De "choque" a "bomba nuclear": así se ha vivido en el PSOE la imputación de Zapatero
Desde las filas socialistas reconocen que el movimiento de la Audiencia Nacional ha sido un golpe duro
MadridSantos Cerdán sentado en su escaño del Congreso, ensimismado, leyendo el informe de la UCO. Esta es una imagen grabada en la mente de muchos dirigentes socialistas hace justo un año. En aquel momento tomaron conciencia de que lo que se había ido publicando sobre la mano derecha de Pedro Sánchez tenía indicios de veracidad y el cataclismo para muchos dirigentes del partido fue total. La imputación el lunes del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero generó un efecto aún mayor: Zapatero es un referente moral para el PSOE y la interlocutoria del juez que lo señala como "líder" de una trama organizada para conseguir dinero a cambio de favores políticos ha sido una "bomba nuclear" entre la militancia. "Estupefacción", relatan fuentes socialistas, aunque también "plena confianza en el expresidente español y con la esperanza aún de remontar". El problema es que solo la sombra de sospecha significa la caída de un tótem: la pena es el proceso y en la sede de la calle Ferraz lo saben.
Esta semana en los pasillos del Congreso los diputados socialistas no ocultaban el terremoto que les ha supuesto la noticia. Les ha sacudido, ha sido un "shock emocional". Uno de ellos hablaba de "tristeza", pero también de "rabia" o de sensación de caza. "Cansados", resume otro parlamentario, que admite la "dureza" de una legislatura marcada por un combate "constante" de la derecha. El PSC tampoco es ajeno a esta cuestión y en los últimos días se ha podido captar a diferentes niveles el estado anímico de la militancia.
En las filas socialistas consideran que el PP ha tomado el camino de hacerlos fuera de la Moncloa y que tienen "complicidades" para hacerlo. Citan un mitin de Alberto Núñez Feijóo en la campaña andaluza en que ya auguraba que habría "novedades en corrupción" relacionadas con Zapatero. ¿El PP tiene información judicial privilegiada? La Moncloa asume que la presión irá a más. El calendario es diabólico: la semana que viene empieza el juicio al hermano del presidente, David Sánchez, mientras que algunas fuentes apuntan a otro sumario al que se podría levantar pronto el secreto: el del caso de la exmilitante socialista Leire Díez. Este mismo jueves la mano derecha de Isabel Díaz Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, amenazaba al presidente español a su manera: "También irás "pa'lante".
"Hay diferentes varas de medir", remacha un diputado en el Congreso, que asegura que los progresistas no entienden cómo el expresidente socialista está imputado y no "M. Rajoy". Tampoco el expresidente José María Aznar, cuando recuerdan que él y su entorno hacen "negocios". "Pero la gente no se rinde. Les sale la vena combativa", añade una fuente, que palpa que la militancia tiene ganas de que Zapatero se explique y pase a la "ofensiva". Desde Ferraz aseguran que siguen trabajando con el horizonte de las elecciones españolas en 2027 y también con las elecciones municipales y autonómicas, para las cuales hay ya convocado un comité federal el próximo 27 de junio.
El análisis del escrito del juez
Ahora bien, a diferencia de otros casos, el PSOE no habla directamente de operación política. De hecho, ha ido rebajando la reacción inicial: la secretaria de organización, Rebeca Torró, parafraseó a José María Aznar cuando conoció la noticia: "Es un quién pueda hacer que haga a la máxima expresión", dijo. Después, sin embargo, la Moncloa se ha cuidado de no cargar contra el juez. El magistrado José Luis Calama no es Juan Carlos Peinado, del caso Begoña Gómez, y tiene prestigio entre los entendidos del mundo judicial. "Hay indicios, pero no pruebas", aseguran ahora desde la Moncloa después de leer el auto, y mantienen: "Zapatero es una persona honorable y no tenemos por qué dudar de él". Es decir, no es como el caso Begoña, pero tampoco es a su parecer el caso Cerdán o Ábalos.
"A casi todo el mundo le ha sorprendido el auto porque no es la imagen que tenían de Zapatero", sintetiza un exdirigente socialista consultado, ya que la militancia tiene una visión idílica del dirigente progresista. La mayoría no estaban al corriente ni siquiera de sus actividades como consultor, sobre todo entre Venezuela y China. Él mismo explicó en la comparecencia que hizo en el Senado citado por el PP que es autónomo desde 2012 y admitió que había cobrado de la empresa Análisis Relevante por servicios de consultoría, y que la sociedad de sus hijas What The Fav llevaba cuestiones de comunicación. Ahora bien, también rechazó que hiciera alguna gestión para conseguir el rescate de Plus Ultra a través del gobierno español. En este sentido, fuentes de la Moncloa recuerdan que la actividad de lobista no es delictiva y defienden la legalidad del rescate a Plus Ultra.
Desde el PSOE también se agarran a que no hay mensajes directos del expresidente sino de terceros que aseguran estar en contacto directo con Zapatero. Al mismo tiempo, añaden que para probar un delito de tráfico de influencias es necesaria la identificación de los presuntamente corrompidos dentro de la administración. Desafían que se demuestre qué gestión concreta hizo Zapatero para conseguirlo: "Es muy difícil probar algo que no ha existido". El Confidencial, sin embargo, ya ha avanzado que en el informe de la UDEF dentro del sumario hay identificados "altos cargos" de la administración que contactaron con la presunta trama delictiva, pero por ahora no han trascendido. Precisamente, a juicio de uno de los consultados, el hecho de que el peso de la investigación lo haya pilotado la UDEF, la unidad de delincuencia económica y fiscal de la Policía Nacional, da más credibilidad a la imputación que si el informe principal fuera de la UCO, la unidad central operativa de la Guardia Civil, que dentro del PSOE se considera más cercana al PP.
Un "final de ciclo"?
La imputación de Zapatero llegó 48 horas después del descalabro socialista en las elecciones andaluzas. Dos golpes fuertes en poco tiempo que han dejado al partido con una sensación de "desmantelamiento", define un dirigente consultado. De hecho, los más críticos se preguntan si se trata de un "final de ciclo". Esta misma voz lamenta que el actual secretario general del PSOE haya "matado" el debate dentro del partido y que no haya ninguna cara alternativa. "¿Qué hacen Emiliano García Page o Felipe González más allá de hablar? Nada", se lamenta, y añade que todo el mundo sabe que quien levante el dedo desaparecerá de la foto.
Después de las elecciones andaluzas, solo han aparecido dos corrientes críticas: una corriente interna andaluza –Más PSOE– ha pedido la "renovación" profunda del partido y comicios españoles ya; mientras que la plataforma del exministro Jordi Sevilla, Socialdemocracia 21, también ha reclamado la dimisión de la candidata, María Jesús Montero, y un comité federal.
Sánchez se ha asegurado el control de todas las federaciones: la operación de enviar ministros a todas las autonomías también iba de eso. Los más optimistas todavía tienen la esperanza de que, después del choque inicial por Zapatero, la remontada sea posible. ¿Cómo? Pasando a la acción: una voz con experiencia electoral apunta que el caso podría girarse como un calcetín si Zapatero empieza a defenderse con argumentos y convence al electorado de izquierdas de que se trata de una acusación infundada. Es decir, jugar la carta de la cohesión de los propios ante el ataque de terceros.