Iglesia
Sociedad 14/10/2021

La bendición del abad Manel Gasch abre una nueva época en Montserrat

De cara al milenario del 2025, se propone fortalecer el monasterio como "un lugar abierto" a toda la sociedad catalana

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El nuevo padre abate de Montserrat, Manel Gasch, dirigiéndose al público reunido a la basílica de Santa Maria.

MontserratUn mes después de ser escogido por la comunidad benedictina de Montserrat, la solemne bendición hoy del abad Manel Gasch abre una nueva época en la vida del monasterio. El padre Manuel Nin i Güell, monje de Montserrat y exarca apostólico para los católicos de tradición bizantina de Grecia, revestido de los ornamentos pontificales bizantinos, es quien oficiará esta mañana la ceremonia, a la que asistirán el president de la Generalitat, Pere Aragonès, y otros miembros del Govern, así como la presidenta de la Diputación de Barcelona, Núria Marín, además de otros representantes políticos, de la sociedad civil y de la Iglesia católica, entre ellos varios obispos de Catalunya y el abad presidente de la Congregación de Subiaco-Montecasino (Italia), Guillermo Arboleda, a la que pertenece el monasterio de Montserrat y que ya estuvo presente en la votación de Gasch el 15 de septiembre en la sala Capitular.

En una basílica de Montserrat que solo ha sido accesible a los invitados, un extenso programa musical concebido expresamente para la cita, y que ha finalizado con el Virolai cantado por la Escolania mientras salía la comitiva, ha dado lustre a la ceremonia de bendición del nuevo abad, que ha durado dos horas y durante la cual Gasch ha recibido los distintivos de su nuevo ministerio: la regla de Sant Benet, el anillo, la mitra y el báculo, que significan, respectivamente, la maestría, el amor por la comunidad, la autoridad y la misión de pastor.

Manel Gasch es, pues, ahora ya sí a todos los efectos y con todas las atribuciones, el nuevo abad de Montserrat en sustitución de Josep M. Soler, que ha estado 21 años al frente de esta comunidad benedictina. De 51 años y de perfil social y catalanista, Gasch hasta hace un mes era el mayordomo-administrador de la abadía, cargo clave en la gobernanza de Montserrat. Desde hoy ejerce el guiaje espiritual de una institución que, a pesar de la secularización de la sociedad catalana, mantiene un fuerte simbolismo para el país y que se encamina hacia su milenario, en 2025. Llevará la cruz abacial de Cassià Just, un abad con el que Gasch tuvo un vínculo especial, puesto que fue su maestro de novicios.

Antes de recibir el aplauso final, Gasch ha agradecido "a todos los que estáis aquí, conscientes de que, si quizás a todos no nos une la fe, sí compartimos la amistad, el respeto y la estimación por Montserrat". Y ha recordado precisamente lo que el Papa Pablo VI dijo a Cassià Just: “Acoged a todo el mundo”, unas palabras que según el abad "están en el corazón de la espiritualidad" benedictina. Gasch, que ha dirigido algunos agradecimientos personalizados a diferentes figuras del mundo eclesial en inglés, francés ("al hermano Pere de la comunidad de Taizé") y castellano, se ha puesto como misión de cara al milenario acercar la comunidad a la sociedad catalana: "Somos muy conscientes de que los mil años de Montserrat son también mil años de una sociedad con la que hemos avanzado conjuntamente a lo largo de la historia".

Ingresado en el monasterio a los 26 años, fue ordenado sacerdote en 2011. Es licenciado tanto en derecho como en teología, y entre el 2005 y el 2010 fue prefecto de la Escolania. Hijo de una familia de la burguesía antifranquista barcelonesa, su padre, muerto el año pasado, Josep M. Gasch, abogado, y su madre, Angelina Hurios, fueron miembros fundadores del Col·lectiu Ronda, cooperativa de abogados dedicada a la defensa de personas desfavorecidas. Gasch, que ha tenido palabras sentidas hacia sus progenitores, creció y se formó en este ambiente de compromiso social y tuvo una niñez vinculada a la parroquia de Sant Ildefons, en el barrio de Sant Gervasi. 

A partir de ahora, el equipo que rodeará al padre abad de Montserrat tendrá como prior de la abadía al monje Bernat Juliol y el cargo de mayordomo-administrador lo asumirá el padre Ignasi Fossas, dos figuras que ya estaban en el equipo del hasta ahora abad Josep M. Soler.

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