Ábalos y Koldo vuelven al Supremo dos meses y medio después de entrar en prisión

Se celebra la audiencia preliminar en el juicio del caso de las mascarillas: sus defensas reclamarán que sea en la Audiencia Nacional

José Luis Ábalos, durante la audiencia preliminar en el Tribunal Supremo
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Madrid77 días después de que el Tribunal Supremo los enviara a la cárcel, José Luis Ábalos y Koldo García han salido temporalmente de Soto del Real con motivo de la audiencia preliminar del juicio por la compra de mascarillas, que debe tener lugar en las próximas semanas. Es una vista inédita que se creó con la ley de eficiencia en la justicia, que entró en vigor hace diez meses. El exnúmero 3 del PSOE y su exasesor en el ministerio de Transportes han llegado a la Plaza Villa de París a las diez y media de la mañana, media hora antes de la cita. También asiste el tercer acusado, Víctor de Aldama, aunque él está en libertad y no ha hecho alegaciones. Por primera vez, los tres han coinicidido en el banquillo de los acusados ​​y se han visto las caras con los siete magistrados que les juzgarán: Andrés Martínez Arrieta, Manuel Marchena, Andrés Palomo, Susana Polo, Eduardo de Porres, Julián Sánchez Melgar y Javier Hernández. Dos agentes de la policía española separan a Aldama de Ábalos, que está al cosato de Koldo, que se intenta tapar la cara con la chaqueta.

Koldo García se tapa la cara durante la audiencia preliminar en el Tribunal Supremo

Una de las primeras peticiones que hizo Leticia de la Hoz, abogada de Koldo García, fue para intentar desacreditar el relato de Víctor de Aldama: pidió que los dos acusados ​​hagan un cotejo para contrastar sus versiones y que se sometan a una prueba de polígrafo. Además, recusó a cinco de los siete magistrados que forman parte del tribunal. Cuatro que admitieron la causa en un primer momento porque tienen un "criterio formado" y Julián Sánchez Melgar, que fue fiscal general del Estado en los últimos seis meses de Mariano Rajoy y, por tanto, considera que tiene una "manifiesta afinidad" con el PP, que es acusación popular a la causa. Pero el tribunal ha cerrado la puerta porque lo ha pedido fuera de tiempo.

El último movimiento para intentar frenar la vista y el futuro juicio lo ha hecho esta mañana a la desesperada: ha presentado un escrito solicitando que el Supremo presente cinco cuestiones prejudiciales y suspenda el procedimiento hasta que se resuelva. Su principal queja es que la causa se juzgue en el Supremo y no en la Audiencia Nacional después de que Ábalos haya renunciado al acta de diputado. Según ha podido saber el ARA, su defensa quiere que se pregunte al Tribunal de Justicia de la Unión Europea si esto vulnera el derecho a juez predeterminado por ley, el derecho a la tutela judicial efectiva y el derecho a un proceso equitativo.

Víctor de Aldama llegando al Tribunal Supremo esta mañana

¿A qué penas se enfrentan?

La Fiscalía Anticorrupción pide 24 años de cárcel para Ábalos, 19 años y medio para Koldo y siete años para Aldama. Por su parte, las acusaciones populares, lideradas por el PP, mantienen la petición para Aldama y elelevan a 30 años de cárcel para el exministro y su exasesor. El ministerio público atribuye a Ábalos y Koldo presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, cohecho, aprovechamiento de información privilegiada, tráfico de influencias y malversación. Al empresario y presunto logrador del caso Koldo le aplica el atenuante de confesión y le atribuye sólo los tres primeros delitos. Aldama se escuda en su "proactiva" colaboración con la justicia, que "ha permitido impulsar y ampliar" la investigación, para reclamar que se rebajen las penas.

Ábalos y Koldo quieren ser juzgados por la Audiencia Nacional

En los últimos días, las defensas de Koldo y Ábalos han reclamado que el juicio se celebre en la Audiencia Nacional, después de que Ábalos renunciara al acta de diputado en el Congreso y, por tanto, deje de estar aforado. Sin embargo, en diciembre del 2014 el Supremo determinó que una vez que se ha enviado a alguien a juicio –como ocurrió en diciembre– la renuncia del aforo no tiene consecuencias.

El escrito de la abogada de Koldo, al que tuvo acceso el ARA, argumentaba que el acuerdo del pleno no jurisdiccional del Supremo de hace doce años sirve para "unificar criterios internos, dar seguridad jurídica y evitar la arbitrariedad", pero "no impide" que el tribunal haga un "examen de competencia" "así lo exigen". La defensa de Ábalos, en manos de Marino Turiel, se adhirió. Quienes no asistieron a la vista fueron Benet Salellas y Jacobo Teijelo, los abogados de Santos Cerdán. Lo pidieron la víspera de la vista, pero el Supremo ha cerrado la puerta.

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