Família Pujol
Política 13/09/2022

Jordi Pujol, estable y despierto tras ser operado de urgencia de un ictus

Su médico de cabecera dice que ya puede volver a hablar pero que todavía no está fuera de peligro

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El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol, en una imagen de archivo

BarcelonaEl ex president de la Generalitat Jordi Pujol, de 92 años, ha sido operado este lunes de urgencia en el Hospital de Sant Pau debido a un ictus provocado por la obstrucción de una arteria cerebral, que le ha reducido el flujo sanguíneo. El hospital ha informado en un comunicado de que se le ha practicado un "tratamiento endovascular para eliminar la obstrucción" –a raíz de la cual ha sufrido una "alteración aguda" del lenguaje– y, según ha podido saber el ARA, una vez intervenido se encuentra estable y en observación.

El médico de cabecera de Jordi Pujol, Jaume Padrós, ha señalado a RAC1 que el ex president se encuentra en la unidad de semicríticos y que está despierto y habla. El presidente del Colegio de Médicos de Barcelona ha informado de que Pujol "realmente ha recuperado parte de la afectación", a pesar de que todavía "es muy prematuro" para aventurarse a decir que está fuera de peligro. "Es una persona mayor, que tiene otras patologías y la propia intervención no está exenta de riesgo". "Lo que ha pasado es una situación grave a nivel psicológico y psíquico y hay que ver cómo se recupera", ha insistido, a pesar de admitir que "el paso más crítico ha sido superado". "Confiamos mucho en que se recupere y mejore. Veremos en los próximos días cómo es la recuperación", ha añadido.  

Fuentes médicas expertas en la cuestión consultadas por este diario apuntan que en este tipo de operaciones la cirugía no es muy invasiva. La intervención se hace a través de un catéter o un elemento similar que se introduce en la arteria afectada y, con la ayuda de cámaras minúsculas, o bien el coágulo que ha provocado el ictus se elimina con sustancias farmacéuticas o bien se extrae directamente. Una vez hecho esto, explican las mismas fuentes, el cerebro se desinflama y en cuestión de días se puede saber cuál es el alcance de la zona afectada. En todo caso, añaden, es clave que la intervención se haga con rapidez.

El ictus sufrido por el ex president llega en plena recuperación de su vida pública, con la aparición en numerosos actos ocho años después del comunicado del 25 de julio de 2014 en el que confesó que tenía dinero en bancos del extranjero. Poco a poco ha ido saliendo de nuevo en público, y este mismo sábado concedió una entrevista a Catalunya Ràdio en la que se confesaba "preocupado" por su legado, decía que había hecho "cosas bien hechas" pero también admitía otras que no lo dejan "satisfecho". Aún así, evitó hacer un balance de su trayectoria: "El día que me muera le podrá hacer una entrevista a alguien y preguntárselo. Pero yo no me he muerto, todavía", dijo Pujol. "¿Y le preocupa, la muerte?", le preguntó el entrevistador. "A mí no me gusta, pero es inevitable. La tengo presente, pero no me obsesiono", concluyó el ex president.

La de este lunes no ha sido la primera hospitalización de Pujol. Hace un año fue ingresado por una arritmia cardíaca que lo puso bajo vigilancia pero que no impidió que recibiera el alta al día siguiente. En enero del 2021 el president y su mujer, Marta Ferrusola, dieron positivo en covid, a pesar de que lo pasaron sin complicaciones y sin síntomas graves. Y previamente, en 2018, también fue ingresado en la Clínica Sagrada Familia de Barcelona por una neumonía.

"Me duele que me llamen corrupto"

El 1 de julio de este año, Jordi Pujol también concedió una entrevista a SER Catalunya en la que afirmó que le "duele" que le llamen corrupto: "Yo no he cobrado ni una peseta", subrayó antes de que el periodista le preguntara: "¿Y su familia?" "No lo sé", dijo, y remarcó que "pondría la mano en el fuego por la gran mayoría" de su familia. En este punto no detalló por quien no la pondría. Hace un año y tres meses, la Audiencia Nacional abrió un juicio oral contra la familia Pujol. Los tribunales investigan si actuaron como una organización criminal –en palabras del magistrado que los procesó, José de la Mata– enriqueciéndose a las espaldas de Hacienda y gracias a la influencia que tenían sobre la administración pública.

El pasado sábado en Catalunya Ràdio Pujol rehuyó responder a preguntas sobre su caso y el de su familia, y lo hizo con su tradicional "no toca". "¿Usted ha mirado hacia otro lado?", le preguntó el entrevistador. "Yo he mirado hacia muchos lados", respondió el expresident. Lo que sí que dejó claro es que no se arrepiente de haber tenido siete hijos y se "reafirmó" en la decisión de tener una familia numerosa: "Fue un acto de fe y optimismo, mío y de mi mujer, hacia nosotros mismos y también hacia el país".

Un país que Jordi Pujol considera que en estos momentos está viviendo una "crisis política" importante. Aun así, abogó por no "llorar por las esquinas" y quedarse con el lado positivo: "Hay cosas del mundo de la cultura, la economía o la ciencia que van muy bien". "Yo soy un patriota catalán, amo Catalunya y me debo a Catalunya y haré todo lo que pueda por Catalunya", concluyó el expresident. La salida del ostracismo del ex jefe del Govern ha venido acompañada de la reivindicación por parte de dirigentes de Junts de la figura de Pujol y de su legado como jefe del ejecutivo.

En febrero de este año fue invitado, por primera vez en siete años, a un acto organizado por el Govern: la conclusión del ciclo de mesas redondas sobre Europa, montado por la conselleria de Acción Exterior. Pujol intervino junto a dos de sus predecesores, Quim Torra y Artur Mas. De hecho, tal como explicó el ARA, Pujol continúa recibiendo el tratamiento protocolario de molt honorable, el mismo que el resto de presidents y expresidents de la Generalitat y del Parlament. Y eso que en 2014 Mas dijo: "Jordi Pujol lo deja todo y pasa a ser un ciudadano como cualquier otro”.

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