11/08/2022

El peligro de convertir a Trump en un mártir

2 min
Donald Trump, al club de golfo de Bedminster (Nueva Jersey), el pasado mes de julio

BarcelonaEl registro del FBI de la residencia de Donald Trump en Mar-a-Lago, en Florida, pareció en un primer momento que podía poner contra las cuerdas al expresidente norteamericano. Veinticuatro horas más tarde, lo que hay es un auténtico efecto bumerán, puesto que Trump lo está aprovechando para relanzar su carrera electoral de cara al 2024 con el argumento de que la operación policial forma parte de una persecución política auspiciada por el gobierno de Joe Biden y los demócratas. Esta estrategia, junto con el desgaste de la figura de Biden, está alimentando la posibilidad real de un regreso de Trump a la Casa Blanca. Huelga decir que sería un escenario catastrófico en el contexto mundial actual.

El populismo trumpista siempre se ha alimentado de un discurso victimista respecto a los medios de comunicación (una característica que comparte con otros tipos de populismo, de izquierdas y de derechas), lo cual le permitía presentarse como un político antiestablishment. Esta misma plantilla, la de presentarse como un mártir, ha sido utilizada después por personajes como Jair Bolsonaro en Brasil, Matteo Salvini en Italia o Vox en España. Después del lunes, sin embargo, se suma el relato de la persecución política, que tiene un gran impacto en un electorado que todavía cree que Biden ganó las elecciones presidenciales del 2020 gracias al fraude y que considera que el asalto al Capitolio del 6 de enero del 2021 estaba justificado para defender la democracia.

Habrá que estar atentos a ver cómo evoluciona la investigación y conocer si es cierto que Trump se llevó documentos clasificados de la Casa Blanca, lo cual es totalmente ilegal y le podría costar ser inhabilitado de cara a las elecciones. En todo caso, la reacción al registro demuestra que no es nada fácil enfrentarse a fenómenos como el de Trump, capaz de dar la vuelta a la tortilla y convencer a sus seguidores que todo es una conspiración contra él. Recordemos que el mismo Trump se jactaba antes de las elecciones del 2016 que podía disparar a alguien en la cara por la Quinta Avenida de Nueva York y su gente lo continuaría votando.

Tampoco se puede obviar que volver a la Casa Blanca es la manera más rápida para Trump de conseguir la inmunidad y parar todos los procesos que tiene abiertos actualmente contra él, incluido uno por fraude electoral en Georgia, la más que previsible investigación judicial que se hará sobre su papel en el asalto al Capitolio, pero también todos los que afectan a sus negocios. De allí que la prioridad número uno de sus abogados sea siempre la dilatación de los procesos. Para Trump, ganar las elecciones del 2024 es casi la única manera que tiene de evitar la prisión, y esto lo convierte en un adversario especialmente peligroso, no solo para los demócratas, sino para el sistema democrático norteamericano en su conjunto.

En estas circunstancias, el escenario de unas nuevas elecciones con Trump de candidato resulta realmente aterrador, puesto que profundizaría en la fractura política y social de Estados Unidos y pondría en cuestión toda la arquitectura de las relaciones internacionales actual. Confiamos que la justicia americana actúe con rapidez y lo evite a tiempo.