Ayuso contra el progresismo: las claves de su guerra cultural
El cuestionamiento del aborto, la hispanidad y las políticas antiinmigración se han convertido en pilares de su discurso
MadridLa de batalla cultural es un concepto que en la última década ha sido inherente al auge de la extrema derecha mundial. En España, Vox hace años que la libra para tratar de cambiar el marco del debate sobre asuntos como el feminismo, el ecologismo o los derechos LGTBI y normalizar discursos que antes no eran aceptables. Un ejemplo de ello es el tratamiento mediático que ha tenido el proceso de eutanasia a Noelia Castillo esta semana y, en este contexto, llaman la atención las declaraciones de la consejera de Sanidad madrileña, Fátima Matute, hablando de la importancia de que las instituciones también se enfoquen en "sanar el alma". A medida que se acercan las elecciones a la Comunidad de Madrid, previstas para 2027, su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, y su ejecutivo, adoptan cada vez más elementos de la guerra cultural contra el progresismo. Ayuso ha pedido recientemente a los suyos que extremen la vigilancia para evitar perder la mayoría absoluta con la vista puesta en Vox.
Es esta competición con los de Santiago Abascal por el mismo electorado madrileño lo que explica, en parte, su radicalización discursiva. Así lo interpreta Steven Forti, autor del libro Extrema dreta 2.0 y profesor de historia contemporánea en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). "Formalmente, Ayuso no forma parte de lo que considero extrema dreta 2.0", pero "estira cada vez más de la cuerda como verso suelto intentando superar por la derecha a Vox", dice Forti en una conversación con el ARA. "Ella, a diferencia de la gran mayoría de partidos de la derecha tradicional, ha otorgado a la batalla cultural la misma centralidad [que la extrema derecha] y la táctica de las guerras culturales es uno de los pilares de la comunicación ayusista desde hace años", añade. Estos son los elementos que vertebran el discurso de Ayuso:
Feminismo y aborto
Entre los últimos enfrentamientos sonados de Ayuso con el gobierno español y la izquierda madrileña está el que tiene el aborto en el foco. La presidenta madrileña se opone a crear un registro de objetores de conciencia, al cual están obligadas todas las comunidades autónomas por ley. La madrileña es la única presidenta popular que ha librado esta batalla contra un derecho cuya eliminación es uno de los principales ejes ideológicos de la extrema derecha. Ayuso lo ha hecho con una argumentación provocadora –"vayan a otro sitio a abortar", remachó ante las reivindicaciones de PSOE y Més Madrid– que es habitual cuando habla de las banderas feministas. También se leyó como una provocación que anunciase la creación del primer centro para hombres víctimas de violencia sexual.
La Hispanidad y el relato histórico
Tanto en el ámbito educativo como en el cultural, Ayuso ha situado como una de sus prioridades ensalzar la Hispanidad y la celebración del 12 de octubre. La presidenta madrileña aprovechó la polémica por las declaraciones de Felipe VI dirigidas a México para difundir un relato histórico que obvia la violencia, el abuso y la explotación de la conquista de América. "Llegamos los de la cruz y pusimos un nuevo orden [...], había que civilizar", defendió en línea con Vox, con quien también comparte el vínculo con líderes de la extrema derecha latinoamericana, como el argentino Javier Milei. La presidenta madrileña también coincide con ellos en el menosprecio a la memoria democrática y a las víctimas del franquismo. La negativa a reconocer con una placa que la sede de la presidencia de Madrid fue sede de torturas durante la dictadura la ha llevado a confrontarse a los tribunales con el ejecutivo de Pedro Sánchez.
La señalización a instituciones
El profesor de la UAB Steven Forti cita también como una de las estrategias de la batalla cultural de la extrema derecha la retirada de financiación a instituciones culturales de forma más "descarnada" que la derecha tradicional. La consejería de Cultura de Ayuso ha recortado de forma drástica la financiación al Círculo de Bellas Artes (CBA) de Madrid. El ministerio de Cultura pilotado por Sumar ha respondido aumentando su aportación al CBA y, según fuentes consultadas por este diario, ha enmarcado esta actuación en la misma "línea anticensura" que ha seguido ante actuaciones promovidas por Vox, de la mano del PP, en el País Valenciano o Aragón. En el presupuesto de este año, en cambio, Ayuso ha aumentado la aportación a los "asuntos taurinos" o al Ballet Español de la Comunidad de Madrid, creado por su ejecutivo en 2024 para que sea un "referente cultural de la Hispanidad", y que ha estado rodeado de polémica.
Inmigración
A pesar de la reivindicación de la hermandad con los latinoamericanos, Ayuso ha radicalizado el discurso en inmigración empujada por el crecimiento de Vox y los ataques que han dirigido contra ella por ser, a su parecer, demasiado permisiva. La presidenta madrileña ha hecho suya una de las obsesiones de la extrema derecha para criticar la regularización extraordinaria de migrantes de Sánchez como es la de vincularla a una supuesta voluntad de la izquierda de cometer fraude electoral. "Para no ser canibalizado por la extrema derecha, se actúa como ella", concluye Forti.