Ciencia
Sociedad 24/08/2022

El día que aprendimos a caminar derechos

Un estudio sugiere que el antepasado más antiguo de los humanos que ya andaba sobre dos patas vivió hace siete millones de años

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Una ilustración de la teoría de la evolución humana.

BarcelonaLas evidencias no son todavía totalmente sólidas, pero sí que hay indicios más que suficientes para situar el origen del bipedismo, la habilidad de andar derecho sobre dos piernas: alrededor de Chad, en África central, entre el sur del actual desierto del Sáhara y la sabana. De esto, hasta ahora, se pensaba que habría pasado hace unos seis millones de años, pero un nuevo estudio encabezado por Guillaume Daver y Franck Guy, ambos del Centro Nacional de la Investigación Científica (CNRS, por sus siglas en francés), en colaboración con expertos de la Universidad de Poitiers, propone ahora que este paso se remonta, al menos, a hace siete millones de años.

La revisión del análisis de restos fósiles encontrados en esta región centroafricana, en especial un cráneo muy bien conservado y fragmentos de las extremidades, llevan a la conclusión de que los homínidos más antiguos conocidos hasta ahora eran capaces tanto de caminar erguidos como de subirse a los árboles. Los resultados de su investigación se publican hoy en la revista Nature. El valor de esta nueva fecha rae en el hecho de que los restos fósiles revisitados corresponden al Sahelanthropus tchadensis, considerado el ancestro más antiguo en la línea evolutiva de los humanos actuales, es decir, que la humanidad actual sería descendente directa de esta especie.

Los restos se encontraron en 2001 en el yacimiento de Toros-Menalla, en Chad, y en un principio solo se analizó el cráneo. El bipedismo, propuesto entonces y ratificado ahora, se considera condición necesaria para la definición de homínido, el gran grupo donde se engloban las diferentes especies de humanos que se han ido sucediendo desde las formas más antiguas hasta los actuales Homo sapiens.

Este factor se toma como diferencial de otros primates no humanos, como chimpancés, gorilas u orangutanes. Los resultados se han obtenido después de la aplicación de una veintena larga de técnicas biométricas a todos los restos fósiles, un cráneo especialmente bien conservado y fragmentos de mandíbula y varios dientes, además de un fémur y parte de un cúbito. Además, los restos se han sometido al análisis por supercomputador y otras técnicas de big data. Por los estudios que se han hecho hasta ahora, parece que los restos, a pesar de que hallados en el mismo lugar, pertenecen a individuos diferentes.

Una característica clave

La determinación del bipedismo en este espécimen marca la división definitiva entre primates humanos y primates no humanos, a la vez que la sitúa temporalmente alrededor de los siete millones de años, en lugar del amplio periodo que hasta ahora se alargaba entre los siete y los diez millones de años. Es en este tiempo que nuestros antecesores más antiguos habrían bajado de los árboles y habrían empezado a andar derechos.

Con todo, según los investigadores, habrían conservado la capacidad de subirse bien a ellos para protegerse de depredadores o para conseguir frutos. Esta capacidad los acercaría más a los chimpancés que no a sus descendentes, por lo cual la imagen más aproximada sería la de un chimpancé con cráneo y extremidades adaptados a andar de pie y a la vida arbórea al mismo tiempo. Los autores sugieren que la capacidad de andar de pie se habría producido poco tiempo después de que las dos grandes líneas de primates divergieran en el tiempo.

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