El 'match point' de Feijóo

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El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante el debate en el Congreso.
06/10/2026 - 07:04 h
Periodista

BarcelonaCuando Pedro Sánchez convocó elecciones generales en 2023, justo después del batacazo de los socialistas en las autonómicas y municipales, Alberto Núñez Feijóo ya se veía ganador. Las quinielas de ministrables se repitieron a lo largo de la campaña, y las especulaciones eran sobre todo si el PP llegaría a los 160 diputados y hasta dónde estaría dispuesto a ceder ante Vox. Nadie, o muy pocos, pronosticaba que Pedro Sánchez aguantaría en la Moncloa. Por eso, los resultados de aquel 23-J extendieron una sensación de decepción dentro del partido hacia la persona que los debía salvar del sanchismo. Pero le dieron un voto de confianza, teniendo en cuenta que hacía poco más de un año que estaba al frente del PP. Aquel fue el argumento, a Feijóo todavía le faltaba rodaje. Han pasado poco más de un año y el líder popular se encuentra ahora en el match point de su carrera política.

Al líder popular le ha costado cuajar entre el electorado conservador estatal. Los populares veían en Feijóo el espejo de las cuatro mayorías absolutas que consiguió en Galicia, donde gobernó trece años. Nada más lejos de la realidad. A Feijóo no le va especialmente bien la sobreexposición mediática a la que están sometidos los líderes estatales, porque evidencia sus carencias comunicativas y de discurso. Ahora bien, al líder popular tampoco le ha ayudado el contexto político que se ha encontrado, con un Vox desbocado que ha condicionado la estrategia de un PP que ha sucumbido a la extrema derecha en las autonomías –desde limitar la inmigración hasta desdibujar las políticas contra la violencia de género.

De hecho, a Feijóo no solo le ha determinado Vox, sino que el marcaje ha venido desde dentro del partido. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, es quien le ha marcado el paso en la guerra cultural que hace meses que libra a la izquierda. Ayuso ha situado en el debate público sus políticas antiabortistas y también antiinmigración. Y, más allá de si Feijóo las ha suscrito o no, el hecho es que ha acabado eclipsando a quien es el presidente del partido y líder estatal. Mientras se habla de las políticas ayusistas, no se habla de lo que piensa Feijóo –a quien también le cuesta tomar decisiones y posicionarse claramente sobre determinados temas.

Por eso no es extraño que internamente siempre haya planeado el discurso de que Ayuso le quiere hacer la cama a Feijóo. Que la presidenta madrileña está calentando en la banda, esperando su momento para cuando el dirigente gallego fracase. Ahora bien, también es cierto que no es el mismo el tirón que puede tener Ayuso en Madrid –un territorio donde históricamente han votado a dirigentes populares del ala dura como Esperanza Aguirre– que en el resto del Estado. En Andalucía, por ejemplo, hasta ahora había triunfado un perfil considerado moderado como el de Juanma Moreno Bonilla –aunque después de su pacto de gobierno con Vox es difícil mantenerle esa etiqueta–. De hecho, su nombre siempre se había situado en las quinielas si en algún momento se abría la sucesión de Feijóo.

Antes de llegar aquí, sin embargo, el líder popular tiene en sus manos demostrar que puede llevar al PP a la Moncloa. Ahora bien, si consigue el objetivo, el siguiente reto será la convivencia con Santiago Abascal en un mismo ejecutivo, teniendo en cuenta que es casi imposible que los populares consigan una mayoría lo suficientemente amplia para no depender de un Vox al alza. Será aquí donde Feijóo también se la jugará y donde, en función de cómo vaya este matrimonio político, Isabel Díaz Ayuso puede pasarle por encima como la alternativa para aglutinar el voto de extrema derecha que ahora recoge Vox.

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