La estrategia de Junts per la financiación: "Capgirar la presión"
La disidencia de una parte del mundo municipal contrasta con la visión de la cúpula y del grupo parlamentario
BarcelonaEl pacto de ERC con el gobierno español por la financiación autonómica ha dado la vuelta al mostrador político, y la respuesta de Junts ha sido un contundente rechazo al "café para todos", con la promesa deuna enmienda a la totalidad al modelo acordado con un texto alternativo para sacar a Cataluña del régimen común y conseguir un concierto económico como el vasco. Un "concierto económico o concierto económico" que fue defendido por los pesos pesados del partido mientras tacharon el modelo de "estafa". Conscientes de los riesgos y de la gran presión que ejercen –y ejercerán– tanto ERC y Comuns como los gobiernos de Catalunya y del Estado, no han dudado en tomar una decisión con muchas aristas.
Fuentes de Juntos consultadas por el ARA comentan que "hay un pressing del Gobierno muy fuerte", pero que, fácticamente, "no va a durar ni 24 horas", entre otras cosas por la oposición frontal de los nacionalistas gallegos del BNG –que exigen un concierto–, los aragonesistas de la Chunta Aragonesista o las críticas de Compromís. Por eso añaden que la financiación ha sido "una operación clave para aprobar los presupuestos". Juntos: algunos miembros pragmáticos del mundo municipal ya han expresado que es mejor votar a favor, lo que contrasta con el consenso de la cúpula en contra. de ERC para investir Isla a cambio del "concierto" fue muy justa y la candidata andaluza del PSOE y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se la juega en los comicios autonómicos Los junteros se descargan de la presión aferrándose a que ERC no ha conseguido hablar con "en unos meses, quién sabe" cómo estará el gobierno español. Según varios dirigentes, los 4.700 millones adicionales "ni siquiera igualan la inflación acumulada", mil millones superior.
Otras fuentes de Junts explican que "ERC ha votado cuatro veces a favor del concierto económico con Junts y es normal que se le exija", y que desde el partido "no comparten la premisa de que es imposible conseguir el concierto ahora que Pedro Sánchez está tan débil". Si bien reconocen que "la presión sobre Junts será muy grande", creen que "hay que aprovecharla para darle la vuelta a la situación" y trabajar por el concierto, que incluso se podría ofrecer a todas las comunidades. Con esta aproximación, este dirigente apunta a que ERC podría presionar para conseguir un texto más ambicioso –aunque el objetivo de Junts es el concierto–. Pone como ejemplo que la ruptura de Junts con el gobierno español, siguiendo la estrategia de "tensar al máximo", ha dado frutos como en multirreincidencia, y dice que, de ser para conseguir el concierto, podrían abrir, de la mano de ERC, una negociación con el gobierno español. Un escenario lejano.
Disidencia
En el mundo municipal, entre algunos miembros del sector más pragmático, existe incertidumbre y alguna disidencia. Lo expresó en público el presidente comarcal del Maresme, Carles Bosch, quien defendió votar a favor del modelo porque no se puede "renunciar" a los 4.700 millones de euros adicionales prometidos, y añadió que "será muy difícil explicar" el rechazo. Pero no es el único, ya que algunos junteros del territorio están alineados con este gradualismo, que también ha expresado el ex conseller Jaume Giró, quien dimitió de la ejecutiva y como diputado por discrepancias, pero todavía es militante.
Según otra fuente del territorio consultada hay "varias personas del mundo municipal que piensan así", aunque "no quieren levantar la voz". Ahora bien, esta fuente también admite que en la cúpula del partido y en el grupo parlamentario catalán y en las Cortes españolas no hay ninguna fisura. Hay que recordar que varios alcaldes de Junts manifestaron que era necesario un cambio de rumbo y que alcaldes como el figuerense Jordi Masquef defendió "negociar presupuestos en Madrid" para "hacer política útil". Según otra voz municipal, "hay una masa crítica en el territorio, pero hasta que venga Puigdemont a la primavera nadie quiere pronunciarse ni dañarse". Sin embargo, espera que el rechazo al modelo sea "una hoguera" y "negocien y le voten".