Sociedad  /  Educación 09/05/2022

Más de un centenar de errores lingüísticos en la interlocutoria del TSJC

El documento, de 15 páginas, obliga al Govern a incrementar las horas de castellano en la escuela

ARA
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La página resolutiva del auto  del TSJC

BarcelonaCon 15 páginas de interlocutoria el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) ha dado 15 días a la Generalitat para garantizar que se hacen un mínimo del 25% de clases en castellano. La parte resolutiva, sin embargo, se concentra en la página 11. Son poco más de 300 palabras, entre las cuales se acumulan hasta 10 errores lingüísticos propios de una mala traducción del castellano al catalán. Así, se pide al Govern que informe de las mides y no de las mesures que haya adoptado; se habla de dos llengües y no de dues –a pesar de que en catalán occidental esta fórmula está aceptada, se intuye que no es por este motivo, por lo que se usa–, se usa terme en lugar de termini para referirse a las dos semanas que se da a la Generalitat, un uso que no es nada habitual; o se incide en el hecho de que, como mínimo, se tendrá que hacer en castellano "un altra" clase o materia troncal además de la de lengua. También se usa arrel en vez de arran; o se emplea el plural als efectes de cuando se tendría que haber optado por el singular a efectes de. En total, una decena de errores que podéis comprobar abriendo el documento enlazado. En el conjunto del documento se contabilizan hasta 132 errores, buena parte de los cuales atribuibles a la traducción del castellano.

La página resolutiva del auto  del TSJC

En el conjunto de las quince páginas de interlocutoria son decenas los errores que se pueden encontrar haciendo una lectura a fondo. En algún caso incluso se usa, como en castellano, la conjunción y en lugar de i para indicar adición ("instruments de caràcter programàtic y validesa interna de cada escola").

Si el uso social del catalán se ha reducido de forma preocupante los últimos años, con una especial incidencia en la escuela , el ámbito de la justicia siempre ha sido un espacio donde el catalán ha estado en franca minoría. El número de sentencias que se redactan en catalán no llega ni al 8%, según el último informe de los servicios lingüísticos del departamento de Justicia de la Generalitat, y en el caso de interlocutorias como la de este lunes se hace evidente que al menos alguna parte ha pasado chapuceramente por los filtros de algún traductor automático. De momento, sin embargo, nadie ha obligado a los jueces a invertir un 25% de su tiempo a aprender la lengua propia del país.

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