Papeles para todos (es decir, todos y todas)

La entrada al consulado de Pakistán en Barcelona, esta mañana
29/01/2026
Escritora
2 min

Recuerdo muy bien ese "Papeles para todos" del lejano 2001, cuando inmigrantes irregulares se encerraron en iglesias de Barcelona reclamando esos "papeles" que te permiten trabajar. Y le recuerdo bien porque hice un reportaje gonzo para el diario El País, donde escribía entonces. Mi sensación de la época había sido la misma que tuve al leer en nuestro diario que el gobierno español regularizará medio millón de inmigrantes sin papeles. De ese medio millón, más de 150.000 viven en Catalunya. Por una parte, la sensación, diáfana, de que quien vive aquí debe poder trabajar y cotizar aquí. Deseo que haya otros 150.000 autónomos, sí, porque ayudarán a pagar escuelas y hospitales e incluso vías del tren. Y digo autónomos no porque les quiera ningún daño, sino porque me gusta imaginarme que, entre los que reclaman esta hoja codiciada, no sólo hay señores que arreglan móviles (que también les deseamos, yo al menos) sino señores que escriben o hacen teatro o clases de baile.

Pero la foto, de Pere Tordera, que ilustra el reportaje me lleva a las fotos de entonces por el mismo motivo. En aquel lejano 2001, quienes estaban "cerrados" en iglesias eran, sin excepción, hombres. Hombres que hacían declaraciones a la prensa, hombres que se dejaban retratar, tumbados en colchones, hombres que recogían la ayuda de los voluntarios. Yo me preguntaba maliciosamente: "¿Si los hombres están encerrados aquí, dónde están encerradas las mujeres?" Pues bien. Quienes, frente al consulado de Pakistán, hacen cola para obtener este derecho básico —el "permiso" de trabajo— son también hombres. No hay ni una mujer, tampoco. Ni una. ¿No hay ninguna mujer paquistaní, soltera, que quiera trabajar? ¿No hay ninguna mujer, con familia, que quiera trabajar? ¿Ningún joven, ninguna vieja? Ninguna? ¿Y por qué?

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