Vox promociona a la joven Calvet y a la islamófoba Tomás, que quiere a los "moros fuera"

El partido de extrema derecha pretende hacer un giro coral impulsando también a Joan Garriga, portavoz parlamentario

La diputada de Vox Júlia Calvet, en un acto electoral.
22/03/2026
3 min

BarcelonaNo es portavoz ni tiene ningún cargo en el grupo parlamentario, pero a mediados de febrero fue ella quien intervino en la sesión de control al presidente, la última de Albert Dalmau como sustituto de Salvador Illa, entonces de baja por enfermedad. Se trata de la diputada de Vox Júlia Calvet Puig, nacida en 2001. Es una de las personas que está promocionando el partido de extrema derecha y fuentes de la formación consultadas por el ARA la bautizan como "la apuesta de futuro" en Cataluña.

El de Calvet es uno de los nombres de moda de Vox en Cataluña, en un momento en que el partido aspira a tener un abanico más amplio. Fuentes consultadas por el ARA lo resumen explicando que aspiran a un liderazgo "más coral", es decir, más polifónico, en un partido donde precisamente la pluralidad brilla por su ausencia. El perfil de Calvet sirve a la extrema derecha para conectar con los jóvenes —también fue presidenta de S'ha Acabat— y, a su lado, también ganan peso el portavoz en el Parlament y líder de Vox Barcelona, Joan Garriga; y la líder de la formación en el Ayuntamiento de Terrassa, Alicia Tomás. Un cambio de talante que constata que, más allá de la de Ignacio Garriga y Santiago Abascal, el partido también quiere proyectar voces femeninas.

Calvet ya fue nombrada en febrero del año pasado portavoz de juventud de Vox y en diciembre se la incorporó como vocal a la dirección sorprendiendo a la dirección estatal, en sustitución de Javier Ortega Smith. Sobresale en los asuntos de juventud, y es una voz contra el feminismo mezclado con el rechazo al islam, y en defensa del uso del castellano —o del bilingüismo en catalán–. En el caso de Joan Garriga, destaca la tarea de liderazgo provincial, su peso en la Cataluña interior, además del debate sobre la catalanidad.

La campaña de Tomás

Tomás tiene el perfil más islamófobo de Vox, que exhibe sin tapujos, el pasado jueves por ejemplo en una manifestación contra el islam en Tarragona. Fuentes de Vox recalcan que su discurso "va más allá de lo que defiende el partido", pero que le dan "margen" porque les va bien lo que dice. El talante de Tomás es aplaudido entre personas de la órbita de Aliança Catalana, y este es uno de los nichos de voto donde la extrema derecha españolista quiere llegar. Tomás entona directamente el lema "moros fuera".

En conversación con el ARA, sostiene que "hay que ser muy contundente porque el islamismo no deja de avanzar y es una ideología politicoreligiosa incompatible con Occidente, nuestra forma de vida; una amenaza real". E insiste en un discurso que mete a todos los musulmanes en el mismo saco, aunque añade que a las mujeres "hay que liberarlas" porque sufren "violencia" y son "víctimas de la policía de la moral" en barrios como Ca n'Anglada: "Decir moros fuera no es odio, soy coherente, tiene que ver con el avance de una ideología que no tiene nada que ver con nosotros [...] A los moros que vengan aquí a imponer una manera de vivir y una religión y cultura que atenta contra los derechos humanos y nuestra civilización, todos fuera". Acto seguido, añade que "el que venga a cumplir la ley, respetando la identidad y las tradiciones y con voluntad de integrarse, en su casa que rece al dios que quiera".

Dibuja el horizonte de una Cataluña "sin libertad" por culpa del islam y asegura que como madre de tres hijos que van a la escuela pública ve las "dificultades" que tienen para aprender o la "bajada" del nivel educativo por el alto porcentaje de forasteros. Antes de entrar en política, esta peluquera –que todavía ejerce– estaba vinculada a asociaciones españolistas como Terrassa per la Unitat, Somatemps o Espanya i Catalans, y ya había acompañado a Ignacio Garriga en alguna visita a la ciudad.

Pero su posición visceral le ha provocado denuncias del Ayuntamiento de Terrassa o de SOS Racisme –y hace trabajar de firme al abogado de Vox Juan Cremades. La crítica contra el alcalde egarense, Jordi Ballart (llevaba una camiseta donde se preguntaba al alcalde "por qué silencia las violaciones de Terrassa"), le ha comportado una multa de 1.200 euros.

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