Pagesía: solo hace falta voluntad política
Como han publicado los medios en los últimos días, pronto viviremos nuevas jornadas de protestas campesinas. Por ejemplo, está previsto que una tractorada llegue a Barcelona el 14 de octubre. Muchos ciudadanos pueden preguntarse: ¿por qué? ¿No habían quedado atendidas, ya, sus quejas?
Costes de producción disparados; productos de fuera que entran sin las mismas reglas de producción; abusos de la gran industria y la gran distribución; episodios climáticos extremos, y una inacción política que nos ahoga. Así es como estamos, todavía, los campesinos y campesinas, y la situación es insostenible. Hace años que hacemos equilibrios para no cerrar, pero cada vez es más difícil.
Con la situación actual, muchos sectores agrarios ni siquiera cubren costes de producción. Encadenan una crisis tras otra hasta convertirlas en un problema estructural que pone en riesgo la soberanía alimentaria. Depender de un modelo basado en las exportaciones y las importaciones puede convertir los alimentos en un arma de guerra. En los últimos discursos del presidente de la Generalitat sobre el futuro del país no se ha hablado de agricultura, ganadería o soberanía alimentaria en ningún momento, pero si queremos comer debemos tener producción propia, y eso solo será posible con campesinado que trabaje.
Ya no tenemos más tiempo. La cifra de personas afiliadas por cuenta propia a actividades agrarias en la Seguridad Social en Cataluña, entre el 2000 y el 2026, ha disminuido en 17.072. Hemos pasado de 37.167, que ya es una cifra muy baja, a 20.095, un 45,93% menos. No nos podemos permitir perder ni un agricultor o agricultora más. Tenemos que hacer entender al Gobierno que somos un sector esencial y que necesitamos respirar para sobrevivir. Por todas estas crisis reiteradas, desde la Unión de Agricultores de Cataluña hemos elaborado una plataforma reivindicativa en la cual exigimos unos precios remuneradores para lograr que la actividad del campesinado permita la resiliencia de las personas dedicadas al sector, para que dispongan de beneficios y puedan innovar y adaptarse a los retos actuales y futuros. Pero, para hacerlo, hace falta que las administraciones intensifiquen la lucha contra el incumplimiento de la ley de la cadena alimentaria y combatan la competencia desleal de las importaciones de fuera de la Unión Europea.
Los costes de producción deben ser asumibles. Es necesario un IVA reducido para todos los bienes y servicios necesarios para la producción agraria y que se establezca un gasóleo profesional. Para garantizar un relevo generacional y asegurar el abastecimiento de alimentos a la sociedad es necesario hacer efectivos los mecanismos que impidan la especulación de la tierra y del agua. Y por eso necesitamos la redacción del Plan Territorial Sectorial Agrario de Cataluña para cumplir con los preceptos de la ley de espacios agrarios. No podemos perder ni un palmo más de suelo agrario.
El escaso suelo agrario que ahora tenemos también está en juego por los daños que provocan las sobrepoblaciones de fauna salvaje que denunciamos hace más de 25 años. La Unió de Pagesos presentamos a los grupos parlamentarios una propuesta de ley catalana de gestión sostenible de la fauna cinegética; una ley que nadie tiene la valentía política de presentar y debatir.
Necesitamos la implicación de todo el Gobierno. Exigimos unas ayudas directas a la agricultura profesional catalana dentro del marco de los presupuestos de la Generalitat. Solo hace falta voluntad y conciencia política.