol, arquitecto y ciudadano . A los 97 años, con una vida profesional y cívica plenísima, intensísima, que atraviesa casi setenta u ochenta años de nuestra historia reciente.

Probablemente, será recordado públicamente como el arquitecto que impulsó durante años las obras de la Sagrada Familia, en medio de todo tipo de discusiones, debates y peleas, no siempre profesionales o técnicas. Es un reduccionismo, muy propio de ciertos ambientes de este país, acostumbrados a dictar cánones interpretativos de obligado cumplimiento basados en el sectarismo y el reduccionismo intelectual.

Asimismo, Jordi Bonet Armengol va mucho más allá de esta vinculación. Miembro de pleno derecho de la generación del 25, probablemente la más brillante que ha vivido Catalunya en la segunda mitad del siglo XX, con unos profesionales, académicos, escritores, artistas, etc., de primera línea, Jordi Bonet era un excelente arquitecto, pero también era un excelente activista, en el mundo de la cultura, de las artes de la segunda mitad del siglo pasado en el país, del deporte y del excursionismo. Era, sobre todo, muy representativo de una Catalunya postnoucentista, antifranquista, católica y progresista, catalanista y europeísta, construida sobre redes de colaboración interdisciplinarias y complejas, que llegaban a todo el territorio.

Este es uno de los valores trascendentes de su persona, su actividad, sus compromisos. Fue un gran arquitecto, y fue un gran trabajador en equipo. Solo hay que mencionar La Cantonada y Ars Sacra para entenderlo y verlo. Y solo menciono dos colectivos y proyectos que conozco de cerca, pero había otros, muchos otros.

Ahora que nos ha dejado, quizás habría que empezar a mirar con más atención esta generación del 25, trascendental para la segunda mitad del siglo XX catalán, que va de las artes al mundo del libro, del diseño a la academia, de la cultura popular a las altas instituciones científicas del país.

Descanse en paz y que pueda reencontrar a todos sus seres queridos y a los amigos de La Cantonada, Ars Sacra y tantos otros lugares donde dejó huella.